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El pastor evangélico José Luis Soto falleció este 26 de enero en Estados Unidos, informaron desde su fundación y redes sociales. Soto llevó al país un mensaje de salvación en los momentos más duros de los nicaragüenses: golpeados por la guerra y la quiebra económica en la década de los ochenta y principio de los noventa.
En Nicaragua varias generaciones crecieron oyendo su mensaje de salvación y reflexiones sobre la vida en Cristo, sermones que eran transmitidos a través de radio Maranatha, misma que fundó en Managua, la cual actualmente pertenece al Ministerio Ríos de Agua Viva.
Su mensaje estaba basado en el amor al prójimo y la confianza en Dios. «Si puedes soñarlo y puedes creerlo, puedes realizarlo en el nombre de Cristo Jesús», repetía José Luis Soto.

Dios lo envió a Nicaragua
En agosto del 2018, en entrevista con LA PRENSA, Soto relató su llegada a Nicaragua en el primer periodo de la dictadura de Daniel Ortega, en la década de los ochenta. Según el líder religioso, fue Dios quien lo envió a Nicaragua, la cual se encontraba destruida por la guerra, con una economía quebrada y una nación dividida.
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Soto se resistía venir a Nicaragua por lo que estaba ocurriendo y su primera mirada estaba puesta en El Salvador. “Ólvidate de El Salvador, no entrarás a El Salvador, te enviaré a otra nación”, le habló Dios.
Meses después, el líder religioso llegaría a Managua, pese a que la esposa de José Luis Soto, Carmita, estaba atemorizada. Ellos conocían el horror de la guerra y el comunismo. Ambos habían salido de Cuba y exiliado en Estados Unidos, huyendo de la dictadura de Fidel Castro.

Pero Dios iría delante de Soto. “Dios me manda, yo voy. Dios no me va a mandar para que me maten, Dios me va mandar a bendecir, y es lo que sentía, quería ayudar, quería bendecir”, relató.
Soto recordó que en el avión que despegó de Honduras a Nicaragua solo venían seis personas. Y cuando salió del Aeropuerto Augusto C. Sandino, Soto y su esposa se encontraron con hombres armados en todas las avenidas de Managua, por lo que ella le comenzó a decir: “Tú estás loco” y él respondió: “Esta locura es entre Dios y yo”.
Su legado en Nicaragua
A su llegada a Nicaragua, Soto y su esposa sirvieron de bendición a múltiples familias, especialmente a la niñez. Al ver el dolor y la devastación de la guerra en la vida de los niños, niñas, adolescentes y miles de familiares nicaragüenses, Soto decidió que su apoyo social que conseguía en Estados Unidos lo sembraría en Nicaragua a través de diversos programas.
Además de fundar una radio cristiana, en 1996 José Luis Soto compró un lote de tierra y ahí construyó el Colegio Una Cita con Dios, donde hasta hoy cada año se forman unos mil estudiantes de preescolar, primaria y secundaria.