Víctor Corcoba Herrero


Fluya el calor de la esperanza

Ojalá despertemos, pongamos coraje y anhelo. Nunca será tarde para buscar un mundo diferente y para rebuscar dentro de sí mismo lo armónico. Al verdadero calor de este tiempo de espera, hay que sumarle la confianza.

La esclavitud nos devora; hasta ser esclavo de uno mismo

El alejamiento de la esclavitud a la libertad no es una senda abstracta, sino el primer paso para adentrarnos en nosotros y ver lo que nos circunda. La realidad la hacemos entre todos; por tanto, no neguemos la fraternidad que nos une desde el origen. ¡Respetemos los vínculos!

Hacia un espíritu de reparación

. Nadie tiene la certeza absoluta para endiosarse. Reconocer los fracasos del ayer, aparte de ser un acto de lealtad y de coraje que nos ayuda a reforzar nuestra debilidad, nos hace capaces y dispuestos para afrontar el aluvión de las mil dificultades de hoy.

Unidos por una idéntica preocupación: sobrevivir a las catástrofes

El mejor modo de poner en su lugar al ser humano, y de acabar con su pretensión dominadora, es volver con tierno cariño a la madre tierra. Al fin y al cabo, el mejor servicio que podemos prestar a los desolados no es quitarles el peso de la carga, sino infundirles la necesaria energía para renacer.

Digerir el momento y dirigir la mirada

Formamos parte de una compañía espiritual en la que reina una profunda corriente solidaria. No podemos encerrarnos, pues, tenemos que avanzar y no rendirnos. Mientras hay aliento, tiene que haber ilusión. Dejemos que la imaginación nos ascienda y protejámonos de los vendavales.

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