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Venezuela enfrenta un futuro petrolero bajo estricta tutela, según los planes del presidente estadounidense Donald Trump, quien recibió este viernes a una veintena de compañías internacionales en la Casa Blanca para intentar embarcarlas en esa especie de protectorado energético.
La respuesta de los patronos de la industria, algunos de ellos ya presentes en Venezuela desde hace lustros, fue cauta, a la espera de que se aclare la situación política y sobre todo, el marco legal para sus inversiones.
Estados Unidos decidirá qué petroleras pueden operar en Venezuela y hará de intermediario entre ellas y el Gobierno, aseguró Trump.
«Vamos a tomar la decisión sobre qué petroleras van a entrar (en Venezuela)», dijo.
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«Ustedes están negociando con nosotros directamente, no están negociando con Venezuela en absoluto, no queremos que negocien con Venezuela», advirtió el mandatario republicano.
Empresas piden garantías legales, seguridad
Ejecutivos de las principales petroleras estadounidenses solicitaron garantías legales y de seguridad antes de comprometerse a invertir en la reconstrucción de la industria del petróleo en Venezuela, en el encuentro organizado por la Casa Blanca.
“Nuestros activos han sido confiscados allí dos veces, así que se imaginarán que reingresar por tercera vez requeriría cambios bastante significativos con respecto a lo que hemos visto históricamente y a la situación actual”, advirtió Darren Woods, director ejecutivo de Exxon Mobil, durante la reunión con el presidente Donald Trump y miembros de su gabinete.
El encuentro reunió a representantes de más de una docena de compañías, incluyendo Chevron —la única petrolera estadounidense que actualmente opera en Venezuela— ConocoPhillips, Shell, Hilcorp, Eni y la española Repsol. Los ejecutivos discutieron las oportunidades de inversión, pero también dejaron claro que cualquier compromiso dependerá de cambios en las condiciones jurídicas y comerciales del país.
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«No es hoy un país atractivo para la inversión»
“Si observamos las estructuras y los marcos legales y comerciales vigentes hoy en Venezuela, no es un país atractivo para la inversión. (…) Deben existir protecciones duraderas para la inversión y debe haber un cambio en las leyes de hidrocarburos del país”, subrayó Woods, enfatizando la necesidad de seguridad y estabilidad para garantizar el retorno de capitales.
De cumplirse estos requisitos, el directivo señaló que ExxonMobil podría iniciar actividades de inmediato: “Empezar a trabajar de inmediato y, en las próximas semanas, comenzar la evaluación, y a partir de ahí, comprender qué se necesita”.
Trump le preguntó a otro patrón, Ryan Lance, de Conoco, cuánto dinero perdió cuando abandonó el país: «12,000 millones (de dólares)», le contestó. Lance felicitó a Trump por haber «sacado a una terrible persona», en alusión a Maduro.
«Tendrán total seguridad. Una de las razones por las que no podían trabajar (en Venezuela) es que no tenían garantías. Pero ahora tienen seguridad total», enfatizó Trump.

Exhorta a China y Rusia a comprar el crudo venezolano con Estados Unidos de intermediario
Trump invitó este viernes a China y Rusia a comprar todo el crudo venezolano gestionado por Washington «que necesiten» y defendió que su administración tome control de las ventas de petróleo de Venezuela porque de lo contrario «Moscú y Pekín lo hubieran hecho primero».
«Estamos abiertos a hacer negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera… Rusia puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesiten», dijo en una reunión en la Casa Blanca con directivos de petroleras para tratar la reconstrucción del sector en Venezuela.
La cita con ejecutivos de grandes multinacionales petroleras como Chevron, Exxon, Repsol y Eni se produce tras la captura por fuerzas estadounidenses de Nicolás Maduro y el anuncio de que Washington se encargaría de comercializar millones de barriles de crudo venezolano al lograr un pacto con su gobierno interino.
El republicano advirtió que si Washington no hubiera asumido el control del crudo venezolano, «China habría entrado allí y Rusia también».

Cinco barcos incautados
Tras la salida del país del depuesto presidente chavista Nicolás Maduro, ahora en Nueva York a la espera de juicio, el gobierno estadounidense detalló los primeros pasos.
El sector venezolano, ya dañado por la mala gestión previa, fue sometido a sanciones en 2019 y basculó rápidamente al mundo opaco del contrabando internacional, con buques fantasmas que cargaban crudo con destino a países como China, bajo descuento.
Para forzar la mano del gobierno, Washington utilizó su despliegue naval antinarcóticos, ya presente en el Caribe, el mayor en décadas.
En menos de un mes incautaron cinco buques cisterna, uno de ellos ante las costas de Islandia, en el Atlántico Norte.
Este viernes se apoderaron del Olina, cargado de crudo, y la Guardia Costera estadounidense, apoyada por la Marina, está a la caza de otros buques. El Olina volverá a Venezuela y su crudo será vendido legalmente, bajo supervisión de Washington, aseguró Trump.
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El plan había sido detallado días atrás por el Departamento de Energía: vender todo el crudo por vías normales, depositar el dinero en cuentas de bancos internacionales domiciliadas en Estados Unidos, y luego repartir el dinero de forma equitativa entre las partes interesadas.
Pero el marco legal venezolano es el que instauró el «socialismo bolivariano» del entonces presidente Hugo Chávez (1999-2013). Y los precedentes históricos se remontan a 1976, cuando el país nacionalizó los recursos naturales.
La cooperación con el actual gobierno de Rodríguez está siendo «excelente», aseguró poco después el secretario de Energía, Chris Wright, a periodistas.
«Nunca vi un país donde las condiciones y las relaciones cambiaran tan rápido», añadió.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, reafirmó este viernes que su país vive «una grave agresión criminal, ilegal e ilegítima», aunque aseguró que buscará la solución por «vía diplomática».