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El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó este viernes a Irán con una respuesta en caso de que mate a manifestantes, lo que llevó a Teherán a advertir que una intervención desestabilizaría la región.
Irán es escenario desde el domingo de importantes movilizaciones desencadenadas por el alto coste de la vida. Las protestas empezaron con cierres de comercios en Teherán, la capital, pero se extendieron a otros colectivos y regiones del país.
Al menos seis personas, entre ellas un miembro de las fuerzas de seguridad, murieron el jueves en el marco de estas protestas en el oeste del país, indicaron los medios de comunicación locales. Fueron los primeros choques mortales desde el inicio de las movilizaciones.
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La advertencia y las respuestas
«Si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate», escribió Trump el viernes en su plataforma Truth Social. «Estamos preparados y listos para actuar», agregó.
Una declaración que el canciller iraní, Abás Araqchi, tachó de «imprudente y peligrosa», y avisó que las fuerzas armadas están «atentas» por si se produce cualquier intervención.
Por su parte, Ali Larijani, jefe del principal cuerpo de seguridad de Irán, advirtió en la red social X que «Trump debería de saber que cualquier injerencia estadounidense en este asunto interno equivaldría a desestabilizar toda la región y perjudicar los intereses estadounidenses».
Y Ali Shamjani, consejero del líder supremo Ali Jamenei, señaló en la misma plataforma que «la seguridad de Irán es una línea roja».
«Cualquier intervención que atente contra la seguridad de Irán bajo cualquier pretexto se enfrentará a una respuesta contundente», subrayó.
Ambigüedad en el régimen
En los últimos días, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó las protestas de «legítimas» y pidió a sus funcionarios escuchar las demandas de los manifestantes.
«Desde un punto de vista islámico (…), si no resolvemos el problema de los medios de subsistencia de la gente, acabaremos en el infierno», declaró en un discurso retransmitido por televisión.
Algunos funcionarios, sin embargo, advirtieron que responderían con firmeza ante cualquier inestabilidad.
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Un portavoz de la policía iraní, Said Montazeralmahdi, declaró que las autoridades entienden que las protestas «expresan la voluntad del pueblo de mejorar sus condiciones de vida».
«La policía distingue claramente entre las demandas legítimas de la población y las acciones destructivas (…) y no permitirá que ningún enemigo transforme las protestas en caos», señaló en un comunicado.
Pésima situación social y económica
La República Islámica sufre desde hace años un encarecimiento desenfrenado de los productos básicos y una crónica devaluación de su moneda.
En el último año, el rial perdió más de un tercio de su valor frente al dólar, mientras que la hiperinflación de dos dígitos debilita desde hace años el poder adquisitivo de los ciudadanos, en un país asfixiado por las sanciones internacionales.
El movimiento de protesta llega en un momento en el que Irán se encuentra debilitado tras los duros golpes sufridos por sus aliados regionales en Gaza, Líbano y Siria.
El movimiento de protesta se extendió a unas 15 ciudades, principalmente en el oeste del país, según un recuento de la AFP basado en anuncios oficiales y reportes de los medios locales.
Las manifestaciones, de momento, son menos importantes que las que sacudieron al país a finales de 2022 tras la muerte en detención de Mahsa Amini. La joven fue acusada de violar el estricto código de vestimenta para mujeres en Irán y su fallecimiento desató una ola de indignación que dejó varios cientos de muertos.
Irán también vivió una ola de protestas en 2019, desatada por el encarecimiento del combustible.