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A pocas horas de recibir el Año Nuevo, una trágica noticia enlutó a una familia originaria de Masaya y dejó en total indefensión a 5 hijos, cuatro de ellos menores de edad. Su madre Yamileth de los Ángeles Ñurinda Gutiérrez, de 40 años, había muerto trágicamente en un accidente de tránsito el pasado 31 de diciembre, en el municipio de Nindirí.
Sus hijos de 20, 17, 13, 10 y 9 años —el mayor varón y las cuatro menores mujeres— esperaban con ansias la llegada de su madre para recibir el Año Nuevo en familia, en la casa de su abuela, en el barrio El Repliegue. Allí los había dejado Yamileth bajo los cuidados de su madre mientras ella regresaba luego de una cansada jornada laboral como guarda de seguridad en Managua.
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Fue en horas de la mañana de ese miércoles, cuando un grupo de policías llegaron hasta la casa de la abuela para informar sobre el fallecimiento de Yamileth de los Ángeles.
La víctima viajaba como pasajera en una motocicleta conducida por su pareja Eddy Antonio Gutiérrez Mercado, de 41 años, quien es originario de El Crucero, cuando inesperadamente fueron impactados por un camión placa M 355 879, conducido por un joven de 24 años, identificado como Sabino Ismael Hernández Ruiz, en aparente estado de ebriedad.

Los hechos ocurrieron en el kilómetro 24.7 de la Carretera a Masaya, en el municipio de Nindirí. Tras el fuerte impacto, ambos salieron catapultados, cayendo a varios metros de distancia fuera de la vía. Yamileth falleció de manera inmediata, mientras que su pareja resultó con diversas lesiones en el cuerpo.
La noticia impactó a familiares e hijos de Yamileth de los Ángeles, quienes entraron en un estado de negación con la esperanza de que aún estuviera con vida. A quince días del fatal desenlace, su hijas aún lloran la muerte de su madre quien luchó por darles lo mejor y que no les faltara lo necesario tras haber sido abandonadas por su padre.
Fue devastador
Marisela Ñurinda Gutiérrez, de 51 años, hermana de Yamileth, recordó la escena como uno de los días más tristes de su vida. Para ella fue impactante ver a una de sus seis hermanos que yacía muerta a pocas horas de festejar en familia el recibimiento del Año Nuevo.
Marisela contó a LA PRENSA que ese día se encontraba realizando unos cobros cerca del lugar de los hechos, ya que ella trabaja como vendedora de productos de belleza e higiene personal, cuando de repente recibió una llamada de una de sus sobrinas totalmente desconsolada para confirmarle sobre el deceso de su hermana.
“Entrando al panteón las niñas me llamaron que la Policía estaba aquí en la casa y eran como seis (oficiales); todo mundo estaba alarmado porque pensaron que me había peleado y por eso había llegado la Policía para echarme presa. Pero cuando yo llegué encontré a mi mamá llorando a la par de los policías porque le habían dicho que su hija había fallecido en un accidente”, narró Marisela.

Tras enterarse de lo sucedido y con la esperanza de que todo fuera una mentira, Marisela se movilizó junto a unos vecinos de la localidad para confirmar si se trataba de su hermana, y efectivamente, su cadáver yacía a un lado de la vía.
Caso es remitido a juicio
El conductor del camión, quien resultó ileso en el accidente, se encuentra detenido en la Delegación Policial de Masaya tras haber sido presentado ante la jueza María Auxiliadora Vargas Vidaurre, del Juzgado Distrito Penal de Audiencias de la Circunscripción Oriental, Masaya.
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Durante la audiencia preliminar celebrada el pasado 2 de enero, se presentó la acusación formal en contra del joven Sabino Ismael Hernández Ruiz por el delito de homicidio imprudente en perjuicio de Yamileth de los Ángeles y lesiones imprudentes en contra de la pareja de la mujer. En la audiencia inicial del pasado 15 de enero, la jueza remitió el caso a juicio oral y público para el próximo 9 de febrero.
Aunque en las primeras audiencias Marisela no figura como representante de su hermana, sino su sobrino Josué Enrique Bonilla Ñurinda, ella ha dicho que su madre se encuentra destrozada por lo ocurrido y pide que al culpable se le aplique todo el peso de la ley.

“Mi mamá está molesta porque dice que no fue a un perro al que mataron, fue un ser querido, fue una mujer que tenía hijos, fue una mujer luchadora saliendo adelante por sus hijos porque era madre soltera, porque el hombre con quien se accidentó no era el papá de las niñas”, expresó.
Posible mediación
De acuerdo con el acta de audiencia inicial en poder de LA PRENSA, ninguna de las partes ha invocado el principio de oportunidad para lograr un acuerdo económico, sin embargo, Marisela contempló la posibilidad de aceptar una mediación en caso de que la defensa lo solicite.
El principio de oportunidad busca un acuerdo entre la víctima y el imputado para reparar el daño mediante un proceso voluntario y confidencial. En algunos casos y dependiendo de la gravedad del delito, este principio suspende, limita o renuncia la persecución penal siempre y cuando se priorice remediar el perjuicio.

En este caso, se estaría priorizando el bienestar de los menores, quienes quedaron en total desamparo económico ya que su madre era el sostén de la familia.
Laboraba como guarda de seguridad
Yamileth y su cónyuge laboraban juntos como vigilantes para la empresa de seguridad conocida como El Goliat.
Marisela recuerda a su hermana como una persona de buen ejemplo, luchadora, trabajadora y que, a pesar de ser madre soltera, lo dio todo por sus hijos.
“Era una mujer trabajadora, y le gustaba moverse por todos lados para salir adelante dándole a sus hijos lo que ella podía, siendo padre y madre para sus hijos”, expresó.