César Meléndez en una puesta en escena del monólogo El Nica, una obra que trascendió fronteras. Meléndez nació en Nicaragua el 24 de marzo de 1966 y falleció en Costa Rica el 17 de diciembre de 2016, a la edad de 50 años. PRISCILLA MORA / LA NACIÓN

César Meléndez: el migrante que convirtió la nostalgia en arte

Llegó desde Managua siendo niño y durmió en bancas bajo lluvia antes de encontrar refugio. Convertido en un nombre fuerte del espectáculo tico, la muerte lo venció en plena madurez artística.

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Con cinco años, un niño llegó con su familia a Costa Rica huyendo de la pobreza y buscando oportunidades. Empezaron de cero: dos noches durmieron en bancas del parque central de San José, bajo frío y lluvia, hasta que por humanidad les dieron albergue en los corredores del Teatro Nacional. Así comenzó la vida de César Meléndez, el nicaragüense que conquistó a Costa Rica y al mundo con la música y la actuación. 

Tras este episodio, el padre de Meléndez logró conseguir trabajo y empezar a estabilizar la economía familiar, permitiéndoles asentarse en el país. El pequeño creció con educación, disfrutando una infancia y juventud que siempre recordaba como maravillosas en sus anécdotas. Sin embargo, cuando cursaba el quinto año de secundaria, su padre sufrió un accidente, lo que lo obligó a buscar empleo para apoyar el sustento del hogar. Ese nuevo trabajo le cambiaría la vida por completo al joven migrante. 

“Anduve vendiendo carnes a domicilio, de puerta en puerta. Un día me tocó el barrio Los Ángeles, en San José centro. Cuando pasé frente a una oficinita escuché música y vi movimiento. Era la oficina del grupo musical Blanco y Negro de Palmares, que recién llegaba a San José”. 

“Toqué la puerta y dije: ‘Hola, buenas tardes, con permiso, ando vendiendo carnes’. Ellos me respondieron: ‘¿Usted es el que viene a la prueba de audición?’ En ese momento hice lo que cualquier migrante haría en un estado de necesidad y respondí que sí. Canté la canción Esta cobardía, de Chiquetete, que en ese tiempo estaba muy de moda. Me dijeron que me llamarían. Continué con mi venta y, cuando llegué a casa, mi madre estaba muy alegre: me habían llamado y me habían aceptado en la banda. Desde ese momento, parte de mi vida cambió gracias a las oportunidades que me dio la música”. 

Meléndez inició con el grupo Blanco y Negro, luego formó parte de Manantial, una banda de renombre internacional y uno de los mejores grupos musicales de Costa Rica. Posteriormente, el cantante Wilfrido Vargas lo invitó a integrarse a su orquesta para una gira internacional. Recuerda que gracias a esa experiencia logró conocer Europa, República Dominicana, Haití, Bahamas, Holanda y España. Definía esa etapa como una vivencia que transformó su vida y la de su familia, ya que con los ingresos obtenidos pudo comprar una casa para su madre. 

Al concluir la gira internacional con Wilfrido Vargas, Meléndez continuó sus estudios en Administración de Negocios, los cuales finalizó con éxito. Más adelante estudió para profesor de música y, posteriormente, surgió la oportunidad de formarse en teatro, dando inicio a otra faceta de su vida artística. También cursó estudios en la Escuela de Artes Dramáticas de la Universidad de Costa Rica, todo ello mientras continuaba trabajando con distintos grupos musicales. 

Meléndez se dedicó de lleno a la actuación, creando una serie de personajes para la televisión costarricense. Se convirtió en un destacado dramaturgo y una de sus obras más laureadas fue El Nica, sobre la cual afirmaba que era una excusa para hablar del dolor humano, de la tragedia que implica abandonar lo que uno ama cuando en realidad no se quiere dejar. 

César Meléndez siempre vivió agradecido con Costa Rica, el país donde se formó y logró consolidar varias facetas de su vida. Sin embargo, nunca olvidó sus raíces nicaragüenses, que llevaba en lo más profundo de su ser. Jamás dejó de sentirse inmigrante ni de cargar con esa nostalgia permanente por la patria que lo vio nacer.

César Meléndez fue la voz principal de los grupos Blanco y Negro, y Manantial. Además de su trayectoria como actor y dramaturgo, fue un firme defensor de los derechos humanos, especialmente de los migrantes. En varias entrevistas recordaba cómo su padre y su madre sufrieron discriminación por su condición de extranjeros, pobres y analfabetos, mientras intentaban forjarse un futuro en tierra ajena. LA PRENSA / ANDRÉS ARCE
Fotografía de César Meléndez cuando era niño y estudiante en Costa Rica. Él y su familia eran originarios del barrio Riguero, al oriente de Managua. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
César Meléndez ingresó al grupo Blanco y Negro siendo apenas un adolescente. El joven moreno, de abundante cabellera y voz cautivadora, se convirtió en el orgullo de muchos jóvenes nicaragüenses que se enamoraron y bailaron con sus canciones. CORTESÍA GRUPO BLANCO Y NEGRO
Del barrio Riguero, en Managua, al cantón de Tibás, en Costa Rica. Ese fue el salto que dio Meléndez junto a su familia. Más tarde incursionó en la música gracias a la oportunidad que le brindó la banda Blanco y Negro. CORTESÍA GRUPO BLANCO Y NEGRO
Tras su paso por Blanco y Negro, Meléndez integró la afamada agrupación musical Manantial, donde dejó huellas imborrables con sus interpretaciones románticas de los años ochenta. CORTESÍA GRUPO MANANTIAL
César Meléndez junto al grupo Manantial durante una presentación en la concha acústica de La Piñata, en el Festival de la Canción Rafael Gastón Pérez, en 1987. En esos años Nicaragua vivía sumergida en una guerra civil y muchos jóvenes que partieron al frente escuchaban, desde las montañas del norte, con profunda nostalgia, las canciones de Meléndez y Manantial. CORTESÍA GRUPO MANANTIAL
César Meléndez junto a su esposa Cristina Bruno celebran el nacimiento de su hija María Paz, en Costa Rica. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
César Meléndez durante una entrevista concedida al Diario LA PRENSA en una visita a Nicaragua, país del cual nunca olvidó sus orígenes y tradiciones. Siempre se sintió orgulloso de ser tico, pero también de ser nica. LA PRENSA/MANUEL ESQUIVEL
La humildad fue una de las virtudes que distinguieron a Meléndez. Siempre fue querido y respetado tanto en Nicaragua como en Costa Rica, donde su legado artístico y humano aún perdura. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Durante el Teletón realizado el 4 de mayo de 2007 en Managua. Meléndez fue un colaborador cercano de esta causa y en 2008 fue nombrado padrino oficial del Teletón de Nicaragua. Ese mismo día recibió en Costa Rica la distinción “Constructor de la Paz”, otorgada por el Ministerio de Justicia. LA PRENSA / ÓSCAR NAVARRETE
Junto al cantautor Luis Pastor González, productor general del Teletón de Nicaragua. Ambos artistas cultivaron una profunda amistad. LA PRENSA / CORTESÍA LUIS PASTOR
César Meléndez preparando un vigorón para la sección “La Cuchara Famosa” del desaparecido diario Hoy. LA PRENSA / ÓSCAR NAVARRETE
César Meléndez también escribió poesía, marcada por la nostalgia de una patria vivida desde el exilio. Este es un fragmento de su poema Patria: «Ahora que soy inmigrante y que Dios nos pone a prueba agradezco el amor de madre que brindan las almas buenas que confortan con su abrazo los dolores de mi tragedia y que comparten la alegría sin importar la bandera». LA PRENSA / RAFAEL MURILLO
Durante la presentación de su célebre monólogo El Nica en el Teatro Rubén Darío, en Managua, en 2004. La obra se estrenó el 8 de agosto de 1999 en el Teatro Dionisio Echeverría de Café Britt, en Santa Lucía de Barva, Heredia. ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Tras la muerte de César Meléndez, su esposa Cristina Bruno decidió en 2018 continuar con el legado artístico del dramaturgo, adaptando la obra El Nica a La Nica. LA PRENSA / Esteban Chinchilla
César Meléndez recordaba haber tenido una infancia y juventud felices, pese a que debió trabajar desde pequeño. Fue cobrador de autobús, empujó carritos en supermercados, vendió juguetes casa por casa, ofreció tarjetas de crédito, repartió carnes a domicilio y trabajó en los mercados. Nunca dejó de enarbolar las banderas que marcaron su vida: la de Nicaragua, que lo vio crecer, y la de Costa Rica, que lo formó. ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
La Prensa Domingo César Meléndez Costa Rica Nicaragua archivo

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