La dictadora Rosario Murillo. Foto/Tomada de medios oficialistas

La dictadora Rosario Murillo. Foto/Tomada de medios oficialistas

Rosario Murillo agrega «nadies» a su lista de insultos a opositores

Dictadora Rosario Murillo mantiene discurso de odio, mientras comunidad internacional aumenta presión contra el régimen totalitario

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La dictadora Rosario Murillo, de 75 años, insultó este 12 de agosto a sus opositores. Les dijo vándalos, traidores y cobardes, como en otras ocasiones, pero ahora los calificó como «nadies» durante una intervención en los medios oficialistas que duró 16 minutos con 46 segundos.

Después del 19 de julio, cuando Daniel Ortega anunció el fin de las elecciones en Nicaragua, el régimen Ortega Murillo ha recibido críticas del Departamento de Estado, la Organización de Estados Americanos, Naciones Unidas y la comunidad internacional en general. En abierto desafío a estos comentarios, los legisladores ordenaron que se hagan reformas constitucionales que buscan perpetuar a la pareja de dictadores en el poder.

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Mientras ambos son cuestionados, el uso del patriotismo para atacar a sus adversarios y la agresividad de la dictadora son características del discurso oficial de odio. El 4 de agosto, por ejemplo, ella les advirtió a los apátridas que no son los dueños de Nicaragua. Se trata de víctimas que han sido privadas de su nacionalidad por razones políticas.

Según Murillo, los vándalos que han promovido el terrorismo no son nadie para una patria que defiende la paz y la soberanía. Desde abril de 2018, cuando el Estado reprimió brutalmente a la población, el discurso de Murillo ha servido para justificar la violencia estatal y ha puesto en la mira a opositores políticos, sacerdotes, periodistas y a los ciudadanos que piensan distinto.

«Los vándalos que no conocen el amor y menos el amor patrio, que desconocen cualquier forma de amor, que solo saben de terrorismo y vandalismo que fabrican decires, que pretenden decir que tienen lo que no tienen, simulándose como representantes de un pueblo grande y digno que nada tiene que ver con ellos, que no se deja, además, manosear por la torpeza y la maldad de los que no tienen patria», afirmó la tirana.

En los últimos 19 años, Ortega y Murillo han sometido a los poderes del Estado en Nicaragua y eso ha derivado en una concentración mayor del poder en manos de los dictadores, bajo la denuncia de que la represión transnacional es otra realidad que amenaza a los exiliados.

Sin embargo, nuevamente en su intervención, la «dictadura» es un asunto de sus adversarios para Murillo. «La dictadura de ese terrorismo vendepatria no volverá jamás», afirmó con cinismo.

Daniel Ortega y Rosario Murillo
19 de julio de 2018. Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, junto a policías represores. LA PRENSA/ Foto/Tomada de medios oficialistas

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La dirigente sandinista invocó a Dios para que sepa «perdonar» la ignorancia, de quienes volvió a describir como «nadies» o «nada». Durante la crisis causada por la represión, a partir de 2018, Murillo fue identificada como la persona que dio la orden de «vamos con todo» que se tradujo en la respuesta oficial violenta a las manifestaciones de la población.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al menos 355 personas fueron asesinadas en el contexto de las protestas, entre el 18 de abril de ese año y el 31 de julio de 2019. Ortega y Murillo han sido señalados por delitos de lesa humanidad. Murillo ha sido sancionada por Estados Unidos, Canadá, Suiza, la Unión Europea y Reino Unido.

Manipulación para despojar derechos

Para Guillermo Medrano, director ejecutivo de la Fundación para la Libertad de Expresión y Democracia (FLED), este lenguaje es propio de la retórica de los regímenes autoritarios, en que se descalifica a quienes piensan diferente. Además, hay una manipulación del concepto de patriotismo.

«El régimen autoritario considera ciudadanos a los que son obedientes a lo que ellos deciden. En una democracia, el amor a la patria no lo otorga ni lo quita un gobernante», explicó Medrano.

Para él, estos insultos de Murillo buscan cómo deshumanizar a la oposición para justificar la represión y la privación de sus derechos fundamentales. Agregó que criticar a los dirigentes del país no es traicionar a la patria, como Murillo quiere hacer ver en su monólogo. Es lo contrario: un acto de responsabilidad civil.

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El especialista explicó que la soberanía no es propiedad de los gobernantes, sino que la verdadera reside en el pueblo, a través del ejercicio libre de sus derechos políticos, libertad de prensa y no es la perpetuación en el poder de una dinastía ni el uso de las fuerzas armadas para el control social.

Con una mano, Murillo invoca entonces a Dios y conceptos como la paz, según Medrano. Con la otra es notable la persecución. «Una Nicaragua próspera no se construye con el discurso de odio. Al final quienes no son nadie son los usurpadores y depredadores del Estado y los que niegan los derechos humanos y garantías ciudadanas. Esos son los que no son nadie», reiteró.

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COMENTARIOS

  1. Hace 3 semanas

    Para castigar a la dictadura, los EE.UU. deportarán a 30.000 ilegales nicas en los siguientes 6 meses. Ella los liberó de las prisiones a la mayoría para que se fueran a los EE.UU.

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