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La oposición incrementó sus gestiones para lograr que el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) convoque a una reunión de cancilleres para abordar la crisis de Nicaragua. Los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) y México son los objetivos más recientes. El mensaje común es que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo es una amenaza para la región.
La votación que elevaría la crisis a la convocatoria extraordinaria de ministros quedó pendiente el cinco de agosto. Estados Unidos y sus aliados no lograron reunir entonces los 18 votos necesarios, pero el representante estadounidense Michael Kozak hizo un llamado a tomar medidas colectivas contra la dictadura. La intensificación del cabildeo de los opositores ha sido cada vez más notorio, a medida que se acerca septiembre, cuando el régimen constitucionalizará la eliminación de las elecciones.
En Nicaragua, se recuerda cómo una reunión de cancilleres en la OEA en junio de 1979 terminó con la demanda del reemplazo inmediato del dictador Anastasio Somoza Debayle. Fue derrocado al mes siguiente.
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«Nuestro propósito es solicitarles que brinden su apoyo decisivo para dicha convocatoria, a la mayor brevedad posible, de una Reunión Extraordinaria del Consejo de Ministros (…) a fin de que los Estados miembros puedan evaluar colectivamente la situación de Nicaragua no solamente como una crisis interna de carácter político y social, sino como un asunto que tiene implicaciones crecientes para la seguridad, estabilidad y previsibilidad del sistema interamericano», dice una misiva escrita por activistas en el exilio, fechada el 11 de agosto. La comunicación está dirigida a la comunidad de países del Caricom.
Nicaragua: Crisis grave en el continente
El Caricom lo integran 15 naciones: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y Las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago. Los firmantes consideran que ya ha llegado el momento de examinar las consecuencias regionales de la crisis.
Ante esa demanda, los activistas en representación de sectores civiles y políticos recuerdan que Ortega y Murillo desconocen su propia Constitución, restringen derechos y libertades, pero además su régimen comete delitos de lesa humanidad.

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De acuerdo con los firmantes, la declaración sobre Seguridad en las Américas de 2003 estableció que, en el sistema interamericano, la seguridad no se concibe únicamente como la protección del Estado frente a amenazas externas, «sino que también la seguridad hemisférica tiene un carácter multidimensional y que se fundamenta, entre otros elementos, en los valores democráticos y en la promoción y defensa de los derechos humanos«.
La reticencia de México: Complicidad con Ortega o antitrumpismo
El mismo día de la misiva a los países de Caricom, se conoció que la expresa política Tamara Dávila y el Comité Mexicano por las Libertades y la Democracia pidieron al secretario de exteriores de ese país, Roberto Velasco, que México adopte una posición a favor de la democracia, según la nota publicada en el diario El Economista.
«Pueblo mexicano, no nos olviden. Ayúdennos a que desde los distintos mecanismos de acción política en Nicaragua podamos tener una transición y podamos salir de esta dictadura», pidió Dávila. Sin embargo, los mismos opositores reconocieron que han buscado contacto con la Subsecretaría de América Latina y no han recibido una respuesta formal.

En la reunión del 5 de agosto, en el Consejo Permanente de la OEA, Brasil y México se opusieron a que el caso de Nicaragua fuera elevado a nivel de cancilleres, aunque los brasileños mostraron su preocupación por el anuncio antidemocrático de Ortega. El país suramericano considera, sin embargo, que no es una amenaza regional. Por su parte, los mexicanos instaron a que se busquen canales de diálogo con el régimen Ortega-Murillo.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum evitó criticar a Ortega el 27 de julio, cuando le preguntaron sobre la decisión de eliminar las elecciones. Ella argumentó que lo primero era la «autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua».
Las razones que pueden tener tanto la gobernante mexicana como Lula da Silva, en Brasil, pueden ser diversas. Analistas consultados por LA PRENSA explicaron que puede tratarse de afinidad ideológica con el dictador o su antitrumpismo.
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Grupo de Trabajo de OEA «analiza próximos pasos»
El Grupo de Trabajo de países que han abordado el tema de Nicaragua en la OEA es liderado por Chile y Canadá. El 12 de agosto se reunieron, días después que el secretario general de la OEA se pronunció sobre la necesidad de una respuesta colectiva. El tema de la sesión era intercambiar puntos de vista sobre la situación y analizar también los próximos pasos, según publicaron en la cuenta de X del organismo regional.
La presión del hemisferio mantiene intranquilos a los dictadores. Murillo ha lanzado insultos contra opositores en los últimos meses, a medida que el aislamiento de Nicaragua se ha profundizado. Los dictadores se han acercado a China y Rusia. Estas potencias dicen respetar la «soberanía» del país. Eso se traduce en hacer caso omiso a las violaciones de derechos humanos documentadas por organismos internacionales. Con los rusos es peor. Ortega admitió hace años que cooperaban con la represión.