La marea azul de la democracia llegará también a Nicaragua

En el lenguaje político actual se le llama “marea azul” (y también “ola conservadora”) al ascenso de la derecha en América Latina, que ha venido desplazando electoralmente a los gobiernos de izquierda que hasta hace poco predominaron en esta región.

La llaman así, “marea azul”, para contraponerla a la “marea rosa”, como se denominó a la sucesión de gobiernos de izquierda que surgieron en América Latina desde finales de los años 90 hasta poco después de mediados del 2010. La “ola rosa” comenzó con la elección de Hugo Chávez en Venezuela en 1998, y terminó prácticamente cuando en Nicaragua Daniel Ortega y el Frente Sandinista recuperaron el poder, en enero del año 2007.

Ahora de lo que se habla es de la “marea azul”, o sea el surgimiento de gobiernos de derecha democrática que han venido desplazando del poder a los regímenes izquierdistas. Y últimamente, con los triunfos electorales de la derecha en Perú y Colombia, así como la posibilidad de que en Brasil la derecha también gane las elecciones del próximo 4 de octubre. Si eso ocurriera ya no se hablaría de “marea azul”, sino de un “tsunami conservador” en América Latina.

En realidad, a partir de que tomen posesión los presidentes de derecha que ganaron las recientes elecciones en Perú y Colombia, Keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella, solo quedarán gobiernos de izquierda democrática en Brasil, México y Uruguay; de centro-izquierda en Guatemala, y de izquierda autoritaria o dictatorial solo en Cuba y Nicaragua.

Ahora bien, no cabe ninguna duda de que si en los dos países con regímenes autoritarios hubiera elecciones libres y pluripartidistas, la derecha y la izquierda democrática derrotarían ampliamente al Partido Comunista de Cuba y al Frente Sandinista de Nicaragua. Como ya ocurrió en este país en 1990, cuando la alianza pluralista y multicolor UNO derrotó a Daniel Ortega y el FSLN.

No es posible saber cuándo exactamente, y cómo, terminarán o caerán las dictaduras de Nicaragua y Cuba. De lo que sí se puede tener absoluta certeza es de que tendrán que llegar a su fin, y tal vez muy pronto, por la nueva correlación de fuerzas políticas que se ha creado en la región como consecuencia del avance de la derecha democrática, o la “marea azul” si se prefiere llamarla así.

Las dictaduras de Cuba y Nicaragua están cada vez más aisladas, incluso acorraladas. La de Ortega y Murillo intenta sobrevivir combinando la cautela en el discurso sobre Estados Unidos y el presidente Donald Trump, con la intensificación de la represión interna mediante el endurecimiento de las leyes para controlar a la población.

Sin embargo, como informó LA PRENSA este martes 23 de junio, el Buró de Asuntos Extranjeros del Departamento de Estado y varios congresistas de Estados Unidos (EE. UU.) han advertido que con esas medidas represivas la dictadura de Nicaragua no podrá salvarse ni prolongar por mucho tiempo su existencia. Al respecto los congresista Mario Díaz Balart y María Elvira Salazar aseguraron con contundencia que cuando caiga la dictadura de Cuba el régimen de Ortega y Murillo no podrá sobrevivir.

La verdad es que sería por su propio bien que Ortega y Murillo buscaran cómo negociar con Estados Unidos y las fuerzas opositoras un cambio pacífico de régimen que abra el camino a una transición a la libertad y la democracia. Pero si se obstinan en no hacerlo de todas maneras tendrán que caer, arrasados por la marea o el tsunami azul.

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