Justo López, Manager de Towne en JW Marriot Marquis en el Downtown de Miami. Foto: Cortesía/Heydi Salazar

Justo López, Manager de Towne en JW Marriot Marquis en el Downtown de Miami. Foto: Cortesía/Heydi Salazar

Justo López Briceño, el mánager nicaragüense que dirige una lujosa empresa de valet parking en el caótico tráfico de Miami

En 2007 llegó a Miami por invitación de su mamá y ahora se consolidó como mánager de valet parking para la empresa Towne, en el JW Marriot Marquis en el centro de la ciudad.

En su natal Chinandega, a Justo López lo conocen como el hijo del Chele Pepsi, un personaje muy popular que sentó precedente como dueño de una de las galleras más exitosas de la ciudad y porque tenía la miscelánea más grande del barrio Roberto González.

“Crecí viendo cómo se hacían las compras en el mercado, cuando bajaban y subían cajillas de gaseosas, sacos de granos básicos, organizaba la venta y me encargaba de abastecer el negocio familiar”, recuerda López.

Estudió Contabilidad y en 2005 laboró para el Ministerio de Salud en Nicaragua. En esa época vio nacer a su único hijo.

“No fue buscado. Me asusté. Era muy joven. No sabía cómo afrontaría la situación, pero han pasado 21 años y fue una de mis grandes bendiciones. Siento que he sido padre con todas las de ley. Le he dado lo mejor mí y he recibido amor pleno de su parte”, enfatiza.

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Llegada a Miami

Su mamá Julia López vivía en Miami desde 1998 y en el 2007 lo invitó a pasar unos días con ella. Desde entonces, ya pasaron 20 años desde que decidió quedarse a vivir en la llamada Ciudad del Sol. Abrirse paso no fue fácil, trabajó organizando clósets, decorando casas, planchando ropa, en logística en el Puerto de Miami hasta que se consolidó como mánager de valet parking para la empresa Towne, en el JW Marriot Marquis, en el centro de la ciudad.

Justo López, coordinando con los corredores en el valet parking. Foto: Cortesía/Heydi Salazar

“Me gustó el clima. Es parecido al de mi país y comencé a desempeñarme en trabajos nuevos. Me motivó a quedarme”, comentó.

Valet

La experiencia de llegar en tu vehículo a un estacionamiento de valet y entregar la llave de una de las adquisiciones más preciadas para una persona como es su carro, no es algo sencillo. Y para la tranquilidad de los conductores está Justo López, quien cuenta con más de seis años de experiencia asegurando un servicio profesional.

Briceño viste impecable para asistir a sus reuniones de planificación y logística con directivos, o para recibir a los visitantes del prestigioso hotel que llegan para reuniones empresariales, celebraciones o para hospedarse.

Con tono de voz moderado, pero enérgico, el chinandegano coordina diariamente el trabajo de más de 50 personas.

Sin embargo, cuando hay muchos vehículos por estacionar o entregar a los clientes que se retiran del hotel, aunque haya personal disponible, para asegurar la calidad que caracteriza al servicio, López se une al equipo, se quita el saco de vestir y conduce entre la lluvia, con tráfico lento o con el implacable sol que caracteriza a Miami.

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“Es una manera de liderar desde el frente. Lo más importante es mostrarle al equipo que cuentan conmigo en cualquier momento. Es algo nato que debo involucrarme y agilizar el trabajo”, detalló.

Entre sus responsabilidades como líder de ese equipo están planificar horarios flexibles para los trabajadores y presupuestos anules con los que define metas para Towne, empresa que vio su talento, disciplina, tenacidad, enfoque y seriedad desde que estacionó su primer vehículo para ellos durante la pandemia de covid-19 en 2020.

“Tenía curiosidad de saber cómo era la coordinación de hacer valet parking. Yo no sabía dónde estaba el botón de encendido de un Tesla. Es que no lo tienen. Se usa una tarjeta”, sonríe al recordar su primera experiencia en el valet parking.

Antes de ser mánager, López ya sabía hablar inglés. Había aprendido en Nicaragua y lo mejoró en Estados Unidos. Eso facilitó su adaptación a las nuevas funciones, entre las que además de coordinar al grupo, destacan recibir las llaves, registrar los vehículos, saludar a los propietarios o entregarlos en las mismas condiciones en que se recibieron, resolver cualquier inconveniente que se presente.

También, mantener el lugar de trabajo limpio y ordenado, asegurarse de que reine la armonía entre los miembros del equipo que dirige y lograr que sus compañeros lo respeten, pero también que le tengan confianza. Todo eso lo ha logrado ya que incluso lo saludan con cariño entre los pasillos del hotel.

Sus pasiones

Cuando las extensas jornadas de trabajo se lo permiten, le gusta disfrutar algunas de sus pasiones. Entre las actividades que le dan placer, Justo detalla que disfruta la comida típica nicaragüense y de otros países; también sentir el viento suave, la brisa del mar y reposar los pies en la arena tibia de las playas durante las primeras horas del día.

Las aspiraciones de López son “seguir estudiando y aprendiendo sobre los procesos de planificación”, para seguir mejorando en su trabajo actual.

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A sus 41 años, López considera que la perseverancia y la disciplina honran a la persona que uno quiere ser. Aconseja “reconocer los logros que uno alcanza sin olvidar de dónde se viene y no dejar que las circunstancias ni las oportunidades que facilitan el proceso te hagan perder la cabeza”, finalizó el chinandegano.

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