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Qué deben esperar los exportadores de oro de Nicaragua el próximo año tras romper récord en ingresos

El oro en Nicaragua acaba de romper su propio récord en ingresos y se acerca rápidamente a los 2,000 millones de dólares, mientras los mercados mundiales tienen escenarios mixtos para el próximo año.

Cerca de los 2,000 millones de dólares, las exportaciones de oro en bruto rompieron récord en agosto de este año al registrar un fuerte aumento en los ingresos que hicieron que estos superaran incluso el nivel registrado en todo el 2025, según cifras recién actualizadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN), mientras las perspectivas internacionales apuntan a una moderación en los precios el próximo año.

Hasta agosto de este año, los ingresos por exportaciones de oro en bruto ascendieron a 1,994.3 millones de dólares, superando los 1,971 millones de dólares reportados en el 2025, por lo que desde ahora se avizora que con los cuatro meses que aún faltan de actualizar el metal precioso por primera vez rebasará los 2,000 millones de dólares, marcando un hecho histórico en la economía de Nicaragua.

Entre enero y agosto del año pasado, el oro había generado a la economía 1,235.4 millones de dólares, por lo que en el periodo actual se reporta un crecimiento de 61.43 por ciento, lo que ha implicado una inyección para el sector de 758.9 millones de dólares adicionales.

En volumen, en el periodo de referencia los exportadores enviaron a los mercados internacionales, principalmente Estados Unidos, 446,400 onzas troy. Dicho envío supera las 403,500 onzas que se exportaron en similar periodo del año pasado, por lo que hay un aumento de 10.63 por ciento.

De esta manera, el metal precioso se consolida como el ´primer producto de exportación de Nicaragua, aportando cerca de la mitad de los 4,535.1 millones de dólares que se registraron hasta agosto en los ingresos por productos fuera de zona franca.

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Además del aumento en el volumen, el comportamiento del precio del metal precioso en el mercado internacional ha sido fundamental en el récord exportador. Según el Banco Mundial, se espera «que los precios de los metales preciosos aumentarán un 40 por ciento en 2026, debido a que la demanda de activos de refugio seguros se mantiene elevada en medio de un entorno de incertidumbre geopolítica y normativa».

Las previsiones del 2027

Se prevé que estos precios se moderen ligeramente en 2027, pero seguirán siendo más de tres veces superiores a su promedio de 2015-2019. «De cara al futuro, se espera que la inversión en oro como activo refugio y las compras de oro por parte de los bancos centrales se moderen desde los máximos recientes, pero que sigan contribuyendo a mantener los precios elevados», indica.

De hecho, los precios del oro cayeron un 5 por ciento en el tercer trimestre de 2026 y se debilitaron aún más en octubre, extendiendo la caída del trimestre anterior tras un repunte a finales de 2025 y principios de este año que impulsó los precios a máximos históricos a principios de año.

Según el organismo, «esta caída reflejó mayores rendimientos de los bonos gubernamentales a nivel internacional; las expectativas de un aumento en la tasa de interés de la Reserva Federal, que se materializó a mediados de septiembre; aumentos similares en varias otras economías avanzadas; una apreciación general del dólar estadounidense; y un desmantelamiento parcial de posiciones especulativas».

Se espera que la demanda mundial de oro se mantenga firme durante 2027-2028, respaldada por sólidos flujos de inversión y compras de bancos centrales, que en conjunto representaron aproximadamente la mitad de la demanda de oro en el primer semestre de 2026, aunque es probable que ambos factores se moderen ligeramente.

La demanda de joyería, por el contrario, ha disminuido drásticamente desde 2023 y se proyecta que siga siendo débil debido a los elevados precios, mientras se espera que el reciclaje siga expandiéndose. En cuanto a la oferta, se prevé que la producción minera aumente solo modestamente, según pronósticos del Banco Mundial.

Tras un incremento previsto del 34 por ciento hasta alcanzar un máximo anual histórico en 2026 (en términos interanuales), se proyecta que los precios del oro disminuyan un 8 por ciento en 2027 y un 6 por ciento en 2028, manteniéndose, no obstante, más de un 75 por ciento por encima de su promedio del periodo 2021-2025, indica el Banco Mundial.

Los riesgos y oportunidades

Entre los factores que podrían favorecer a los metales preciosos, que incluyen el oro, el organismo menciona que una intensificación de las tensiones geopolíticas o de política comercial podría reforzar la demanda de oro y plata como activos refugio, superando las previsiones del escenario base.

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En particular, «una escalada del conflicto en Oriente Medio, o la aparición de nuevos focos de tensión geopolítica en otras regiones podría impulsar los precios al alza. Asimismo, una mayor volatilidad en los mercados financieros podría avivar la demanda de metales preciosos, a medida que los inversores buscan diversificar sus carteras; lo mismo podría ocurrir si aumenta la adopción de productos financieros que ofrecen a los inversores minoristas una exposición apalancada a estos metales».

Las compras de oro por parte de los bancos centrales han aumentado en los últimos meses —tras haber disminuido a principios de año—, y un mayor fortalecimiento de la demanda del sector oficial podría brindar un respaldo adicional a los precios, señala.

Entre los riesgos a la baja para las previsiones de precios se incluyen unos tipos de interés superiores a lo previsto —especialmente en Estados Unidos— y un dólar estadounidense más fuerte de lo esperado, lo cual reflejaría un giro hacia una política monetaria más restrictiva.

«Una distensión duradera de las tensiones geopolíticas podría reducir la demanda de activos refugio. En el caso de la plata y el platino, un menor crecimiento a escala mundial podría reducir la demanda industrial y presionar los precios a la baja; lo mismo podría ocurrir debido a debilidades específicas de ciertos sectores, como una producción automotriz moderada —en el caso del platino— o una rápida sustitución de la plata en aplicaciones fotovoltaicas. En el conjunto de los metales preciosos, tras las fuertes alzas de precios registradas a principios de 2026, cualquier choque en la demanda podría verse amplificado por una nueva oleada de toma de beneficios y un rápido desapalancamiento de las posiciones en estos metales», puntualiza el BM.

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