Donald Trump.Imagen: Mark Schiefelbein/AP Photo/dpa/picture alliance

Donald Trump.Imagen: Mark Schiefelbein/AP Photo/dpa/picture alliance

Trump vuelve a posponer ultimátum a Irán para reabrir Ormuz

El mandatario dijo en varias entrevistas que el plazo ahora es el martes en la noche, y no el lunes. En su red Truth Social se limitó a publicar un críptico mensaje: “Martes, 8:00 p.m.”

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a aplazar este domingo (05.04.2026) la fecha de su ultimátum para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, al señalar en una entrevista con Wall Street Journal que si Teherán «no hace algo antes del martes en la noche, no tendrán centrales eléctricas ni puentes en pie”. Hace unos días, el mandatario había fijado su límite para las 20:00 horas del lunes 6 de abril.

En una conversación con Fox News, el mandatario aseguró que «hay una buena posibilidad mañana” lunes 6 de abril de tener un acuerdo. Sin embargo, si eso fracasa, apuntó, «veremos cómo se derrumban puentes y centrales eléctricas por todo” Irán.      En la misma entrevista, garantizó «inmunidad» a los negociadores iraníes para que no sean blanco de ataques estadounidenses e israelíes.

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Posteriormente, realizó una críptica publicación en su red Truth Social, donde se limitó a señalar «Martes, 8:00 p.m. hora del este”. Si este es el nuevo plazo, se cumpliría a las 03:30 del miércoles, hora de Teherán. Sin embargo, ni Trump ni la Casa Blanca han aclarado a qué se refiere ese mensaje. «¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán!”, había publicado horas antes.

«En cuestión de días»

Estas declaraciones insinúan la posibilidad de que el presidente haya extendido 24 horas el ultimátum que dio hace unos días a Irán para reabrir el estrecho antes de convertir al país «en un infierno».  En las entrevistas que concedió esta jornada, Trump prefirió no entrar en detalles de cuándo terminará la guerra contra Irán iniciada el 28 de febrero, aunque en la cadena ABC señaló que podría acabar «en cuestión de días, no de semanas».

En Wall Street Journal aseguró que Estados Unidos está «en una posición muy sólida, y ese país (por Irán) va a necesitar 20 años para reconstruirse». «Si tienen suerte, si es que aún les queda un país», añadió. En Axios, en tanto, señaló que confiaba en que habrá un acuerdo, porque ve «una buena posibilidad”. Sin embargo, si eso no sucede, «lo volaré todo por los aires”.

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Internacionales Estados Unidos Irán archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 meses

    Honestamente, cuesta tomar en serio a Donald Trump. A lo largo de su vida pública ha demostrado ser, en esencia, un vendedor de humo: alguien cuya trayectoria ha estado marcada por la exageración, la tergiversación y la construcción de narrativas convenientes para su propio beneficio. Ese ha sido su modus operandi y, en gran medida, su forma de vida.

    Sin embargo, más allá de la valoración personal que se pueda tener sobre él, hoy es el presidente de los Estados Unidos de América. Y ahí es donde la discusión cambia de nivel. Cuando la imagen del país se ve comprometida, no corresponde sumarse, por reacción o frustración, a discursos que terminan debilitando a Estados Unidos como nación.

    Esto es similar a lo que ocurre en otros contextos: se puede —y se debe— debatir y criticar a líderes específicos dentro de un marco de buena fe. Por ejemplo, es perfectamente válido cuestionar decisiones de figuras como Benjamin Netanyahu entre personas que, en esencia, valoran a Israel como país. Pero cuando la crítica proviene de sectores que abiertamente apoyan agendas contrarias o destructivas, el debate deja de ser honesto y pierde legitimidad.

    En el caso de Estados Unidos, el problema actual radica en esa dualidad: un país que muchos respetamos y valoramos, representado por un líder cuya credibilidad es, cuanto menos, cuestionable. No creo que el problema de esta guerra donde USA luce como que no estaba totalmente preparado haya sido una “mala inteligencia” en sentido estricto, sino más bien la interpretación y presentación que Trump hizo de la información. Como en tantas otras ocasiones, tomó hechos complejos y los redujo a versiones simplificadas, mezclando verdades a medias con afirmaciones engañosas.

    Por eso, tomar sus declaraciones al pie de la letra resulta, en el mejor de los casos, ingenuo; en el peor, una muestra de fanatismo. Aun así, conviene mantener claridad: criticar a Trump no es ser antiestadounidense. Muy por el contrario, es precisamente porque se valora al país que se exige mayor seriedad de quien lo representa.

    Finalmente, también hay que reconocer una realidad fundamental: fue elegido democráticamente por la mayoría de los votantes. Ese hecho merece respeto dentro del marco institucional. Nos guste o no, hoy representa a los Estados Unidos, y con ello, de forma inevitable, también proyecta la dignidad del país ante el mundo.

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