USS Gerald R. Ford: el aguijón de EE.UU. en las espaldas de Maduro

Es el portaaviones más grande, moderno y caro del mundo. Opera con energía nuclear, le escoltan varios destructores y es capaz de lanzar un avión de combate cada 45 segundos. Algunos lo consideran “excesivo” para los objetivos antinarcóticos que esgrime el presidente Donald Trump.

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Navidad. La tripulación del portaaviones USS Gerald R. Ford pasó la Nochebuena y la Navidad en el mar. El 24 de octubre el superportaaviones realizaba ejercicios en aguas croatas, cuando recibió la orden de navegar directo hacia el mar Caribe para sumar presión sobre Nicolás Maduro en Venezuela. Según el diario español El País, los marineros recibieron “un inusual manjar de costillas de primera y colas de langosta el día de Navidad”. Esta semana se cumplió el sexto mes de su movilización.

Único. El Ford es el portaaviones más grande, capaz y moderno del mundo en la actualidad. La joya de la Marina de Estados Unidos es la primera de una nueva generación de naves en más de cuatro décadas: embarcaciones que funcionan como bases aéreas flotantes y son propulsadas por energía nuclear. Todavía se encuentra en aguas internacionales, muy cerca de Venezuela, como parte de la campaña de presión del presidente estadounidense Donald Trump sobre el régimen de Maduro, a quien acusa de liderar la banda narcotraficante conocida como cártel de los Soles. 

Conciliador. La fortaleza flotante lleva el nombre de Gerald Rudolph Ford, quien asumió la presidencia de Estados Unidos en 1974, tras la renuncia de Richard Nixon y gobernó en uno de los momentos de mayor crisis institucional del país. El nombre fue escogido para honrar su paso por la Marina durante la Segunda Guerra Mundial, su trayectoria política y su liderazgo en tiempos turbulentos. El mandatario es recordado como un político conciliador que cerró una etapa de confrontación interna. 

Nuclear. El Ford funciona gracias a dos reactores nucleares A1B, desarrollados para esta clase de portaaviones. Representan un salto tecnológico frente a los A4W de la clase Nimitz, no solo por su mayor potencia, sino por su capacidad de alimentar sistemas eléctricos complejos durante décadas sin necesidad de recarga frecuente. De acuerdo con el Servicio de Investigación del Congreso, los reactores del Ford pueden operar más de 20 años sin reabastecimiento nuclear, una ventaja logística crucial para despliegues prolongados. La enorme producción eléctrica le permite operar catapultas electromagnéticas, radares de última generación y sistemas defensivos automatizados. 

Caro. Las innovaciones tecnológicas hicieron que su presupuesto inicial se disparara desde los US$10 mil millones hasta los US$13 mil millones. Además, demoraron su salida al mar. La nave fue entregada a la Armada estadounidense hasta 2017, cuatro años después de su botadura (puesta a flote). La incorporaron de manera oficial a la flota hasta abril de 2023, luego de completar ejercicios de entrenamiento de guerra y volver a los astilleros para ajustes en sus nuevos sistemas. 

Enorme. Con 337 metros de largo y 78 de ancho, el Ford es apenas un poco más grande que sus predecesores de la clase Nimitz, que miden 333 metros de largo y 76 metros de ancho. Pero estas dimensiones lo convierten en el actual buque de guerra más grande del planeta. Su construcción inició en 2007 y concluyó en 2013. 

Población. Para operar de manera correcta el Ford requiere de 4,500 a 5 mil uniformados, alrededor de un 25 por ciento menos que sus predecesores, que requerían de hasta 6 mil tripulantes. En la actualidad navega con más de 4,500 personas, entre tripulación naval y personal del ala aérea, lo que implica casi 15 mil servicios de comida cada día. Se trata de una “ciudad flotante”, no solo por su población, también por su independencia energética pensada para escenarios con un limitado acceso a puertos amigos.

Entretenimiento. El programa de Moral, Bienestar y Recreación de la Armada de Estados Unidos se encarga de que la tripulación del Ford no esté tan aburrida durante sus meses en altamar. Su objetivo es mantener la salud física, mental y emocional del personal militar. Entre otras comodidades, cuentan con cinco gimnasios, cafetín, sala de videojuegos con grandes butacas, un cine moderno y espacios para compartir, todo conectado al Wifi de Starlink, compañía de Elon Musk. También organizan torneos deportivos, noches de trivia y reuniones sociales. 

Carga. El gigantesco buque puede transportar hasta 90 aeronaves, incluyendo cazas de ataque F-35 y F/A-18E/F Super Hornet, aviones de espionaje E-2D Hawkeye, el avión de ataque electrónico EA-18G Growler y helicópteros MH-60R/S. También transporta vehículos aéreos y de combate no tripulados: drones. 

Flota. Además de decenas de aviones de combate que pueden lanzar misiles contra objetivos a cientos de kilómetros de distancia, el Ford tiene otras armas. Cuenta con aviones de alerta temprana, aviones cisterna, aviones de guerra antisubmarina, aviones de transporte de carga y aviones de guerra electrónica, señaló un experto consultado por la BBC. Por otro lado, el buque nunca opera en solitario. Forma parte de una equipo compuesto por otras embarcaciones de guerra. Le escoltan destructores capaces de disparar misiles guiados a 1,600 kilómetros de distancia. 

Tecnología. La velocidad del Ford, capaz de navegar a unos 56 kilómetros por hora, es similar a la de sus predecesores. No obstante, es superior en el despegue de aviones. Esto gracias al EMALS (siglas en inglés del Sistema Electromagnético de Lanzamiento de Aeronaves). Se trata de catapultas que emplean un motor de inducción lineal que genera un campo magnético para mover un carro al que está fijado el avión. El nuevo sistema permite lanzar un avión cada 45 segundos, un 25 por ciento más rápido que las catapultas a vapor. También permite lanzar aeronaves más pesadas y a menores distancias. 

Drones. Las catapultas del Ford también ofrecen la posibilidad de lanzar drones. La potencia excesiva de las catapultas de vapor impedía el lanzamiento de aparatos ligeros. Aunque el presidente Trump ha criticado el sistema por considerarlo “caro” e ineficiente, China lo ha copiado e incorporado a su último portaaviones, el Fujian. Drones y cañoneras pilotados por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales atacan a pequeñas lanchas motoras en las cercanías de Venezuela, como “sospechosas de contrabando de narcóticos”.

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Diplomacia naval. El 11 de noviembre el Comando Sur de Estados Unidos anunció que el portaaviones entraba en su jurisdicción y se sumaría a la flota desplegada para, según la Casa Blanca, frenar el tráfico de drogas desde América del Sur. Es la primera vez que un portaaviones lleva a cabo operaciones antidroga, pues sus capacidades no se adaptan bien a este tipo de misiones y su objetivo es el combate de alto nivel. Algunos lo consideran excesivo e intervencionista. Otros creen que su presencia en la zona es un contundente mensaje político. Simboliza poder y determinación y es parte de la “diplomacia naval” de Estados Unidos. 

Víctimas. Según un reporte de France 24, que compila ataques de la campaña militar estadounidense iniciada en septiembre de 2025, hasta el 23 de diciembre de 2025 se registraban al menos 105 muertes provocadas por ataques contra supuestas embarcaciones narcotraficantes. Se contabilizaron 30 embarcaciones embestidas, tanto en el mar Caribe como en el Pacífico Oriental. Las fuerzas estadounidenses también han capturado al menos dos buques petroleros venezolanos, en el marco de lo que Washington llama “bloqueo” o “cuarentena” de buques con crudo vinculado a evasión de sanciones o financiamiento de redes ilícitas. 

Mantenimiento. En tiempos de paz los despliegues de portaaviones no suelen superar los seis meses, puesto que requieren mantenimiento. El revestimiento de asfalto rugoso de la cubierta de vuelvo, que es antideslizante, se desprende en grandes cantidades después de mucho tiempo en el mar. Sin embargo, ni la Casa Blanca ni la Marina ni el Pentágono han informado cuándo terminará la movilización del Ford ni si están preparando otro portaaviones. Es probable que mantenimiento del superportaaviones tome de cuatro seis meses en un astillero naval. Mientras más se prolongue su despliegue, más caro saldrá.

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