En el “popular” lenguaje policial o militar en su momento se solía decir que se lanzaría una “activa” para saber cuál sería la reacción del objetivo hacia donde la información o desinformación estaba dirigida. Lo que resultara, era analizado para luego tomar las verdaderas acciones.
En el mejor de los escenarios, estamos en presencia de “activas” del empresario chino Wang Jing, quien ha gozado de enormes bondades del régimen de turno, a tal punto que “tiene en sus manos”, desde el punto de vista formal, o mejor dicho, mediante instrumentos jurídicos, hasta la soberanía del país.
Y digo que sería el mejor de los escenarios —las “activas”— porque un segundo planteamiento sería que este chino tendría que ser tan torpe para estar jugando no solo con un proyecto de esta envergadura, como es el Canal Interoceánico, sino con los ciudadanos de todo el país.
Un tercer planteamiento es que podría tratarse de un zángano oportunista que (con ayuda oficial del Gobierno y el parlamento orteguista), no tiene claro lo que hace y no le importa el desastre que pueda causar con un fallido canal. Esto dejaría un gran problema y que el régimen actual como “buen salvador” trataría de resolver y así quedar bien frente a los nicaragüenses, muy a propósito que en tan solo un par de años habrá elecciones nacionales.
Todo lo anterior tiene su base en antecedentes tan rápidos en poco tiempo. Primero, definió la ruta del Canal sin esperar los estudios de factibilidad que prometió que se realizarían, lo que provocó que el vocero de HKND, Ronald MacLean, dijera que la ruta no estaba definida. Chino embustero. Igual salió justificando el asesor económico presidencial, Bayardo Arce Castaño, diciendo un farsa que ni él mismo se creía. Dijo que se trataba de un error en la traducción del chino al inglés.
Wang Jing, además ha presentado a nivel internacional el mapa de Nicaragua al revés y dijo que ya había contratado a cinco mil personas para que realizaran el estudio de factibilidad, cuando en realidad a Nicaragua solo habían llegado unas veinte.
Y lo último es que iniciando esta semana, Wang Jing dijo que los estudios previos de factibilidad dan una perspectiva positiva para la construcción del Canal Interoceánico en Nicaragua.
Todo esto ha ocurrido entre julio e inicios de septiembre de 2013. Naturalmente que a este chino no se le puede tomar como alguien serio y solo alguien con malas intenciones para el país puede aprobarle el proyecto de construcción de un canal interoceánico. Y el régimen actual es su aliado principal.
LA PRENSA publicó el domingo primero de septiembre de 2013 que las inversiones en telecomunicaciones de la empresa Xinwei, propiedad del chino Wang Jing, han quedado a deber en muchos países, de acuerdo con un reporte especial preparado por la agencia de noticias AP.
Con base en reportes de su red de corresponsales, AP comprobó que en al menos ocho países donde Xinwei dice tener operaciones se desconoce de la existencia de la compañía.
En otras naciones, las inversiones prometidas por la empresa de telecomunicaciones llevan un severo atraso en su desarrollo. Una de esas naciones es Nicaragua.
Sin embargo, nada de estos antecedentes le importó al régimen actual para concederle los derechos a desarrollar la posible construcción de un canal interoceánico. Ni al comandante Daniel Ortega, presidente inconstitucional de Nicaragua, ni a los diputados orteguistas en la Asamblea Nacional, les interesó nada del pasado de este asiático. ¿Por qué?
Cabe recordar, de acuerdo con la publicación de LA PRENSA, que Xinwei vino a Nicaragua de la mano de Laureano Ortega, hijo del comandante Ortega, quien funge como directivo de la agencia ProNicaragua, entidad progubernamental que se encarga de captar inversiones para el país.
Poco después de prometer millonarias inversiones en el sector de las telecomunicaciones nacionales, Telcor impulsó un proceso de licitación internacional de la mejor banda de telefonía celular disponible, diseñado para favorecer a Xinwei y excluir al resto de oferentes.
Por tantas cosas es de dudar que el chino solo esté haciendo torpezas, pues la pretensión de ejecutar un megaproyecto tendría que ir acompañada, indudablemente, de trabajo de inteligencia. Por eso es que los nicaragüenses deben abrir los ojos, mentes y conciencia para saber que quien nos gobierna no está haciendo bien muchas cosas importantes. Al contrario, le da espacio a bandidos para que nos causen daño y eso no debe seguir más.
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