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Antes de convertirse en fortaleza, El Hormiguero tomó su nombre de un antiguo matadero que operaba en el lugar, donde las vísceras y la sangre de las reses sacrificadas quedaban expuestas, atrayendo grandes cantidades de hormigas. Tras asumir el poder, el general José Santos Zelaya ordenó la construcción de varias fortalezas militares para defenderse de sus adversarios.
Su edificación data de 1904, año en que también se inició la construcción del Palacio de Campo de Marte, ubicado frente a la fortaleza. Tras la salida de Zelaya del poder, los conflictos políticos continuaron en el país y, en 1912 estalló la Revolución Libero-Conservadora, que derivó en la intervención del ejército de los Estados Unidos, prolongada hasta 1933. Durante ese período, las fuerzas de ocupación utilizaron estas fortalezas como cuarteles para los marines.
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El Hormiguero también acumuló una historia marcada por el terror y la tortura. Entre sus episodios más oscuros figuran las últimas horas de vida del general Augusto C. Sandino y sus acompañantes, la noche del 21 de febrero de 1934.
Tras asistir a una cena en Casa Presidencial, fueron interceptados por una patrulla de la Guardia Nacional y trasladados al cuartel de El Hormiguero. Las horas siguientes estuvieron marcadas por la incertidumbre: Sandino y sus generales, Juan Pablo Umanzor y Francisco Estrada, fueron posteriormente llevados en un camión militar hacia una zona despoblada de la Managua de entonces, donde fueron fusilados. Sus cuerpos nunca fueron recuperados.
Tras la salida de los marines del país, El Hormiguero pasó a manos de la decimoquinta compañía de la Guardia Nacional, que lo transformó en una penitenciaría donde fueron recluidos tanto presos políticos como comunes.
Un reportaje del periodista Óscar Leonardo Montalbán, publicado en el diario Extra el 12 de abril de 1970, describe El Hormiguero como una “pocilga”. Según el relato, en celdas hacinadas los reos dormían, comían y jugaban naipes en medio del sudor y la fetidez que impregnaban el ambiente. La situación era similar en las celdas de mujeres, muchas de ellas provenientes de prostíbulos. El periodista también señala que la alimentación era tan deficiente que provocaba rechazo inmediato.
Frente a El Hormiguero se erigió el Palacio de Campo de Marte, que posteriormente funcionó como Academia Militar y, más tarde, como sede de oficinas judiciales durante la dictadura somocista. Por estas instalaciones desfilaron numerosos presos políticos, trasladados a pie desde la penitenciaría. Antes del terremoto de 1972, era común observar pequeños recipientes atados con hilo que los reos utilizaban para pedir ayuda. Todo cambió con el devastador sismo que destruyó Managua, dejando más de 10 mil muertos, entre ellos varios presos que perecieron aplastados bajo las gruesas paredes de concreto de la fortaleza.
Tras el terremoto, la ciudad quedó en el abandono y de El Hormiguero apenas sobrevivió un torreón en el lado noreste, como testigo silencioso del paso del tiempo. Finalmente, también fue demolido para dar paso a nuevas estructuras en la olvidada Avenida del Campo.


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