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Este es un asunto sumamente serio de estudiar, ya que como sabemos los Estados Unidos de América ha sido el país hegemónico por varias décadas desde finales de la II Guerra Mundial y el en periodo de la Guerra de la Guerra Fría. Hoy los grandes analistas de la unión mundial y los diarios más importantes de los mismos EE. UU., como el Washington Post, el New York Times, Los Angeles Times y otros de igual o mejor calidad, junto con diarios importantes de Europa, como el Corriere de la Sera de Italia, Le Figaro de Francia, El País de España entre otros han publicado artículos y noticias relacionadas con el tema que titulamos sobre la decadencia de la gran potencia norteamericana desde que comenzó y antes la guerra con Irán.
Basan sus comentarios en hechos como la geopolítica y la estrategia de que conduce el gobierno Trump por varias razones, que trataremos de exponer en líneas sucesivas.
Lo primero que se examina es según Andrea Rizzi, un analista político global: “El primer aspecto fundamental del golpe autoinfligido por el gobierno Trump a la primacía de EE. UU. es la destrucción formidable del entramado de alianzas que Washington, construyó con consenso bipartidista a lo largo y ancho del mundo durante ocho décadas”. Esto nos lleva a pensar que el gobierno en ejercicio del poder con su política internacional en vez de acrecentar esas alianzas las está disminuyendo debido al modo grosero, rayano en el narcisismo, falta de respeto a sus aliados sobre todo a los europeos que han sido su principal aliado, a quienes trata con verdadero despotismo.
De este tema se deriva el hecho que sus aliados tradicionales no se fían de Washington, e incluso en la UE, donde hay el mayor número de aliados de EE. UU., desde la llegada de Trump al poder han visto que incluso quiere desligarse de la OTAN y están preparando sus propias alianzas para en el futuro no seguir dependiendo del socio mayor de la alianza, que si bien es cierto que los EE. UU. han sido el mayor contribuyente en armas y tecnologías modernas, tampoco es menos cierto que Europa ha sido el escenario donde se libraron las dos guerras mundiales y donde el mayor número de muertes se han producido.
También es cierto que Europa es la sede de la mayor parte de bases de los EE. UU. y que ello tiene un relieve importante ya que ha facilitado la operaciones logísticas de ambos conflictos mundiales e incluso ahora en la guerra con Irán, y que dado los desplantes de los que son víctimas de Trump, han llevado incluso a prohibirle el uso de las bases, por ejemplo en España donde desde hace décadas han usado las bases de Morón de la Frontera y Rota; igualmente ha hecho Italia con la base norteamericana más importante de Aviano prohibiéndole en ambos casos no solo el uso de las bases sino también el vuelo sobre sus territorios de aviones militares con destino a la guerra de Irán.
Otro aspecto importante ha sido el aspecto crucial de la destrucción del sistema económico globalizado que ha sido el tema más importante para la hegemonía de EE. UU. Es cierto que en las últimas décadas, ese sustrato ha permitido a China un crecimiento asombroso aprovechando los fallos del sistema. Esto produce daños colaterales muy importantes, fomentando desconfianza y desapego que se proyectan sobre todo el abanico de dimensiones económicas.
Otro aspecto tan importante como los anteriores para EE. UU. es también autoinfligido: el abandono del orden internacional que los EE. UU. contribuyó como el que más, que venía siendo vigente y beneficiaba directamente a EE. UU. Así lo entendieron los gobiernos de Kennedy, Nixon, Reagan y Obama, pero este gobierno lo ha socavado y desordenado sin respeto al derecho internacional al que está obligado como todas las naciones. Sucede lo mismo con su aliado y socio Israel que no obedece a normas contenidas en acuerdos como las Naciones Unidas, el Convenio de Viena sobre los tratados y otras normas que giran en esa órbita.
El otro aspecto que está siendo observado muy atentamente por el importante relieve que contiene, es el deterioro democrático que puede incluso derivarse en algo peor aún que un deterioro. Según un estudio reciente del prestigioso instituto V-Dem, se señala que ya no se considera a los EE. UU. como una democracia plena, esto por primera vez desde 1965, y que la velocidad con la que se está llegando a esos extremos es durante el año y meses que gobierna Trump.
Para llegar a esa conclusión se evidencian rasgos como que el gobierno de Trump, ya está infiltrado del despotismo más crudo, el nepotismo, una flagrante ineptitud y superficialidad espectacularmente peligrosa. No en vano en su gobierno se sientan gentes como Hegseth, Kushner y Wikoff, gestionando la máquina de guerra más poderosa del mundo sin la preparación y la experiencia que se necesita para ocupar esos cargos. Además, es visible que a Trump no le gusta rodearse de gente preparada y capacitada como lo demuestra el caso de Jerome Powell en la FED, al que se intenta menoscabar su independencia y criterio. Dato muy importante que abona este criterio es que el porcentaje del dólar como moneda refugio ha bajado del 70 por ciento a principios del siglo a menos del 60 por ciento. A esto contribuye la tendencia a ataques iracundos contra enemigos y aliados, lo que desde luego no aumenta la confianza en un instrumento fundamental para la proyección geopolítica como debe ser el aspecto monetario y financiero.
Por otro lado, muchos observadores señalan que los mensajes del gobierno trampista acerca de que está ganando la guerra en Irán es cuestionado incluso por militares de países que conocen a fondo estos temas, y dicen que sus objetivos no han sido cumplidos, exceptuando el descabezamiento de la cúpula del poder en Irán, como la muerte del ayatolá Jameiní en los primeros días de la guerra, junto con otros altos mandos del régimen teocrático, asesino de sus propios ciudadanos como lo demostró en los levantamientos anti régimen. Pero, aunque EE. UU. ha destruido parte de las fuerzas militares siguen existiendo el ICGR, la Guardia Revolucionaria Islámica y parte del ejército regular, siendo la primera la que maneja el poder y que ataca a las bases norteamericanas en Bahrein, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, entre otros, causándole serios daños en materiales de guerra y algunos fallecidos. Estamos a más de 40 días de haber comenzado el conflicto pero Irán mantiene todavía cierto poder militar en forma de misiles y drones.
La principal arma que mantiene Irán es el cierre del Estrecho de Ormuz, principal vía marítima donde pasa el 20 por ciento del petróleo con destino a China y otros países, que a pesar de haber atacado en varias ocasiones sobre todo la isla de Jarg, donde está la mayor reserva del mundo de gas licuado compartido con Omán, se han producido ciertos daños importantes que reducen la capacidad de suministro de este importante elemento junto con el petróleo. Y llama la atención a las varias prórrogas para acabar con Irán sin resultados positivos.
Todo esto lleva a pensar que el gobierno de Trump en vez de impulsar la estabilidad y la gobernabilidad mundial es todo lo contrario, ya que está llevando a la decadencia la hasta ahora primera potencia mundial y cuna de la democracia.
El autor es abogado y comentarista político nicaragüense radicado en España.