Miembros de las Fuerzas Armadas venezolanas cargan los féretros de los soldados caídos durante la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de las fuerzas estadounidenses, durante el funeral en Caracas el 7 de enero de 2026. El ataque estadounidense que condujo a la captura del líder venezolano Nicolás Maduro en Caracas dejó 100 muertos y decenas de heridos, según declaró el ministro del Interior, Diosdado Cabello. (Foto de AFP)

La captura de Maduro y la muerte de 32 agentes asestaron un duro golpe al prestigio de los servicios de inteligencia de Cuba

Expertos consultados afirman que la temida seguridad isleña no fue capaz de hacer un estimado apropiado de la amenaza y convenció al entorno de Maduro de que Estados Unidos no atacaría. Un grave error.

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La captura de Nicolás Maduro y la muerte de 32 cubanos durante un ataque de fuerzas estadounidenses a Venezuela suponen un duro golpe para los servicios de inteligencia de Cuba, reconocidos por su eficacia, coinciden expertos.

Dos días después del ataque estadounidense contra un complejo militar en Caracas, La Habana confirmó la muerte en esa operación de 32 miembros de sus fuerzas de seguridad, algunos de los cuales se encargaban probablemente de la protección del líder venezolano. Caracas lamentó la muerte de 23 militares.

Entre los cubanos, 21 pertenecían al Ministerio del Interior, que supervisa los servicios de inteligencia, y 11 eran de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. No se ha dado información sobre posibles heridos.

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(Con galería de fotos)

Factor sorpresa e incorrecto análisis cubano

Los expertos consultados por la AFP coinciden en que la clave de la operación militar, minuciosamente preparada durante meses por Washington y mantenida en perfecto secreto, fue «el factor sorpresa». 

«La inteligencia cubana (…) convenció al régimen de Maduro y a sus agencias de seguridad de que Estados Unidos nunca atacaría el territorio venezolano», explica José Gustavo Arocha, exoficial del ejército venezolano y experto del Centro para una Sociedad Libre y Segura, un grupo estadounidense de reflexión especializado en cuestiones de defensa.

Asimismo, Fulton Armstrong, exoficial de inteligencia estadounidense e investigador para América Latina en la Universidad Americana de Washington, destaca «el fracaso a la hora de anticipar el ataque» y de «detectar» la entrada de los helicópteros estadounidenses al territorio venezolano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acompañado (de izq. a der.) por el director de la CIA, John Ratcliffe; el secretario de Estado, Marco Rubio; y el subjefe de Gabinete, Stephen Miller, supervisan las operaciones militares estadounidenses en Venezuela desde el Club Mar-a-Lago de Trump el 3 de enero de 2026 en Palm Beach, Florida. El líder chavista Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a Nueva York tras ser capturados por el ejército estadounidense en Caracas.  Molly Riley/La Casa Blanca vía Getty Images/AFP

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5 o 10 minutos habrían hecho una diferencia

«Incluso un aviso de cinco o diez minutos habría supuesto una gran diferencia para los guardias y para Maduro», estima este exagente de la CIA. Al mismo tiempo, las fuerzas estadounidense se beneficiaron de una «increíble»  información «en tiempo real» gracias a los drones» furtivos para vigilar los movimientos del líder venezolano.

A esto se suma un equipo de combate especialmente sofisticado y «probablemente la orden de disparar a matar», subraya.

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Otra debilidad, según el exembajador británico en Cuba y Venezuela Paul Hare, es que los servicios de inteligencia cubanos subestimaron «el acceso de Estados Unidos a la cooperación interna en Venezuela».

El New York Times, citando fuentes cercanas a la operación, afirmó que una «fuente de la CIA dentro del gobierno venezolano» vigiló la ubicación de Nicolás Maduro y facilitó el inicio de la operación. 

Oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana cargan los féretros de los soldados caídos durante el operativo estadounidense de captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. (Foto de AFP)

Discípulos de la vieja escuela soviética

Durante mucho tiempo, los servicios secretos cubanos, formados en la época de la KGB soviética, gozaron de una reputación de invencibilidad. Además de haber frustrado unos 600 intentos de asesinato contra el presidente cubano Fidel Castro (1926-2016), son conocidos por su capacidad para infiltrar agentes o reclutar altos funcionarios extranjeros, especialmente estadounidenses.

El caso más reciente que ha salido a la luz es el de Víctor Manuel Rocha, un antiguo embajador estadounidense condenado en 2024 a 15 años de prisión tras haber trabajado durante más de 40 años como agente encubierto del Estado cubano.

Los cubanos «no interpretaron adecuadamente a la administración Trump, y (de) ahí provino su catastrófico fracaso», sostiene Arocha. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, añade, deja claro el objetivo de la supremacía de Estados Unidos en América Latina. 

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Washington denunció de forma recurrente la penetración cubana en el aparato de seguridad venezolano, especialmente en los servicios de inteligencia civil, el contraespionaje militar y el sistema nacional de identificación.

Caracas y La Habana desmintieron sistemáticamente estas acusaciones, asegurando que el suministro de petróleo a la isla se realizaba a cambio del envío de médicos y personal humanitario.

Imagen de la Lubianka, sede de la antigua KGB, y hoy del Servicio Federal de Seguridad
de la Federación Rusa, en Moscú. TOMADO DE WIKIPEDIA

Trump, un hombre imprevisible

«Tantos años en el poder (en Venezuela) haciendo lo mismo con éxito les impidió (a los servicios cubanos) ver los cambios», afirma el exmilitar venezolano. «El fracaso radica en la llegada de un nuevo actor, Donald Trump, que cambió la dinámica de la toma de decisiones y no utilizó los canales convencionales», apunta. 

Trump no dudó en desafiar el derecho internacional al ordenar la captura del presidente venezolano en ejercicio, que fue trasladado por la fuerza a Estados Unidos. Washington se defendió alegando que se trataba de una «operación policial» y no de una acción militar, lo que le permitió eludir el proceso legislativo de autorización del Congreso. 

«Todas las capacidades de la inteligencia cubana se vieron bloqueadas por primera vez en la región, no por deficiencias tecnológicas, sino porque sus métodos tradicionales se volvieron irrelevantes frente a este nuevo estilo de toma de decisiones», estima Arocha. 

Simpatizantes del chavismo marchan en Caracas para exigir la libertad del derrocado presidente chavista Nicolás Maduro y su esposa. Ambos enfrentan hoy un juicio por narcoterrorismo. Juan BARRETO / AFP

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COMENTARIOS

  1. Hace 5 meses

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