Danilo Arbilla


El escrache

La tarea de escrachar a periodistas como una moderna y efectiva forma de atacar la libertad de expresión. No es fácil. Y se complica más, porque cada vez se suman más “periodistas” a ese juego del enchastre —entre sí—, degradando la profesión y siendo cómplices de los enemigos de la libertad de prensa.

Dos, tres, muchos…

Donald Trump, hoy además, y no hay que obviarlo, cuenta con nuevos y poderosos amigos y laderos, gente para la que “los negocios” son prioridad. Se trata de un Trump que se adivina como un hombre de derecha y conservador; pero no un liberal. Esto ni por asomo…

“Dios los cría…”

Lo que nadie se explica es cómo Lula no se enteró de “las andanzas” de su jefe de Gabinete ni le llamó la atención la “buena disposición” de los congresistas opositores. Y hete aquí que algo parecido le ha pasado a Petro, no estaba enterado de nada de lo que se le atribuye a su compañero y ministro de Hacienda.

El brasilero y sus cabriolas

A Lula le está yendo mal. No ha cumplido “su misión” de gran guía y pacificador universal. Fracasó en Ucrania, él de hecho propone que Rusia se quede con los territorios que invadió y en el Medio Oriente opina distinto y está contra Israel. Lo abuchearon en Europa, conserva unos pocos amigos en América Latina…

Todos patas pa’rriba

A mí no me gusta Trump. Y sé por qué: tengo prejuicio contra todos aquellos que no respetan ni reconocen y que quieren acabar con la libertad de expresión. Y el flamante presidente de los EE. UU. es uno de ellos. Estoy en contra de quienes actúan así y en particular cuando ejercen poder.

¡Qué nenes!

Es claro que el discurso populista y autoritario ha hecho mella, pero también quedó expreso que hay mucha responsabilidad del “periodismo militante” y de la acción de “operadores políticos” que fungen como periodistas.