La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, utilizando la cadena de medios oficialistas que controla, desbordó esta semana las redes sociales con felicitaciones para su nieto Camilo Noé Daniel, hijo de su hija Camila Ortega Murillo.
Camilo Noé Daniel cumplió 3 años el 27 de septiembre. En algunos medios oficialistas se aseguró que “toda Nicaragua celebra a Camilito”, asegurando que el menor “conquistó todo un país con su carisma y alegría”.
Lea también: Sergio Ramírez sobre reunión de cancilleres: el “gran riesgo” es que resulte “una resolución inocua”
La dictadora Rosario Murillo, a través de medios oficialistas, también mencionó como un evento de interés nacional el cumpleaños de su nieto, agradeciendo “de manera especial y de todo corazón los saludos y felicitaciones por el tercer año de vida de Camilo Noé Daniel”.
“Siempre, siempre reconocemos que el Dios de vida, que el Dios de la alegría, que el Dios de los milagros nos da la salud y la fuerza para caminar adelante. Muchas gracias por esos saludos, que nos llenan a todos de vida y, por supuesto, de contento”, afirmó Murillo.
Arrogancia del poder de la dictadura Ortega Murillo
El opositor Félix Maradiaga, explicó que la presentación del cumpleaños del nieto de Ortega y Murillo como una celebración de “toda Nicaragua” a través de medios oficialistas “pretende instalar la idea de que esa familia encarna a la nación. Se atribuyen incluso el derecho de hablar en nombre de los sentimientos de millones de nicaragüenses. Es una expresión de la arrogancia de un poder que considera al país su propiedad”.
Puede interesarle: Costa Rica denuncia ante Asamblea General de la ONU represión en Nicaragua
“Ortega y Murillo pretenden convertir sus celebraciones privadas en acontecimientos nacionales y la adulación a su familia en una demostración de lealtad política. Esa es la lógica de una corte: el gobernante celebra y el país debe aplaudir. Nicaragua merece instituciones que respondan a sus ciudadanos; nadie le debe reverencia a una familia por el simple hecho de que haya concentrado el poder”, apuntó Maradiaga.

Explicó que el nepotismo y la propaganda familiar se refuerzan mutuamente: el primero concentra las posiciones de poder y privilegio en el círculo familiar; y la segunda busca que esa concentración parezca natural, legítima e incluso merecedora de gratitud.
La lógica del sultanato de los Ortega Murillo
“La exaltación de hijos y nietos proyecta una continuidad que pretende ir más allá de la vida de Daniel Ortega. Mi lectura es que buscan consolidar el poder de Rosario Murillo y, al mismo tiempo, construir un imaginario de permanencia familiar. Eso no demuestra que exista una sucesión definida para un nieto específico, pero sí revela el empeño de presentar al clan como dueño del presente y del futuro”, señaló el opositor nicaragüense, que fue víctima de prisión por motivos políticos en Nicaragua y fue desterrado a Estados Unidos por la dictadura orteguista.
Maradiaga consideró que la dictadura orteguista utiliza una lógica de sultanato, donde el poder personal y familiar “pretende disponer del Estado como patrimonio propio, rodeado de funcionarios cuya tarea es obedecer y rendir pleitesía. Bajo esa lógica, la ciudadanía queda reducida a una condición de súbditos y la sucesión se convierte en un asunto doméstico”.
“Quieren que Nicaragua acepte que el poder se hereda. Nuestra respuesta debe ser igualmente clara: Nicaragua no es una herencia familiar y la soberanía de los nicaragüenses no pertenece al árbol genealógico de los Ortega-Murillo”, resaltó.
Instrumentalización política de menores
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, aunque ha llevado y usado la imagen de Camilo Noé Ortega en varios eventos políticos partidarios, al igual que fuerza a estudiantes de colegios públicos y universidades a hacerlo durante ciertas fechas conmemorativas año con año, se atrevió a protestar ante el Gobierno de Costa Rica a inicios de este mes por la difusión de un video en el que aparecían menores junto a exiliados nicaragüenses que denunciaban a su dictadura.

El orteguismo invocó supuesta instrumentalización política de los menores, aunque es algo que practica abiertamente con su nieto Camilo Noé Ortega, que solo tiene tres años y a quien se le impone indumentaria política partidaria.
Maradiaga resalta que “un criterio serio de protección de la niñez debe aplicarse a todos, independientemente del apellido o de la posición política de sus padres. El régimen aplica ese criterio de manera selectiva: denuncia la exposición cuando le sirve para atacar a sus adversarios y la promueve cuando beneficia al culto familiar. Eso es hipocresía política”.
Resaltó que el menor “no tiene responsabilidad alguna” y “merece respeto, privacidad y la posibilidad de crecer sin que los adultos le impongan una función propagandística. La responsabilidad corresponde a quienes utilizan su imagen para alimentar la adoración al poder y sugerir una continuidad dinástica”.