La indignación se apoderó de varias personas en el centro de la ciudad de León, en el departamento del mismo nombre, tras presenciar cómo un caballo se desplomaba en reiteradas ocasiones bajo el inclemente sol, mientras era obligado a jalar un pesado carretón, presuntamente por exceso de trabajo.
Según relató el periodista Bismark Lebrón, en Facebook, varios ciudadanos, al notar el evidente maltrato del animal, intentaron intervenir para evitar que colapsara nuevamente. Sin embargo, el carretonero, quien aparentemente era el dueño del caballo, reaccionó de forma agresiva y no permitió la intervención.
En un acto de furia, empezó a lanzar piedras contra las personas, poniendo en riesgo la integridad de quienes solo buscaban proteger al animal.
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Aparentemente, le suplicaban al hombre que dejara descansar al caballo, pero en lugar de atender el llamado, recibieron respuestas vulgares cargadas de insultos y palabras soeces. Minutos después, el carretonero inició una verdadera avalancha de piedras contra la multitud.
De acuerdo con Lebrón, el sujeto gritaba enfurecido: «No se metan en ni v… es mío mi caballo y yo puedo hacer lo que se me pegue la gana», mostrando una actitud violenta y de desprecio por la vida del animal.
El caballo cayó al pavimento al menos tres veces en menos de dos cuadras. Lejos de detenerse, el hombre y una mujer que lo acompañaba —ambos a bordo del carretón— obligaron al animal a levantarse a la fuerza para continuar la marcha. Esto pese al evidente estado de agotamiento que presentaba la bestia.
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Una Ley de Protección Animal inexistente
Uno de los casos más recientes sobre maltrato animal ocurrió en Chinandega. Un sujeto pretendía trasladar seis llantas de camión en un carretón jalado por un caballo enfermo y desnutrido. El equino no soportó el peso excesivo y se negó a avanzar, mientras su propietario lo azotaba para obligarlo a cabalgar.
Otro caso similar se conoció el pasado 8 de abril en el barrio El Coyolar, en la ciudad de León. Un caballo quedó literalmente suspendido en el aire debido al exceso de carga que arrastraba el carretón que jalaba.
Según denuncias difundidas en redes sociales, el animal era obligado por su dueño a continuar la marcha a pesar del peso desproporcionado que llevaba, mostrando signos evidentes de agotamiento extremo y deshidratación. El hombre tuvo que reducir la carga del equino al notar que la situación atraía la atención de más transeúntes y conductores.
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Esta situación no es ajena a las constantes denuncias que se hacen por maltrato animal en los departamentos de León, Masaya y Granada. Ahí en esas ciudades es donde con mayor frecuencia se observan carretones jalados por caballos. En muchos de los casos con sobrecarga.
En estos departamentos es común el uso de carretones de caballo para trasladar materiales de construcción o para botar basura. O bien para trabajo diario, como es el caso de quienes ofrecen servicios de paseos a turistas.
Lo peor de todo es que a veces a los animales los obligan a trabajar visiblemente desnutridos, sin descanso ni atención veterinaria. Esto agrava aún más el maltrato animal. En Nicaragua existe la Ley 747 de protección animal, vigente desde 2011, cuya aplicación es prácticamente inexistente porque la ley no está reglamentada.