Septiembre, mes de la Patria ultrajada

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En Nicaragua, por tradición cívica y cultural, septiembre es valorado nacionalmente como el Mes de la Patria.

En septiembre se conmemoran los dos grandes aniversarios patrióticos de Nicaragua: el 14 de septiembre, la Batalla de San Jacinto de 1856, durante la Guerra Nacional, cuando una pequeña tropa nicaragüense propinó una significativa derrota militar a los filibusteros yanquis que se habían apoderado del país. Y el 15 de septiembre, la Independencia Nacional de 1821 en el marco de la Independencia de Centroamérica.

Por su gran significación política e histórica, y en relación con la misma Guerra Nacional, incluimos en las conmemoraciones patrióticas de este mes la fecha del 11 de septiembre, cuando en 1856 los líderes de los partidos Liberal y Conservador acordaron el «Pacto Providencial». De esa manera dejaron a un lado sus antagonismos políticos y unieron sus fuerzas para combatir juntos a los filibusteros, hasta echarlos del suelo patrio con la determinante ayuda externa de los demás países centroamericanos.

Cabe recordar y mencionar que el reconocimiento nacional de septiembre como Mes de la Patria comenzó en 1956, cuando se conmemoró el centenario de la Batalla de San Jacinto y el gobierno de aquella época programó la realización de grandes y solemnes celebraciones oficiales y cívicas.

Por decreto presidencial del 1 de enero de 1956 se declaró el Año José Dolores Estrada, héroe principal de la Batalla de San Jacinto. Se restauró la hacienda donde se libró la histórica batalla del 14 de septiembre de 1856 y se fundó allí el Parque Nacional de San Jacinto. Se inauguró la peregrinación cívica y patriótica anual de estudiantes y maestros hacia San Jacinto. Se institucionalizaron los desfiles escolares de todas las escuelas públicas y privadas, de manera escalonada, hasta culminar con el gran desfile central del 14 de septiembre. Etc., etc.

Desde entonces septiembre es reconocido anualmente como el Mes de la Patria. Pero ahora es el mes de la patria ultrajada por una minoría de sus propios hijos, enfermos de cainismo y extremadamente malvados, que sin duda son los peores de toda su historia.

Lamentablemente, y para afrenta de la memoria de los héroes cívicos y militares de la Independencia nacional y la Batalla de San Jacinto, las celebraciones del Mes de la Patria han sido pervertidas por una dictadura de filibusteros criollos, que la han convertido en manifestación de jolgorio totalitario y de idolatría a figuras y símbolos partidistas, motivados por una ideología de odio entre hermanos y desprecio a la libertad, la democracia y los derechos humanos.

Igual que una madre humana, la madre patria tiene hijos que la enaltecen con su conducta y sus acciones; pero también tiene hijos que la deshonran, la agravian con los crímenes que cometen contra sus propios hermanos nicaragüenses que quieren vivir en libertad y democracia, y luchan por ello.

Según organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, desde la crisis sociopolítica de abril de 2018 y la matanza de nicaragüenses perpetrada por la dictadura, más de 800 mil personas fueron obligadas a abandonar el país, entre ellas más de 500 periodistas, sacerdotes, monjas y líderes religiosos. Y más de 450 fueron desterrados y desnacionalizados.

Además, organismos de las Naciones Unidas reportan y denuncian que los exiliados nicaragüenses desterrados y desnacionalizados por la dictadura no solo sufren las consecuencias de una muerte civil. También son víctimas de la represión transnacional que los acecha donde se encuentren. Es la misma mano criminal que en junio de 2025 asesinó a Roberto Samcam, en Costa Rica.

La patria es definida generalmente como la tierra natal a la que la persona humana se siente ligada íntimamente por profundos, permanentes e irrompibles vínculos afectivos, históricos y jurídicos. De manera que separar por la fuerza a una persona de su patria, impedirle regresar a ella y condenarla a la apatridia, es un crimen de lesa humanidad. Es como arrebatarle violentamente sus hijos a una madre humana y condenarla a no verlos más por el resto de su vida.

Eso hay que tenerlo en cuenta todo el tiempo, pero sobre todo en septiembre que es el Mes de la Patria de los nicaragüenses. Es de primera necesidad moral para mantener viva la voluntad de regresar a la patria, lo que será posible cuando Nicaragua vuelva a ser República.

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