Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Las elecciones celebradas en Hungría el 12 de abril han dado un vuelco al poder que durante dieciséis años ha venido gobernando el ultranacionalista Víctor Orbán, del Partido FIDESZ, y ha sido derrotado contundentemente por Peter Magyar, del partido TISZA, que apenas llevaba muy poco tiempo en la arena política húngara, con un arrollador triunfo del 52 por ciento de los votos y 137 escaños en la Asamblea unicameral, por encima del partido de Orban que obtuvo un 39.15 por ciento de los votos y apenas 57 escaños de 199 que es el total. Esto significa que con esos números el nuevo gobierno podrá deshacer muchos de los entuertos que lega el anterior gobierno.
Indudablemente este ha sido un triunfo para la UE, en la que está integrada Hungría en la Europa de los veinte y siete, que toma sus decisiones por consenso —un error que ha causado graves daños— es decir que con solo uno de los miembros que se oponga a la toma de una resolución, ésta automáticamente decae. Y la política de Orbán se valió de este fallo desde que integró en la UE en 2004, para tumbar muchas resoluciones importantes para el presente y el futuro de la multinacional europea.
Orbán que gobernó durante dieciséis años hizo de Hungría un país euroescéptico, de ideología nacional conservadora, que reformó la Constitución en la que se proclamaban como principio fundamental y principal: Familia, Ley y Nación/Patria, que actuaba desde el iliberalismo en materia económica y controlar el Banco Central y desde en temas de inmigración como contrario a la entrada en su país de inmigrantes procedentes de países musulmanes por lo que era acusado xenófobo, ya para él Hungría era y sigue siendo un país donde predomina la religión cristiana, como fundamento de un gobierno autoritario en un oasis de países democráticos.
Los países restantes de la UE se distanciaron de su deriva autoritaria e incluso por hecho de controlar la prensa por medio de leyes contrarias a la libertad de prensa, un control del poder judicial y absoluto de la Asamblea, que dominaba totalmente.
También se le consideraba un gobierno cleptocrático, que dominaba la economía del país bajo negocios sucios en los que dominaban sus amigos millonarios y los negocios de su familia, en una verdadera confusión Estado-partido en el que ganaban siempre los más cercanos al poder, utilizando en un caso de corrupción incluso dinero proveniente de fondos de la UE, por lo que se le retuvo posteriormente un fondo de 9,000 millones de euros destinados a programas relacionados con la Unión Europea.
Además era un aliado del trumpismo, que incluso para estas elecciones el vicepresidente de EE. UU., J.D. Vance fue a Hungría enviado por Trump a hacer propaganda a favor de Orban en un mitin de la campaña electoral y contó también con la ayuda de su amigo Vladímir Putin, a través de medios tecnológicos con millares de bots que inundaban los redes sociales húngaras. Se le acusaba también de servir de caballo de Troya ya que filtraba los planes y programas de las reuniones de la Comisión Europea a Putin. Estos hechos y otros que no menciono en este artículo han sido la correa de transmisión de la oposición para derribarlo del poder.
El ganador de las elecciones, el político Peter Magyar, también militó en el partido de Orbán y desertó del mismo por los motivos que hemos enunciado de las actuaciones autoritarias del mismo y se juntó con otros disidentes y opositores en una alianza que culminó con la formación del partido ganador Tysza, que conociendo todos los resortes negativos del organismo, formuló un proyecto de gobierno que finalmente le ha llevado al poder.
Peter Magyar es un hombre joven que proviene de una familia católica tradicional y sin ningún vicio o error que se le pueda achacar, le ha servido de ayuda en su campaña y por su cercanía al pueblo lo ha llevado al poder. Su programa electoral estuvo basado en prometer una era nueva era para Hungría, en la que desaparecerán la corrupción, las leyes que recortan la libertad de prensa de la que abusaba Orbán, donde todos los medios eran controlados por el gobierno ya fuese la televisión, la prensa escrita y digital, las radios en las que vertía sus soflamas el autoritarismo del gobernante.
Ya ha dicho en los días posteriores a la elección que pedirá al presidente de la República que llame a la formación del gobierno lo más pronto posible, ya que sus competencias derivan del hecho de que el partido que gana las elecciones parlamentarias tiene facultad para nombrar al presidente.
El nuevo presidente ha prometido también ayudar a Ucrania en su guerra con Rusia, y destrabar un préstamo de 90,000 millones de euros para sufragar gastos en armamentos y daños causados a la población por la invasión rusa a Ucrania.
Estas elecciones han servido para sacar la piedra en el zapato que tenía la UE teniendo entre sus miembros un gobierno como el Orbán, ya que eso precisamente es uno de los temas principales que lleva en su mochila el gobierno próximo de Magyar, por lo que significa un triunfo para Hungría y la UE y una derrota para sus aliados Trump y Putin. Ojalá pues este gobierno cumpla lo que ha prometido para bienestar nacional húngaro
El autor es abogado nicaragüense y comentarista político radicado en España.
[email protected]