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La vida de Aura Nelys Marín Calero, de 36 años, cambió drásticamente el lunes 23 de febrero. Ese día trabajaba vendiendo enchiladas y refrescos naturales, cuando recibió una llamada de su hermana avisándole que su casa había sido devorada por un incendio. Su negocio queda junto al Hospital Comandante Pablo Úbeda, de Juigalpa, Chontales.
Después del siniestro, la primera noche, ella y sus seis hijos pequeños tuvieron que posar donde los vecinos del barrio El Santuario. Aunque su trabajo le ha permitido a esta madre soltera llevar el sustento a su hogar durante años, el impacto de lo perdido es durísimo para sus finanzas. Primero fue el susto de dejar todo abandonado en su trabajo para asistir aterrorizada a la búsqueda de sus menores que, por suerte, habían sido sacados por sus vecinos y estaban a salvo. Ahora vive en la incertidumbre, igual que las otras víctimas, entre quienes se cuentan otros familiares.
Un cortocircuito
Habían cuatro casas pequeñas en la propiedad donde ocurrió el incendio. Todas se perdieron. La principal era la de Marín Calero. Era construida de muro de concreto, pero también estaban otras hechas por tres familiares suyos con láminas de zinc, madera y plástico. Esto habría provocado la rápida propagación del fuego. La causa fue un cortocircuito.

Marín soltó en llantos al ver los escombros de su hogar. La madre dijo a LA PRENSA que un recalentamiento de una bujía encendida en su cuarto habría provocado un cortocircuito que desencadenó las llamas, que dieron origen al devastador incendio. Cuatro pantallas de televisión, tres refrigeradoras, dos lavadoras, cuatro cocinas, cuatro tanques de gas y otros enseres básicos se suman a las cuantiosas pérdidas económicas para esta familia.
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Las autoridades le pidieron proceder con la demolición de lo que había quedado de los muros de su vivienda, esto debido al riesgo que podría sufrir ante un inminente colapso de las paredes, a consecuencia de un sismo, o bien provocado por los vientos fuertes que azotan al país en estos días. Todavía no lo ha hecho, pero debe realizarlo.
Ayuda de ropa y útiles escolares
Desesperada, Marín Calero solicita ahora ayuda a la población con materiales de construcción para una nueva vivienda, así como ropa para sus hijos y algunos útiles escolares para que ellos retomen sus clases. Dice que necesita además enseres de cocina, que serán de mucha utilidad para continuar trabajando en su pequeño negocio de venta de comida.

Ante la tragedia, ella solicita también ayuda para sus siete sobrinos sobrevivientes a la tragedia, y quienes perdieron sus casas en el mismo siniestro. Afortunadamente, sus vecinos, amigos y otras personas se han volcado para ayudarla desinteresadamente. Le han enviado dinero en efectivo para sus necesidades, luego que la noticia de su desgracia se expandió por las redes sociales.
De la Alcaldía orteguista de Juigalpa recibió colchonetas, cocinas, tanque de gas y comida. Pero su mayor anhelo es una «casita», aunque sea de láminas de zinc y madera, dice.
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«Ahorita estamos durmiendo aquí afuera, a la intemperie, porque la casa quedó borona y puede caer en cualquier momento», explicó. Si usted desea apoyar a esta familia puede comunicarse con ella al número 8506 4341. O bien dirigirse al barrio El Santuario.