Auge y caída de Bayardo Arce
El pecado de Bayardito no fue construir un palacio sino ver con desdén y desprecio a la mujer toda poderosa y que hoy comparte la banda presidencial. Encerrado en los calabozos por donde pasaron valientes opositores, besa el hacha de su verdugo que él y los otros caídos en desgracia afilaron con gran afán y mal tino.