La Santa Sede informó que este jueves 22 fue firmado un nuevo acuerdo bilateral con la República de Honduras que, entre otras cosas, garantiza que la Iglesia católica pueda desarrollar su misión en el país americano.
El Tratado entre la Santa Sede y la República de Honduras fue suscrito entre el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano; y el presidente hondureño, Nasry Juan Asfura Zablah.
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En una nota de prensa, el Vaticano informó que el texto de 25 artículos “ratifica las buenas relaciones bilaterales existentes, tutela la personalidad jurídica de la Iglesia y favorece la valiosa colaboración entre la Iglesia y el Estado en la promoción del bien común y de los valores espirituales, humanos y culturales del pueblo hondureño”.
«Este, en línea con la Declaración Dignitatis humanae del Concilio Vaticano II, quiere garantizar ulteriormente la libertad religiosa, comprendida la libertad de culto y, consecuentemente, la libertad de la Iglesia en el desarrollo de su propia misión. El Acuerdo bilateral corrobora el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión en conformidad con los instrumentos internacionales sobre los derechos humanos», afirmó.
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Honduras reconoce a la Iglesia el derecho de «autogobernarse»
En el documento, el Estado de Honduras “reconoce a la Iglesia el derecho de actuar según sus propias reglas, de autogobernarse y de nombrar libremente a sus propios ministros de culto. Además, garantiza el derecho a la objeción de conciencia y tutela la inviolabilidad del sigilo sacramental, sin condiciones o limitaciones, y del secreto de los agentes pastorales, análogo al de la confesión”.
“También se reconoce el derecho de la Iglesia a establecer instituciones educativas y benéficas, así como el de brindar asistencia espiritual y atención pastoral a las personas alojadas en centros sociales, educativos, sanitarios y penitenciarios públicos o privados. Además, se facilitará el cuidado pastoral de los miembros de las fuerzas armadas y de la policía”, indicó.
El Vaticano informó que el nuevo acuerdo “será sometido a los procedimientos de aprobación previstos en los respectivos ordenamientos” y “entrará en vigor el día del intercambio de los instrumentos de ratificación”.
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La Santa Sede añadió que “al margen de la ceremonia de firma, tuvieron lugar cordiales conversaciones entre las partes, en las que se destacó la contribución positiva de la Iglesia en favor del desarrollo humano, social y cultural del país, asimismo se abordaron algunos temas de interés común a nivel regional e internacional”.
Estos funcionarios participaron en ceremonia oficial
En la ceremonia de la firma del tratado también estuvieron presentes, de parte del Vaticano, el secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, monseñor Paul Richard Gallagher; el jefe de Protocolo de la Secretaría de Estado, monseñor Javier Domingo Fernández González; y los oficiales de la Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, monseñor Carlos Díaz Paniagua y monseñor Francisco Javier Díaz Tenza.
Por parte de Honduras, también asistieron la secretaria de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, Mireya Agüero de Corrales; el ministro de la Presidencia, Juan Carlos García Medina; y la embajadora de Honduras ante la Santa Sede, Gilliam Noemí Gómez Guifarro.
En Nicaragua persiguen a la Iglesia
La abogada Martha Patricia Molina, que ha investigado y documentado la persecución religiosa en Nicaragua, celebró el acuerdo de Honduras en su cuenta de redes sociales y contrastó esa realidad con la que los ciudadanos nicaragüenses viven bajo el régimen de Ortega.
Esta persecución se ha caracterizado por la prohibición de procesiones, el exilio de religiosos —entre ellos, cuatro obispos— además de confiscaciones e insultos públicos en los discursos gubernamentales.
La persecución religiosa en Nicaragua ha sido reflejada también en informes internacionales, la Administración Trump la ha seguido de cerca y los informes de las investigaciones de Molina han sido entregadas en el pasado al papa León XIV.