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Dusty Baker hizo una pausa mientras elaboraba su respuesta. Después miró directo a ojos de los periodistas en el salón y con una expresión revestida de humildad, pero también de confianza y fe frente al gigantesco reto que tiene por delante dijo: recen por nosotros.
Esa fue la reacción del laureado timonel de las Grandes Ligas, cuando le consultamos cuál sería su mensaje para los fanáticos nicaragüenses que esperan con distintos niveles de expectativas el inicio del Clásico Mundial de Beisbol este viernes en Miami, Florida.
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Baker, un ganador de dos Series Mundiales, con tres títulos de Mánager del Año, más de 2,000 victorias en su carrera como dirigente y un boleto a mano para ingresar a Cooperstown, admitió que conducir a Nicaragua en el Clásico constituye el más grande desafío de su extendida y exitosa carrera en el beisbol.
“He conocido la pasión y el amor que tienen los fanáticos nicaragüenses por el beisbol y sé que saben que tenemos un gran reto por delante. Así que mi mensaje para ellos es que recen por nosotros. Lo vamos a necesitar. Vamos a entregar todo lo que tenemos, pero necesitamos de su apoyo”, dijo el timonel con voz candorosa, pero firme.
Es el mejor mánager
Dusty Baker es, sin ninguna duda, el mejor timonel que estará en el Clásico Mundial, pero llega con uno de los equipos más modestos y ubicado en uno de los grupos más fuertes, sus opciones de sobrevivir lucen muy escasas, sin embargo, el mentor espera que la energía, entusiasmo y química del plantel, los saque adelante en el torneo.
“Dirigir a Nicaragua en el Clásico es el más grande reto de mi carrera. Nunca había ido a un torneo en el que no conozca bien a mis rivales y hasta algunos de mis jugadores. Hay unos a los que solo los he visto en el partido de hoy (ayer), pero he visto el hambre que tienen y el deseo de hacer algo grande para su país y eso es muy bueno”, aseguró.
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Baker ha asumido el reto desde el primer día que aceptó la propuesta de dirigir a Nicaragua. Y aunque es consciente de la enorme dificultad que representa ganar uno o dos partidos en el Clásico, tiene confianza en que se puede lograr, pero ha sido tajante al aclarar que él no es el Mesías, aunque le gustaría ser protagonista de un milagro.
“La gente de Nicaragua sabe que el Clásico es difícil. Todos lo sabemos. Pero durante mi gira por Nicaragua he visto que la gente tiene una esperanza en que yo pueda ayudar y mi mayor anhelo es hacerlo. Hemos trabajado en la preparación, hay confianza y hay hambre, ahora solo falta ejecutar para hacer ese sueño realidad”, indicó Dusty Baker.