Olympia
La plenitud de la noche griega penetra trayendo el olor del romero, la albahaca, el tomillo, el orégano y el silantro y cae sobre nosotros con el rumor del Egeo amplio y sonoro, que llega como un hálito a resguardarnos., recalco que su azul intenso da los tonos índigos y Prusia, por la profundidad del mar, la más grande del planeta.