La dictadora Rosario Murillo está preparando el retiro de Daniel Ortega, de 80 años, y visibiliza a su hijo Laureano, a quien ve como el posible “sucesor después de ella”, según el politólogo Gil Guerra, investigador del Instituto Hudson de Estados Unidos.
Guerra es uno de los cuatro expertos que comparecieron ante el Subcomité sobre el Hemisferio Occidental del Congreso estadounidense para exponer el 30 de septiembre la situación del régimen y sus alianzas con China y Rusia, un tema que está bajo escrutinio de la administración Trump.
“Rosario Murillo busca ante todo posicionarse a sí misma… su intención es, con el tiempo, gobernar por su cuenta, quizás con Laureano como su sucesor después de ella”, agrega Guerra.
El experto hizo un análisis del discurso de la llamada «copresidenta» entre 2015 y septiembre de 2016. Es notable el protagonismo de su hijo, quien ocupa el cargo de asesor de inversiones. Guerra es un investigador especializado en estrategia estadounidense en el hemisferio occidental con un enfoque en las dinámicas políticas, económicas y de seguridad en América Latina.
El investigador colabora con un centro fundado en 1961, cuya misión es promover el liderazgo estadounidense. Este centro realiza investigaciones que abordan distintas áreas de conocimiento como seguridad, inteligencia artificial y China. Pero también otros como el de Nicaragua, que ha generado preocupación recientemente tras el anuncio de Ortega en julio de poner fin a las elecciones competitivas.
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“Daniel Ortega, a medida que envejece y participa en menos actos, es natural que tenga menos presencia mediática. Pero creo que Murillo también está empezando a preparar al público para su eventual retiro de la vida pública, cualquiera que sea la forma que tome”, sostuvo Guerra a LA PRENSA.

Murillo y Ortega forman el único matrimonio de dictadores en el poder en América Latina. Ella tiene 75 años y controla un régimen familiar con sus hijos y nueras participando activamente de la vida pública como funcionarios de Estado. Además, ella supervisa a los ministros y a las estructuras del FSLN.
En 2025, su partido reformó la Constitución para nombrarla «copresidenta», elevándola al mismo nivel jerárquico que su marido. Oficializaron también la abolición de la independencia de los poderes del Estado y fortalecieron el aparato represivo con el que han perseguido a opositores desde hace ocho años.
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Murillo menciona menos al comandante Ortega
De acuerdo con el análisis de Guerra, a partir de 2024, se ve una creciente presencia del nombre de Laureano Ortega en las comparecencias de Murillo ante los medios oficialistas. “Desde 2024, con la misma fuente de transcripciones, Laureano se mantiene estable, en torno al 12 por ciento. Lo que cambió en 2026 es sobre todo la caída de Daniel, del 72 por ciento en 2024 al 38.5 por ciento”, explica el politólogo.
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Laureano Ortega Murillo es asesor presidencial para la Promoción de las Inversiones, el Comercio y la Cooperación Internacional. Desde 2023, él es el enlace con China, Rusia, Bielorrusia e Irán, ejerciendo como una especie de canciller de facto de la dictadura.
Tras el otorgamiento de “plenos poderes”, Laureano Ortega Murillo firma acuerdos o se reúne con altos funcionarios de regímenes antiestadounidenses en representación de sus padres. Como asesor de inversiones, el hijo de los dictadores ha mantenido un liderazgo en la promoción de sectores como el oro. Sin embargo, Estados Unidos lo ha sancionado por participar en el mismo. Según una investigación realizada en 2026 por LA PRENSA, la familia Ortega Murillo creó un esquema de extorsión contra mineros artesanales y empresas establecidas.
“El aumento de las menciones de Laureano se deriva naturalmente de que hoy tiene funciones más visibles”, expuso el politólogo. Según Guerra, el asesor presidencial es “con diferencia, el hijo con el perfil más visible e importante, y el que Murillo más menciona”.
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Según el análisis, del total de 2,404 alocuciones de Murillo analizadas, Laureano fue mencionado en 181, sus hermanos: Daniel Edmundo (33), Camila y Maurice (unas 15 cada uno). Luciana y Rafael aparecen apenas dos o tres veces, y Juan Carlos y Carlos Enrique, ninguna. La fuerte presencia del asesor presidencial para las inversiones sustenta la teoría de que su madre lo quiere como candidato para la sucesión dinástica.

El dato sobre la proyección de Laureano Ortega en el discurso de Murillo llamó la atención de opositores como el expreso político y coordinador de Ciudadanos por la Libertad (CxL), Juan Sebastián Chamorro, quien asistió a la misma audiencia del Congreso en la que Gil Guerra participó. El análisis estadístico sobre el discurso de Murillo le indica al dirigente opositor que Murillo ha tenido en mente el tema de una «transición», que sería familiar en este caso.
Régimen señalado por violaciones sistemáticas de derechos humanos
Los Ortega Murillo llevan 19 años en el poder. Entre las graves violaciones de derechos humanos, que su régimen ha sido señalado desde 2018, se cuentan asesinatos, privación de nacionalidad, represión trasnacional. En la actualidad mantienen al menos 68 presos políticos, según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas. De estos, 31 están en condición de desaparición forzada y 15 son mujeres, incluidas dos niñas menores de edad, según el reporte del 24 de septiembre.

Para el politólogo Gil Guerra, Ortega y Murillo lideran un régimen que “se ha vuelto, como mínimo, tan autoritario como el cubano y los gobiernos chavistas de Venezuela”. No obstante, considera que en sus acciones hacia Estados Unidos “han sido más audaces que muchos de los de regímenes comparables”. Cita el uso de la migración como arma durante la administración Biden.
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Ahora, bajo la administración Trump, el politólogo observa en Washington una creciente sensación de que “tarde o temprano, habrá que hacerle frente al régimen de una forma u otra”.
Gil Guerra es licenciado en Ciencias Políticas de la prestigiosa universidad Swarthmore College de Filadelfia, Estados Unidos. Obtuvo una maestría en seguridad global y fronteras de la Universidad Queen’s de Belfast, en Irlanda del Norte. Habla español con fluidez y tiene conocimientos prácticos de portugués, según su biografía en el Hudson Institute, donde es investigador.
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