Víctor Corcoba Herrero


Víctor Corcoba Herrero es escritor español. corcoba@telefonica.net

El espíritu cooperante no puede cesar en ningún tiempo

Rompamos juntos, por consiguiente, los muros divisorios de la hostilidad y reconstruyamos el reino de la quietud, según los designios que el propio corazón nos dicte. Sus latidos son tan envolventes de paz, que nos desenredan lo perverso y destapan lo que nos esclaviza.

Víctor Corcoba Herrero es escritor español. corcoba@telefonica.net

Soplo de ilusiones

La humanidad tiene que desligarse de lo cruel y reunirse para unirse a lo comprensivo. Nada de lo que ocurra a los mortales, por consiguiente, nos debe resultar ajeno.

Víctor Corcoba Herrero es escritor español. corcoba@telefonica.net

Renazca la certeza; florezca el amor

No sólo nos necesitamos, sino que también nos debemos los unos a los otros. Pensemos, una vez más, que el futuro es nuestro, de nadie más. Los errores del pasado ahí están como testimonio. Rectificar es de sabios; ¡hagámoslo, entonces!

Víctor Corcoba Herrero es escritor español. corcoba@telefonica.net

Momento para el balance humano

No hay que acostumbrarse a las cosas habituales, lo significativo es no dejarse de asombrar y de sorprender por las experiencias de cada jornada, reconociendo que la verdadera sabiduría se alcanza con la cátedra viviente, inspirada en la certeza absoluta de que lo único que precisamos es amor y vida.

Víctor Corcoba Herrero es escritor español. corcoba@telefonica.net

Los vínculos familiares como necesidad

Ojalá que el Redentor, nacido en Belén, nos inspire hacia ese cambio, con la serenidad y la fuerza necesaria para avanzar unidos por el horizonte apropiado. Sea como fuere, no podemos dejar que el amor, la apertura existencial se trunque y los lazos se desvirtúen.

Víctor Corcoba Herrero es escritor español. corcoba@telefonica.net

Espíritu meditante; solidaridad en acción

No hay mejor ciencia que meditar sobre el vivir, para darse cuenta que radica en el arte de la entrega de uno mismo a los demás; lo que nos demanda estar vigilantes, laborando siempre y profundizando en el hacer cotidiano, sin esperar otra recompensa que el trabajo bien servido.

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