Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
El 21 de noviembre pasado se conmemoró el Día Mundial de la Filosofía, establecido desde hace varios años por la Unesco para celebrarse el tercer jueves de noviembre. Catorce días antes, el 7 de este mismo mes, tal como me lo recordó Luis Sánchez, se cumplieron cien años del nacimiento del gran escritor y filósofo francés, Albert Camus, cuya magnífica obra lo caracterizó como uno de los más grandes escritores del siglo XX.
En la iniciativa de Ley de Reforma Parcial a la Constitución Política de la República de Nicaragua presentada a la Asamblea Nacional por la bancada oficialista se reforma el actual Articulo 147, pero manteniendo que “No podrá ser candidato a Presidente, ni Vicepresidente de la República: c) Los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y los que sean o hayan sido parientes dentro del segundo grado de afinidad del que ejerciere o hubiere ejercido en propiedad la Presidencia de la República en cualquier tiempo del periodo en que se efectúe la elección del periodo siguiente”.
Nuevamente el Partido Liberal Independiente (PLI) vuelve, después de sesenta y nueve años, a ser referencia política en la historia de Nicaragua.
Una vez aprobadas estas reformas constitucionales, tal cual han sido planteadas, no habrá forma en este mundo que Daniel Ortega deje la Presidencia por las buenas. La estructura de gobierno queda montada para que solo existan dos posibilidades para que desaloje la Presidencia: muerto o derrocado. Como un rey. Un rey de aquellos tiempos. Absolutista. Dictador. Imagínense lo mal que estamos. La República ha muerto ¡Qué viva el rey!
En septiembre pasado en la Universidad Centroamericana (UCA) se celebró la Conferencia sobre Desarrollo Humano y Enfoque de Capacidad, presidida por el premio Nobel en Economía (1998) Amartya Sen y Martha Nussbaum, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2012).
¿Cómo dialogarían nuestros expresidentes fenecidos, si tuviesen la oportunidad de hacerlo? Pablo Antonio Cuadra (PAC) lo imaginó en un escrito de 1970 titulado “Mesa redonda al otro lado de la historia”. Conviene republicar esta magistral representación —con ciertas adaptaciones libres—, pues su lección ha recobrado actualidad ahora que las reformas constitucionales pretenden imponer la autocracia indefinida.
Como el desabastecimiento y la carestía estaban haciendo estragos en Venezuela y aumentando el descontento popular, el Presidente Nicolás Maduro, que no sabrá mucho de economía pero es hombre de pelo en pecho y bravuconerías, decidió resolver el problema en un dos por tres. Explicó a su pueblo que la alta inflación que padece el país (57 por ciento, la más alta de América Latina) es producto de una conjura maquinada por los Estados Unidos, los empresarios y comerciantes acaparadores y los partidos de oposición para destruir la revolución bolivariana o “el socialismo del siglo XXI”.
Quiero abordar dos aspectos de un mismo problema que recientemente se ha expuesto bajo la opinión pública. El problema es la propina y los aspectos son la obligatoriedad o no de la misma y la reglamentación de la ley Nº 842 Ley de Protección de los Derechos de la Personas Consumidoras y Usuarias. Debo aclarar que la propina no es un complemento del salario como erróneamente afirman los empleadores del sector servicio y los trabajadores que se benefician de ella.
Las antiguas culturas griega y egipcia estaban vinculadas. No pocos dioses y mitos griegos tuvieron su origen en Egipto y fueron llevados a Grecia, donde se les adaptó y se les dio otros nombres. En algunos casos los mitos egipcios no fueron adoptados por los griegos, pero los conocían y aprendían de sus enseñanzas.
Resulta difícil entender cómo se enredó tanto el uso de tarjetas electrónicas en el transporte colectivo. Todo debió ser algo muy sencillo. En primer lugar, creo que nadie está en contra del uso de pago electrónico. Al contrario, es una buena idea en el proceso de modernización del transporte. Lo malo está en quererlo imponer como única forma de pago, sin que se tengan las condiciones para ello. Debió, como digo, ser un proceso sencillo, donde se ofreciera a los usuarios la posibilidad (no la obligación) de pagar con tarjeta, y si el interés era lograr tener el mayor número de usuarios electrónicos en el menor tiempo posible, pues se debieron ofrecer ventajas tales como rebajas, bonos o premios, para los que comiencen a usar la nueva tecnología, como hace cualquier empresa en cualquier parte del mundo. Pero no, aquí a algún genio se le ocurrió que se ahorraría tiempo y dinero si se hacía a la fuerza, metiéndolo como purgante, y ahí están los resultados.