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La canasta básica se incrementó en el primer bimestre de este año más de 300 córdobas, golpeando duramente el poder adquisitivo de los nicaragüenses el cual también exhibe una merma en su capacidad de comprar alimentos. Entre enero y febrero, la cesta familiar pasó de 20,821.68 córdobas en diciembre a 21,164.33 córdobas al cierre del periodo, según cifras del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).
De esta manera, el costo de la canasta subió 343 córdobas y el alza se acentúa si esta se compara con el primer bimestre del año pasado, cuando la misma ascendía a 20,600.87 córdobas, es decir un encarecimiento acumulado de 564 córdobas, absorbiendo prácticamente casi el ajuste salarial que recibieron el pasado 1 de marzo más de 300 mil trabajadores de la paga mínima.
Solo para los alimentos, los hogares necesitaban tener en sus bolsillos 15,140.12 córdobas, para la compra de granos básicos, cereales, perecederos y carnes. Hasta diciembre pasado, para este mismo gasto se requerían 14,817.46 córdobas, lo que reflejan que el mayor impacto de la espiral ha sido en la comida.
Esto está en línea con la variación de la inflación, que en febrero subió 0.80 por ciento, lo que ocasionó que la acumulada se situara en 1.29 por ciento, más que el 1.13 por ciento en igual periodo del año pasado.
De hecho, la variación mensual en febrero se sitúa como la segunda más alta de los últimos 12 meses. Por ahora, igual mes del año pasado se ubica con la inflación mensual más alta en el último año, con un 0.96 por ciento.
Solo en febrero, en el grupo de los alimentos se reportaron incrementos en productos como el pollo en piezas, que subió 5.23 por ciento; asimismo, en derivados de la leche, entre ellos: queso (5.39 por ciento de alza), cuajada (7.04 por ciento) y la crema de leche (0.48 por ciento).
Además, se reportó aumento en algunas verduras y legumbres, tales como: tomate (11.86 por ciento de aumento), plátano (1.72 por ciento) y la papa (0.58 por ciento) y se encarecieron algunas frutas frescas, como el limón (15.87 por ciento) y la naranja (4.28 por ciento).
Irán pone presión a costa de la canasta
Actualmente la canasta básica en Nicaragua se encuentra en alto riesgo de que esta aumente dada la presión inflacionaria que cierne sobre el mundo por la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán, que ha elevado los precios del petróleo y alterado la cadena de suministro a nivel mundial.
El barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI) para entrega en mayo, ganó ayer un 3.25 por ciento, hasta los 102.88 dólares. Es la primera vez que el WTI cierra por encima de los 100 dólares desde el inicio de la guerra.
El economista Néstor Avendaño en su blog personal donde analiza la situación de la inflación y el mercado del trabajo dijo: «La guerra entre varios países y el precio del petróleo que ya está presente en los mercados elevarán los precios de la energía y el costo de los insumos para la producción de bienes y servicios. Es posible que la inflación y la recesión simultáneas o estanflación, es decir, un elevado desempleo o estancamiento de la producción y una elevada inflación podrían estar presentes en la economía mundial y, por ende, en Nicaragua».
«¿Empeoraría la inflación en Nicaragua? El precio del petróleo ya está en un nivel muy alto y los países que lo fijan, principalmente los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), están recortando la producción. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió a Irán que se rindiera incondicionalmente, pero Irán prometió continuar luchando todo el tiempo que sea necesario. Mientras más se prolongue ese problema geopolítico, mayor será el desequilibrio macroeconómico», planteó.
De hecho, el índice de precios de los alimentos de la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) se situó en un promedio de 125.3 puntos en febrero de 2026, es decir, 1.1 puntos por encima del nivel revisado de enero.
«Los aumentos en los índices de los cereales, las carnes y los aceites vegetales compensaron con creces las caídas registradas de los productos lácteos y el azúcar, lo que dio lugar a la primera subida del índice tras cinco descensos mensuales consecutivos», esto en el contexto de la guerra, que comenzó el 28 de febrero.
Al respecto, el economista Avendaño, en su análisis titulado Tasa de referencia monetaria de Nicaragua y rango mega de la tasa de los fondos federales de Estados Unidos, aconsejó a «los formuladores y a los funcionarios gubernamentales no adoptar conclusiones precipitadas, porque se estarían enfrentando a un ‘shock de oferta’ provocado por el alza del precio del petróleo. La autoridad monetaria no puede reducir la tasa de inflación proveniente de un ‘shock de oferta’. En este caso, el precio del barril de petróleo está en manos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)».
«El enfoque muy conocido de que una crisis energética sólo tiene un impacto temporal en la inflación depende de varios factores, tales como la duración del conflicto, si las expectativas de inflación de la población se mantienen bajo control y si las subidas de precios de la energía se extienden a otros sectores de la economía», afirma.
Y agrega: «Cabe recordar que la inflación no es la única consecuencia potencial. Si los precios del petróleo se mantienen en niveles elevados, el gasto de consumo, el crecimiento económico y el empleo podrían estar severamente impactados, una combinación que exige tasas de interés más bajas, no más altas».
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Otros componentes de la canasta
Por otra parte, los hogares requerían en el primer bimestre 3,643.14 córdobas para comprar productos de uso del hogar, que incluye un monto fijo de 900 córdobas para la renta de una vivienda, una cuota que no ha sido actualizada en varios años. Hasta diciembre del año pasado, se necesitaban 3,637.99 córdobas para costearlo.
En tanto, para la compra de vestuario para adultos y menores de edad se necesitaban a febrero 2,381.07 córdobas, más que los 2,366.23 córdobas requeridos en diciembre pasado.