El Mundial como debería ser
El Mundial 2026 triunfa como una fiesta global impulsada por la migración, superando los pronósticos pesimistas y la política de Trump e Infantino.
El Mundial 2026 triunfa como una fiesta global impulsada por la migración, superando los pronósticos pesimistas y la política de Trump e Infantino.
No importa cuántos adolescentes lean El diario de Ana Frank, en las escuelas, las ideologías violentas del siglo XX —la guerra de Japón, el fascismo de Mussolini y el Tercer Reich de Hitler— han quedado en el olvido, al igual que Napoleón y la Guerra de los Bóers.
Más importante que el castigo es una evaluación honesta del pasado. La mayor ofensa para las antiguas víctimas es olvidar lo que se les hizo. Pero recordar lleva tiempo.
Desde la invasión rusa de Ucrania, los europeos también se enfrentan a amenazas que ponen en duda la comodidad de vivir bajo la protección estadounidense. Y como expresó Shigeru Ishiba, predecesor inmediato de Takaichi, en febrero: “Ucrania hoy podría ser Asia Oriental mañana”.
Takaichi ha adoptado una postura firme en materia de migración. Sin embargo, al debilitar a los partidos de extrema derecha que fomentan la xenofobia, podría tener más facilidad para continuar discretamente con las políticas de Abe.