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Sin ninguna duda esta visita es la más importante que se realiza entre los líderes de las dos potencias mundiales que se disputan el liderazgo de la tecnología, la geopolítica, y el comercio mundial y ha sido la primera que se produce desde 2017. Trump fue recibido con los más altos honores que se pueden dar a visitantes políticos que llegan a entrevistarse con el líder Xi Jing Pin, presidente del Buró Político del Partido Comunista de esa nación, recibido en el Gran Salón del Pueblo, edificio reservado para grandes ocasiones político.
Hemos también de observar que China es un país autocrático de mano dura en lo político pero abierto al comercio mundial. Nada se mueve, si no es bajo la supervisión del partido y su líder Xi Jing Pin.Trump ha viajado en compañía de grandes figuras de la tecnología como Elon Musk, y otros dirigentes de muchas de las empresas más grandes en diversos sectores norteamericanos, lo que revistió la visita del mayor esplendor posible, especialmente con los grandes empresarios de Silicon Valley y de fabricantes de aviones, automóviles eléctricos en los que China lleva un poco la delantera, por lo que es posible hubiese acuerdos bilaterales en estos sectores.
Acompañaron también en esta visita a China al presidente Trump, el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, el director de Cargill, Brian Sikes, el director ejecutivo de Masterd Card, Michael Miebach y el Illumina Jacob Thaysen.
La otra gran área de la visita estuvo centrada en la política internacional empezando por la línea roja que China tiene como barrera es el tema de Taiwán, que es considerado como parte del territorio chino, por lo que no consideran a Taiwán como nación independiente y soberana. Para EE.UU. es lo contrario ya que la considera como tal y es un gran aliado en la región. De modo que ha sido considerado como el tema principal de estas conversaciones. China se opone frontalmente a que EE.UU. venda aviones de última generación, tecnología militar avanzada, recambios para sus industrias tanto militares como civiles y les produce auténtica molestia el tratamiento que da el gobierno EE.UU. a la Isla de Formosa, donde se ubica Taiwán y considere prioritaria su relación con la Isla.
Hemos visto como a su llegada al aeropuerto internacional de Pekín, esperaban a Trump unos centenares de niños y niñas chinas que portaban banderas chinas y estadounidenses tremoladas al son de ejercicio rítmicos, lo que fue de gran gozo para Trump y su comitiva, así como el desfile militar al que pasó revista al ritmo de marchas marciales ejecutadas por miembros del poderoso ejército de China, que aunque parezca no se iguala al ejército de EE.UU. en tecnología y armas de guerra como su aviación, su marina de guerra, drones y misiles de largo alcance, aunque ambos poseen el arma nuclear.
Trump se explayó en frases de elogio y de grandilocuencias a la persona de Xi Jing Ping, y esta fue muy comedido en sus palabras y actuación, cosa que no es usual en su modo de comportase con otros mandatarios con los que se ha entrevistado en la Casa Blanca, a los que trata groseramente y en plan de superioridad, incluyendo a mandatarios europeos, americanos e incluso a japoneses. En una de sus reuniones expresó: “Es un honor estar con ustedes, es un honor ser su amigo y la relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca”. Frente a estas palabras el líder chino Ji Jing Pin afirmó que el “sueño chino” puede ir de la mano con el “hacer a EE.UU. grande” y pueden ir de la mano para avanzar juntos.
Se trataron temas tan importantes en los momentos actuales como Irán, con su guerra con el gigante americano y su aliado Israel y el bloqueo del estrecho de Ormuz, donde el régimen chino compra grandes cantidades de petróleo y gas que necesita para mover su industria, transportes y energía, lo que sin duda es un tema de primera importancia para la dictadura comunista con su abultada población de más de 1,500 millones de habitantes e incluso China ha expresado su interés de comprar más crudo estadounidense, para evitar la dependencia del petróleo del Golfo Pérsico. El régimen chino está por la labor de abrir el Estrecho y cancelar el peaje que han impuesto los iraníes.
Además en este tema China puede en cierta manera de influir en el régimen de los ayatolás, que ahora está en una situación caótica y parece ser que quien tiene la batuta es la Guardia Revolucionaria, que es el ejército con un fuerte armamento que depende del ayatolá, pero que ahora parece que se lo ha saltado al descendiente del ayatolá Jameini, Mojtaba Jamenei, y mandan sobre todas las otras fuerzas armadas dependientes del gobierno como el presidente del gobierno, el poder judicial, y el legislativo, sometidos a la Guardia Revolucionaria.
También estuvo sobre la mesa la guerra que libra Rusia contra Ucrania, invadida para arrebatarle su integridad territorial y adueñarse y anexarse amplias zonas de Ucrania, es probable que sobre este tema pueda el régimen chino influir de alguna manera para poner fin a esa guerra, ya que Rusia y su líder Vladímir Putín son aliados de China y también le venden petróleo a China. En este tema el régimen chino se ha desligado de cualquier interferencia en el conflicto.
Otro de los puntos tratados que el norteamericano ha pedido al líder chino es contener el flujo de precursores de fentanilo que acaba en los EE.UU. y que tanto muertos ha ocasionado al país del norte y que según investigaciones llevadas a cabo por la DEA, y otras agencias federales llega a través de México que a través de los carteles de la droga, sobre el que pesan serias advertencias de las autoridades norteamericanas en caso de no atajar su introducción serían ellos los que la pararían en territorio mexicano.
También hubo acuerdos sobre la venta de productos norteamericanos agrícolas como la venta de carne de cerdo de la son grandes consumidores los chinos y que no disponen de granjas modernas productoras de dicha carne, así como de otros productos agrícolas como aves, especialmente alas y pechugas de pollo del que también el pueblo chino es gran consumidor y comprador.
La visita, por lo que hemos visto, avanzará paralelamente en una de las “relaciones trascendentales en la historia”. “Ambos valoramos el trabajo duro, el valor, el coraje y la obtención de logros” en palabras del presidente norteamericano Donald Trump. Lo que fue acogido con grandes aplausos en la cena de gala ofrecida por Xi Jing Pin en el brindis efectuado en ese evento.
El autor es comentarista político e internacional.