Los hermanos. Poesía de Juan Sobalvarro
Los hermanos no son como los amigos
con los días apiñados entre los dedos
surcan la entraña
son mazo sigiloso que palpita sobre la pared
son felicidad martillada
Los hermanos no son como los amigos
con los días apiñados entre los dedos
surcan la entraña
son mazo sigiloso que palpita sobre la pared
son felicidad martillada
Una vela está encendida
desde la hora en que salió
la luna llena: 21:27
Me propuse
una escritura en tiempo real
con libreta, bolígrafo y esos textos
que se van estancando como en una represa.
Recuerdo de muy joven quedarme extasiada ante un prendedor de filigrana. La delicadeza de los delgados y dorados filamentos que formaban círculos, hojas, flores con absoluta levedad y desenfado me hacían imaginar la maestría de la mano del orfebre rindiendo el oro, obligándolo a comportarse como hilo de seda.
Aros para bordar, un costurero, toda
la vida un hilo. Enhebra olores en la cocina, zurce
palabras desgarradas.
Tantas cosas hay en mi ánimo:
la baraja, el alcohol,
la lectura de los ojos, de las líneas de los cuerpos.
Como suele suceder cuando alguien muere, pensamos: “Le hubiera dicho tal cosa, le hubiera leído tal otra”. Idioteces que los vivos creemos importantes.