El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, hasta hace poco considerado «el número dos del chavismo» asiste a una manifestación de mujeres en apoyo al derrocado presidente del régimen, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas, el 6 de enero de 2026. Federico PARRA / AFP

Con Maduro fuera, Diosdado Cabello es otro de los grandes objetivos de EE.UU. en Venezuela

Respetado y temido a la vez, el gobierno estadounidense pagaría una recompensa de US$25 millones por la cabeza del ministro del Interior, jefe del aparato represivo

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Pocos nombres en Venezuela cargan tanto peso como el de Diosdado Cabello. Le temen opositores, lo veneran chavistas y Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares por su captura.

Después del derrocamiento del expresidente chavista, Nicolás Maduro, durante un operativo de Estados Unidos en Caracas, las miradas pasan al poderoso dirigente, considerado el «número dos» del chavismo.

Cabello ocupó antes todo tipo de cargos en el Estado: ministro, diputado, constituyente, vicepresidente y hasta presidente por unas horas, tras el golpe contra Hugo Chávez en 2002. 

Ahora controla el aparato armado y los servicios de Inteligencia del Estado al frente del Ministerio del Interior, que ocupa desde agosto de 2024 en medio de las protestas que surgieron a partir de la cuestionada reelección de Maduro.

Más de 2,000 personas fueron presas en redadas que terminaron de cimentar un miedo colectivo que desmovilizó por completo a la oposición.

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Figura mítica del chavismo

Son muchas las especulaciones que corren sobre Cabello, una especie de figura mítica.

Desde su rivalidad con otros dirigentes del chavismo como el propio Maduro o los hermanos Jorge y la ahora presidenta Delcy Rodríguez, hasta que amasó una gigantesca fortuna a través del uso de testaferros para comprar empresas. 

Cabello suele bromear con estos rumores, que niega rotundamente.

«Ellos siempre han comprendido que su unidad es absolutamente fundamental para ser fuertes», dijo David Smilde, un académico estadounidense de la Universidad de Tulane, especializado en Venezuela.

Y al capitán retirado se le ubica en el lado más radical de la llamada Revolución Bolivariana y su influencia arropa cada centímetro de la militancia.

El presidente del régimen chavista, Nicolás Maduro (izq.), saluda a su ministro del Interior, Diosdado Cabello, durante un mitin para conmemorar el 33.º aniversario del fallido golpe militar del fallecido presidente Hugo Chávez en 1992 contra el gobierno (1989-1993) de Carlos Andrés Pérez, en Caracas, el 4 de febrero de 2025. Foto de Pedro MATTEY / AFP

Golpista junto a Chávez, organizador de paramilitares

«La verdadera fuerza de Cabello en las calles es la de organizar a los colectivos», dijo el exdiplomático estadounidense Brian Naranjo, en referencia a los grupos armados afines al Gobierno. 

Cabello nació el 15 de abril de 1963 en El Furrial, una comunidad, en la época, mayoritariamente rural en el oriental estado Monagas. 

Tras graduarse en la Academia Militar de Venezuela, conoció en el Ejército a Hugo Chávez, quien ya complotaba en el seno del sector castrense. 

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Se le sumó al fallido golpe de Estado de 1992, que selló el destino y la amistad de los dos hombres. 

Sobreseídos y en libertad, apoyó a Chávez en la campaña que lo llevó al poder en 1999 y desde allí comenzó su larga carrera dentro del gobierno.

Chávez, aquejado por un cáncer del que murió en 2013, eligió a Maduro para reemplazarlo por encima de Cabello, quien entonces presidía el Parlamento.

Perdió capital político, una especie de «exilio interno del círculo íntimo», según Naranjo.

Su programa, burlas a Machado

Pero en el interín construyó un enorme capital social gracias a la plataforma de comunicación que construyó con espacios como «Con el mazo dando», un programa televisivo en el que, literalmente con un mazo, apuntaba «a los enemigos del régimen», destacó Naranjo.

Desde su popular programa en la televisión estatal, que se extiende por horas, Cabello entretiene a la audiencia con su humor oscuro.

Dispara insultos sin reparo, sobre todo contra figuras opositoras como la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, a quien compara con la «Sayona», un fantasma del folclor venezolano de tez clara y cabellera negra.

«La Sayona la ve a ella y se pone a llorar», lanzó en una oportunidad con risa burlona.

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Sus acusaciones llevan gente a la cárcel

También usa el espacio para denunciar conspiraciones opositoras, que han llevado a decenas de dirigentes a prisión. Y en redes, aparece con frecuencia al volante de su automóvil en Caracas como prueba de que el país se encuentra en paz.

Lo hizo el 3 de enero, después del bombardeo que impactó la capital y otros tres estados.

No es su primera vez como ministro del Interior. Ocupó el cargo en 2002, después del golpe contra Chávez en un escenario de alta tensión.

Casado y con tres hijos, Cabello se ha atrincherado en Venezuela acosado por sanciones económicas y la recompensa de Estados Unidos, que lo acusa, al igual que a Maduro, de narcotráfico y terrorismo.

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