¿Tiene Ortega vocación de torero?

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Al torero le gusta provocar al toro para lucir sus habilidades y valentía. La tauromaquia es indudablemente un arte vistoso y peligroso que parece fascinar al comandante Ortega. En toda su ya larga carrera política confrontar a Estados Unidos ha sido la pieza central de la mayoría de sus discursos y de muchas de sus acciones. En su consciente dicho país es el arquetipo del mal. Junto con los ayatolas piensa que es el gran satán. En su inconsciente puede que obren dosis de machismo o de chavalo de barrio; el deseo de exhibirse osado y sin temor a nada.

En todo caso es una especie de fijación irracional que le hace daño a él y al país entero, aunque esto último seguramente no le preocupe. En sus actuaciones políticas no suele sopesar las consecuencias que puedan tener para Nicaragua. Lo extraño es que a veces tampoco parece importarle las consecuencias que puedan tener para él mismo.

En las últimas semanas, a sabiendas de la agresiva e impredecible que pueden ser las políticas de Trump, el régimen nicaragüense ha tirado algunas banderillas al toro: confiscaron, es decir, asaltaron a mano armada una empresa minera norteamericana para pasarle todos sus activos a una empresa china. Luego firmó convenios de asistencia militar con Rusia y, más recientemente, Ortega llamó a Trump desquiciado y lo retó a invadir Nicaragua, advirtiendo que derrotarían a los gringos como a William Walker.

Estos desplantes son de vieja data y han provocado algunas corneadas. Dos ejemplos: En abril de 1985 el congreso norteamericano rechazó darle a la Contra 14 millones de dólares. Pero a los pocos días Ortega voló a Moscú para abrazarse desafiantemente con los jefes soviéticos. Muchos congresistas lo sintieron como una bofetada y en junio aprobaron 27 millones para la Contra. El 20 de marzo del año siguiente, otra vez se debatió el mismo apoyo y en la votación preliminar se negó más ayuda a la Contra. Pero días después el ejército sandinista se atrevió a entrar en Honduras para atacar las bases contras. En consecuencia, el 26 el senado 53-47 aprobó 100 millones para la Contra y lo mismo el Congreso 221-209 el 25 de junio.

En estos últimos seis años la hostilidad de Ortega contra Estados Unidos lo ha llevado a distanciarse abruptamente de estos, a fomentar la irritante inmigración ilegal hacia el norte y a proclamar su amistad y alianza estratégica con sus archienemigos, Rusia, China e Irán. Lo extraordinario de semejante golpe de timón es que lo hizo sin necesidad alguna y sustituyendo a su mejor socio comercial y financiero por otros mucho menos convenientes. Los datos no mienten: mientras en 2024 EE. UU. compró a Nicaragua 4 mil millones de dólares, China compró 68.

En cuanto ayuda financiera, de 2007 a 2023 —bajo Ortega— EE. UU. y las multinacionales donde tienen poder de votos (FM) Fondo Monetario, (BM) Banco Mundial y (BID) Banco Interamericano de Desarrollo dieron 3,017 millones de dólares. USAID donó —no prestó— $936 millones. Los préstamos fueron a un interés promedio de 3 por ciento anual con 10 años de gracia.

China, en cambio —Rusia prácticamente no cuenta— se ha limitado a préstamos cercanos a los mil millones de dólares, pero con características leoninas: 20 por ciento por adelantado, y tasas del 6.5 por ciento que, con las diversas comisiones, suman alrededor del 9.5 por ciento anual. ¿Y el plazo de gracia?: 2 años. Este endeudamiento significa que Nicaragua está adquiriendo una carga financiera que hoy día ya absorbe el 25 por ciento de su presupuesto anual y que seguirá disparándose aceleradamente.

¿Le importa a Ortega semejante desbalance y sus consecuencias? Muy poco. Ni sus decisiones ni sus amistades son producto del amor al país sino del odio al yanki. Hoy el ya casi senil comandante está en el ruedo con su capa y espada. La ironía es que esta vez gran parte del público, en vez de esperar como siempre que caiga el toro para vivar al torero victorioso, parece desear lo contrario. ¿Les dará gusto Ortega?

El autor es sociólogo e historiador. Autor de En busca de la tierra prometida. Historia de Nicaragua 1492-2019.

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