Querida Nicaragua: La empresa privada y el señor don Daniel se fundieron en un abrazo conmovedor. Al parecer están perfectamente unidos por la defensa de sus intereses.
Es curioso escuchar al señor don Daniel hablar de institucionalizar las relaciones entre el Gobierno y la empresa privada, y que queden en la Constitución de la República, para que las continúe cualquier otro gobierno después de él.
Cualquiera diría que don Daniel ha pensado en hacer elecciones libres, y en entregar el poder a otro presidente. A menos que ya tenga en mente el nombre de la persona que pueda sucederle en el mando, es impensable que Ortega esté hablando del presidente que le va a suceder en el poder.
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Esta institucionalización de las relaciones entre la empresa privada y el Gobierno es muy buena, pero sería mucho mejor si se añadiera a ellas el deseo y la acción de institucionalizar todos los poderes del Estado. Devolverle su majestad al poder judicial, su independencia al poder legislativo, su antiguo prestigio al poder electoral, su autonomía a la Contraloría General de la República, a la Procuraduría de Justicia, a la Fiscalía, y su dignidad a la Procuraduría de los Derechos Humanos.
Entonces sí, estaríamos en camino de recobrar la democracia perdida, pero solamente institucionalizar la relación entre gran capital y Gobierno no es suficiente. Seguiremos sin Estado de Derecho, sin respeto a la Constitución, con invasiones a propiedades privadas, etc.
Actualmente está siendo invadida (no se sabe por quién, es un secreto), una valiosa propiedad de los hermanos Saborío en el nuevo centro de Managua, Una empresa “X” hace movimientos de tierra en esa propiedad y se niega a decir para quién trabaja porque, según ella, firmó un contrato de confidencialidad con los proyectistas. Los señores Saborío son ciudadanos norteamericanos, y hace apenas dos meses le fue concedido a Nicaragua el waiver de la propiedad, considerando que el Gobierno estaba cumpliendo al devolver propiedades confiscadas a norteamericanos.
Tal vez el abrazo fraterno de la empresa privada con el Gobierno logre resolver este tipo de invasiones de tierras. Lo que les pasa a los hermanos Saborío le puede ocurrir a cualquier dueño de una propiedad privada.
Alguien dijo hoy que don Daniel prometió institucionalizar el país nombrando a los funcionarios con cargos vencidos.
El nombrar a esos funcionarios no necesariamente significa crear institucionalidad. El presidente puede nombrar a estos o a otros funcionarios, pero eso no es institucionalizar el país. Institucionalizar es devolver su independencia a los poderes del Estado. Dejar que cada poder funcione de acuerdo a lo que le señale y mande la Constitución de la República. En otras palabras, no inmiscuirse en las decisiones de los poderes del Estado que deben ser independientes.
Institucionalizar es nombrar un Consejo Supremo Electoral que dé libertad para que se formen partidos políticos libres, sin ataduras con el Gobierno, que no se hagan juegos sucios con las cédulas de identidad, que todos los partidos puedan desarrollar sus actividades políticas libremente.
Ojalá que ese nuevo intento entre el Gobierno y la empresa privada incluya no solo la economía, sino la educación, la salud, el desarrollo tecnológico y la actividad política absolutamente necesaria en todo país. El autor es director general de Radio Corporación.
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