Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
Salir de las narco dictaduras del Socialismo del Siglo XXI, ese disparate chavista que ni el propio Fidel Castro abrazó, no está siendo fácil, pero no estructurar desde ahora una agenda política contra estas, prolongará más la difícil situación contra el «fascio» comunismo.
Es hora de redefinir el rumbo. No existe diálogo con quienes profesan el autoritarismo, la sordidez funcional, al margen de que en la agenda común existan coincidencias en los argumentos.
En América Latina ha habido caudillos y dictadores de variadas facetas, pero ninguno como Hugo Chávez, por sus arrebatos patológicos, su entrega desmedida a Fidel Castro (el principal responsable de la crisis social y política más grande de la región) y por la debacle en que aún mantiene a Venezuela. Definitivamente los supera a todos
En los grandes acontecimientos políticos e históricos, ambos países, la isla caribeña y la nación pinolera han estado siempre unidos, lo que también va para los intercambios culturales y deportivos, entre otros lazos de fraternidad abierta.
Debemos estar claros que los abusos de viejos imperios, monarquías, reinados de la Edad Media, del feudalismo y de los albores del capitalismo, dejaron graves secuelas inhumanas, sistemas de trabajo oprobiosos e injustos, privilegiando en gran medida a determinados sectores en torno a los diversos juegos de trono de dichos períodos.
Miguel y Muecheidt, el presidiario y la embajadora, sí poseen grandes coincidencias: ambos aman la libertad y la democracia. Algún día Miguel podrá caminar libre por las calles de su ciudad en Nicaragua, como ella lo puede hacer cuando va a Europa.