Marlen Morales recorre California con un circo.

Marlen Morales recorre California con un circo.

Dejó su vida en Nicaragua para vivir en un tráiler y recorrer California con un circo

Su esposo es payaso. Ella vende tickets, baila y crea contenido. Esta es la historia de la nicaragüense Marlen Morales

Cuando el circo Marinelli Bros. llegó a Matagalpa en 2023, a Marlen Morales le tocó entrevistar a los artistas. En ese momento, ella trabajaba como reportera para un medio local. Esa entrevista terminó cambiando el rumbo de su vida.

Ese día, Morales entrevistó a uno de los payasos del circo, Elías Montini, un joven chileno, quien después se convertiría en su esposo. «Nos hicimos amigos. Y después esa amistad se convirtió en noviazgo. Y con el tiempo nos casamos. Era como complicado, raro, porque obviamente era de circo. Yo estaba en mi casa, él tenía que viajar a verme. A veces él estaba en Managua o así, recorriendo todo el país. Después tuvimos un hijo. Obviamente se complicó más. Él tuvo que salir del país porque pues ya la situación económica no era tan buena aquí», cuenta Morales a LA PRENSA.

Morales, de 31 años, se fue de Nicaragua en 2023 junto a su esposo e hijo. Ahora viven en un tráiler y viajan con el circo por toda California. Al inicio, reconoce, no fue fácil. «Él ya estaba obviamente acostumbrado a esta vida, pero para mí fue un golpe bastante fuerte porque jamás yo había vivido en un tráiler, ni había viajado con el circo», dice.

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De los medios a la vida de circo

Antes de migrar, Morales tenía una vida construida en Nicaragua. Es ingeniera civil de profesión, pero nunca ejerció. Su camino profesional se dirigió más a los medios de comunicación, el marketing y las redes sociales. También tenía un emprendimiento que se llamaba Mar Azul en el que hacía accesorios, bisutería y ropa hecha a mano.

Su esposo logró un contrato como artista en Estados Unidos y por eso se mudaron. Al inicio, cuenta, el idioma, la ausencia de sus familiares y las dificultades económicas la golpearon. El primer año, «fue un año bastante complicado…Cuando uno viene a este país, todo es carísimo, tienes que tener carro, vivíamos en un cuarto. Con el tiempo uno va comprando sus cosas. Después de un año ya pudimos conseguir un tráiler, conseguimos camioneta. Y ya todo fue más normal. El segundo año ya pude trabajar. Hacía de vendedora, de cualquier cosa, porque al final uno viene a trabajar dentro del mismo circo», relata.

Vende tickets y hace redes sociales

A Morales le toca vender tickets y además crea contenido para las redes sociales del circo. También, baila en algunas de las funciones. Morales, le gusta crear contenido y comparte en sus redes sociales parte del proceso que hay detrás de cada presentación, desde cómo se prepara, el maquillaje y la elección de su vestimenta.

Por ahora, la ruta de Morales y su familia se mantiene en el estado de California, por el contrato que tienen con el circo. El ritmo de trabajo, asegura, es intenso. «Generalmente hay una función diaria, los fines de semana pueden realizarse hasta tres funciones en un día y los días de traslado son utilizados para desmontar, viajar y preparar la siguiente ciudad», explica.

«Aquí en el circo anda gente de todo, de todas las culturas, eso es lo bonito, hay de todos los países y de todos los idiomas y yo soy la única nicaragüense. Siempre que me preguntan, digo, yo soy de Nicaragua o siempre ando mi bandera, soy alguien como que me encanta decir de dónde vengo»

Marlen Morales junto a su esposo y su hijo en Estados Unidos. Foto: Cortesía

Aunque ha construido una vida en Estados Unidos, Marlen Morales asegura que no ha dejado atrás sus raíces. En su casa siempre están los sabores nicaragüenses. «Aparte que me casé con un chileno, él ya es más nicaragüense. Porque en esta casa, yo soy la que cocino, toda mi gastronomía es como que yo estoy en mi país. Obviamente hay cosas que no podemos encontrar aquí como la cuajada de Matagalpa, lo que hay son quesos mexicanos, la crema, pero como uno se adapta al final», dice.

La nicaragüense reconoce que extraña su vida anterior, pero sobre todo su país y a su familia.

Un hogar en movimiento

La vida de Marlen dentro del circo también implica encontrar un equilibrio entre su trabajo y su rol como madre. Su hijo tiene cinco años y, debido a que la familia se traslada constantemente de una ciudad a otra, recibe sus clases de manera virtual. Cada mañana, Morales lo ayuda a conectarse y a cumplir con sus tareas, ya que no asiste a una escuela.

Este estilo de vida no siempre ha sido fácil de mostrar. Morales cuenta que en algunas ocasiones se ha sentido juzgada por la forma en la que vive y que incluso ha recibido burlas y comentarios de algunas personas. «Antes de me daba pena mostrarlo, porque uno en redes tiene que mostrar una vida perfecta, bonita, como todo o que ve en internet, ahora esta percepción ha cambiado y muestro una parte más real de esta vida en el circo», cuenta.

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Vivir en un circo significa también convertir el hogar en un espacio que se mueve con ellos. Tanto ellos como el resto de familias que viajan con el circo cuentan con su propio tráiler, equipado con baño, cocina, refrigeradora. Durante las funciones el circo proporciona electricidad, mientras que durante el día cada familia utiliza su propio generador y debe comprar la gasolina necesaria para hacerlo funcionar.

@marlen_moralesm Un día normal conmigo en el circo 🎪. Que mas te gustaría ver de este estilo de vida ??? #circuslife #circuslifestyle #circus #nicaenusa🇳🇮🇺🇸🥰💕💙🤍💙 ♬ sonido original – marlen_moralesm

Los tráilers también cuentan con cilindros de gas para la cocina y refrigeradora y tienen conexión para almacenar agua. «Por las noches hay que rellenar los tanques de agua para así utilizarlos durante el día, también tenemos un espacio destinado para depositar las aguas residuales, se viaja completo», dice.

La familia permanece entre dos y tres semanas en cada ciudad, dependiendo de la cantidad de funciones programadas. Después vuelven a recoger sus pertenencias y continúan el recorrido hacia otro destino.

«Ellos (el circo), nos avisan, nos dan el horario si vamos a tres ciudades consecutivas o solo estaremos en una. Así uno ya más o menos se va preparando, cuáles son las próximas ciudades que se van a visitar. Entonces a veces es cerca, a veces lejos», cuenta.

Así transcurre buena parte de su rutina, vivir, trabajar y viajar junto a las mismas personas que ella llama sus vecinos del circo, la ciudad cambia cada semana o días, pero la dinámica es la misma casi siempre. Prepararse para el espectáculo, atender responsabilidades familiares y volver a la carretera cuando llega el momento de continuar con el recorrido con el circo.

@marlen_moralesm

De trabajar detrás de cámaras… a poco a poco encontrar mi lugar en la pista 🎪🥹✨ Vivir y trabajar con un circo en Estados Unidos ha sido una aventura que jamás imaginé. Llegué a este mundo gracias a mi esposo y, aunque durante mucho tiempo mi trabajo estuvo más enfocado en redes sociales y todo lo que pasa detrás del show, esta última semana me ha tocado vivirlo desde otro lugar: apareciendo en la pista. ❤️ Todavía estoy aprendiendo, todavía me pongo nerviosa y definitivamente no soy una experta 😂, pero estoy tratando de disfrutar el proceso y dar lo mejor de mí. Así que acompáñame a arreglarme para el show y a descubrir poquito a poquito cómo es mi vida trabajando en un circo. 🎪✨ ¿Quieren que les enseñe cómo es mi trabajo ya estando en la pista? 👀

♬ sonido original – marlen_moralesm

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