Oficio solemne Miércoles de Ceniza Foto: Archivo / LA PRENSA

Oficio solemne Miércoles de Ceniza Foto: Archivo / LA PRENSA

Padre Erick Díaz asegura que acudir al templo el Miércoles de Ceniza es resistir

El religioso ejerció su ministerio hasta agosto de 2022 en Nicaragua. Desde el extranjero, reflexiona sobre la Cuaresma, el exilio y la esperanza de retorno

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Centenares de católicos de todas las edades se preparan en Nicaragua para participar del Miércoles de Ceniza, el inicio de la Cuaresma para una Iglesia católica que se encuentra bajo constantes ataques. También se suman a esta solemnidad religiosos que viven en el destierro. 

En su cuarto año de exilio, el sacerdote de la Diócesis de Matagalpa, Erick Díaz, se prepara para oficiar una misa de Miércoles de Ceniza en un convento de monjas Clarisas, lejos de la tierra donde ejerció su ministerio hasta agosto de 2022. Desde el extranjero, el religioso reflexiona sobre la Cuaresma, el exilio y la esperanza de retorno, en declaraciones ofrecidas a LA PRENSA.

Lea además: Iglesia católica anuncia «gran colecta nacional» para sacerdotes ancianos y enfermos

“Varios años ya en que continuamos bajo esa situación difícil… Nicaragua vive separación familiar, a veces mucha incertidumbre porque no se sabe hacia dónde se enrumba el país. Se vive en un silencio impuesto porque la gente no dice nada; y aunque quiera hablar, prefiere hacerlo solamente con el círculo más cercano de su familia y de poca confianza”, expresó.

El sacerdote comparó la crisis política de Nicaragua con el exilio del pueblo de Israel en Babilonia y subrayó que, incluso en medio del destierro, Dios no abandona a su pueblo.

“Tenemos que recordar la historia de Israel cuando el pueblo fue llevado al exilio a Babilonia. Dios no permitió que se fuera solo el pueblo, sino que junto con el pueblo permitió que se fueran varios profetas para predicarles un mensaje de esperanza y decirles: ‘No pierdan la fe… Dios va a actuar y los va a hacer regresar a la tierra de nuevo, van a volver a rescatar el templo, su tierra, su familia’. Era la predicación constante de los profetas”, recordó Díaz, uno de los 309 religiosos expulsados de Nicaragua por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

En ese contexto, envió un mensaje tanto a quienes están dentro como fuera de Nicaragua. “Como cristianos nunca tenemos que sentirnos derrotados ni defraudados. El Señor nunca defrauda a su pueblo. A los que están fuera les dice: ‘Van a regresar y van a regresar con gozo’. Y a los que están dentro: ‘Resistan con alegría, con esperanza en acción, no pasiva’. El silencio únanlo en la oración. No hay separación entre los de adentro y los de afuera; hay una gran unidad a través de la oración”.

Sacerdote exiliado Erick Díaz. Foto: Redes sociales

La fe florece

Díaz sostuvo que la fe tiende a fortalecerse en tiempos de dificultad, por eso no le extraña que a pesar de la vigilancia de las parroquias en Nicaragua, siempre haya constancia de la feligresía para asistir a estos actos.  

“Nunca en los momentos más difíciles que la Iglesia ha pasado la gente ha dejado de creer en Dios. Al contrario, se equivocan quienes creen que amedrentando la fe la gente va a tener miedo; es al revés: la gente crece y fortalece su fe. Por eso decían los santos que la sangre de los mártires siempre será semilla de cristianos. Entre más persecución, más florece la fe”, aseveró.

Según el sacerdote, estas fechas religiosas incomodan al régimen en Nicaragua, pues le temen a la fuerza de la oración «cuando un pueblo ora, madres y abuelitas orando en silencio por sus hijos, esa oración sube hasta Dios. Y toda esa cantidad de oraciones unidas en un solo clamor hacen efecto. Entonces, quienes no quieren permitir que la gente manifieste públicamente su fe se sienten incómodos, porque aunque digan que son cristianos, no lo son en el corazón”, enfatizó.

Vivir la Cuaresma en el exilio

También desde el exilio en España, una feligrés nicaragüense compartió cómo vivirá el inicio de la Cuaresma lejos de Nicaragua.

“Mañana recibiré la ceniza con el corazón dividido entre lo que fui y lo que ahora intento ser, pero sabiendo que Dios conoce mi historia, mis pérdidas silenciosas y los abrazos que quedaron atrás”, relató.

La mujer de 46 años, y quien batalla por su salud en un hospital español, explicó que mantener las tradiciones le ayuda a sobrellevar la distancia.

Lea además: Hermanas Terciarias Capuchinas anuncian su salida de Nicaragua en conferencia ante medios sandinistas

“Es el tercer año que vivo esta fecha como migrante. Me recuerda que no debo olvidar mis tradiciones, nuestra comida, la sopita de queso, por ejemplo. Eso nos hace sentir más cerca de la patria, en medio del duelo, de la falta de la familia, de la incertidumbre de si un día vas a regresar”, agrega.

Finalmente, expresó su intención de elevar oraciones “por mi salud, por mi familia, por la libertad de mi país, por la posibilidad de regresar algún día con los míos, de perdonar a mis enemigos y reconstruirme”, concluyó.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí