El poeta Alfonso Córtes es recordado como un distinguido caballero: alto, blanco, de intensos ojos azules, bigote grueso, rostro apacible y casi siempre vestido con impecable lino blanco. LA PRENSA / FOTOGRAFÍA RESTAURADA CON IA

Alfonso Córtes, el poeta que perdió la razón, pero no la poesía

Fue un poeta precoz. Perdió la razón por completo una noche de febrero de 1927 y, también en una noche de febrero, pero de 1969, su vida se apagó a los 75 años de edad.

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Alfonso Cortés fue considerado el poeta surrealista y metafísico de inicios del siglo XX. Nació en la ciudad de León el 9 de diciembre de 1893. Sus padres fueron Salvador Cortés y Mercedes Bendaña de Cortés. Fue un niño prodigio; su infancia, al igual que la del poeta Rubén Darío, tuvo muchas coincidencias: a los tres años sabía leer y a los siete escribió sus primeras poesías, Al Mar y El Disco de Oro. 

Cortés cursó su enseñanza primaria en la escuela de Vicente Ibarra; luego estudió hasta el tercer año de secundaria en el Instituto Nacional de Occidente, en su natal León, pero abandonó sus estudios para dedicarse por completo a su mayor pasión: la literatura y las lenguas extranjeras. También ejerció el magisterio en varias escuelas primarias de León y, por su cuenta, estudió inglés, italiano, portugués y francés, este último idioma llegó a dominarlo a la perfección. 

En 1915, a los 22 años de edad, el joven poeta se trasladó a vivir con su familia a la misma casa donde Rubén Darío pasó su infancia y parte de su juventud: la casa de la tía Bernarda, en las famosas “Cuatro Esquinas” de la Calle Real de León, donde actualmente se encuentra el Museo y Archivo “Rubén Darío”. En esos años, Alfonso Cortés ejerció activamente el periodismo en León y colaboró con las más importantes revistas literarias de la época. 

En su labor de redactor trabajó para El Eco Nacional, periódico que se publicaba en León. El 25 de noviembre de 1920, Cortés emprendió un viaje a México para asistir al Primer Congreso de Periodistas Hispanoamericanos, pero su travesía se vio frustrada por la falta de dinero para cubrir el tramo Guatemala-México, viéndose obligado a desembarcar en la ciudad de Guatemala. 

En ese país se dedicó al periodismo como redactor de planta del diario El Excélsior. Meses después fundó su propio semanario, Nicaragua Federal, con la colaboración de varios prominentes nicaragüenses de ideología liberal que, por entonces, residían allí. También ejerció el magisterio como profesor de literatura, gramática, francés y aritmética en la Escuela Normal de Guatemala. 

La noche trágica en la vida de Alfonso Cortés ocurrió el 17 de febrero de 1927, cuando la locura se instaló en su cerebro para siempre, aunque con breves episodios de lucidez. Esa noche despertó lleno de histeria y alucinaciones; le dijo a su padre que sentía como si no fuera él mismo y no podía conciliar el sueño. 

Su mente comenzó a extraviarse en intensos laberintos poblados de horribles visiones e ideas terribles. Los médicos diagnosticaron que el poeta había enloquecido a los 34 años de edad y que ningún tratamiento tendría éxito. 

Cortés fue confinado a un largo internamiento en el Hospital Psiquiátrico de Managua desde 1944 hasta 1965, es decir, 21 años de su vida. Sin embargo, los eruditos afirmaron que Alfonso había perdido la razón, pero no la poesía. La esquizofrenia se había apoderado de él. 

En los primeros años tras perder la razón, el poeta mostraba episodios de gran furor, lo que obligó a sus padres a encadenarlo al tobillo y, en ocasiones, a la cintura, con una cadena sujeta a las grandes vigas del techo de su habitación. LA PRENSA / FOTOGRAFÍA RESTAURADA CON IA
Una fotografía del poeta Alfonso Córtes en su niñez junto a su padre, Salvador Córtes; su madre, Mercedes Bendaña, y su tío, Julián Bendaña. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
El presidente de la República, Lorenzo Guerrero (i), durante un homenaje a mediados de los años sesenta al poeta Alfonso Córtes (c) los acompaña el ministro de Educación (d). LA PRENSA / FOTOGRAFÍA RESTAURADA CON IA
La locura del poeta, en los últimos años de su vida, se tornó apacible, por lo que en 1965 decidieron trasladarlo a su natal León, quedando al cuido de sus hermanas. LA PRENSA / FOTOGRAFÍA RESTAURADA CON IA
Alfonso Córtes, atrapado en el infierno de su esquizofrenia, nunca dejó de escribir poesía, convirtiéndose en uno de los poetas más grandes y destacados de Nicaragua. LA PRENSA / FOTOGRAFÍA RESTAURADA CON IA
Córtes dejó huellas en el periodismo, la docencia y la poesía; además, era políglota. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Alfonso Córtes, sentado en una silla en los corredores del Hospital Psiquiátrico de Managua, donde estuvo confinado durante 21 años de su vida. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
La poesía de Alfonso Córtes se relaciona con todo aquello que está más allá del espacio y el tiempo, convirtiéndolo en un poeta metafísico, de mente brillante y genio de la literatura. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Una caricatura del poeta Alfonso Córtes en su edad adulta. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
El poeta Ernesto Cardenal conversa con Alfonso Córtes, “el poeta loco”, a través de la ventana de las Cuatro Esquinas de la casa Darío. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
El poeta en su celda de confinamiento en el Hospital Psiquiátrico de Managua, que en sus últimos años se convirtió en un centro de peregrinaje para intelectuales y estudiantes. LA PRENSA / FOTOGRAFÍA RESTAURADA CON IA
Los primeros libros de Alfonso Córtes fueron editados por su padre cuando el poeta ya había perdido la razón: Poesías (1931), Tardes de Oro (1934) y Poemas Eleusinos (1935). LA PRENSA / FOTOGRAFÍA RESTAURADA CON IA
El 25 de septiembre de 1968, en su lecho de enfermo, el poeta Alfonso Córtes recibió el título de DOCTOR HONORIS CAUSA, otorgado por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). El 10 de octubre de ese mismo año recibió la Medalla del Congreso, máximo galardón del Poder Legislativo de Nicaragua. LA PRENSA / FOTOGRAFÍA RESTAURADA CON IA
Alfonso Córtes, “El Poeta Loco”, falleció el 3 de febrero de 1969. Sus restos descansan en la Cripta de Hombres Ilustres de la Catedral de León, muy cerca de las tumbas de Salomón Ibarra y Rubén Darío.

La Prensa Domingo Alfonso Cortés León Nicaragua archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 5 meses

    «Un trozo de azul tiene mayor intensidad que todo el cielo» (Ventana by Alfonso Cortés)

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