Un cuento de Navidad

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Hace 182 años se publicó Un cuento de Navidad, de Charles Dickens, del cual se han hecho adaptaciones al teatro, a películas con personajes reales y las infaltables animaciones. En el marco de la celebración de la Natividad, del nacimiento del Niño Jesús, decidí ver este clásico. El texto es materia pendiente en mi lista de antes de culminar el 2025.

La película me la encontré en la plataforma de Disney Plus y me encantó volver a verla y meditar sobre las lecciones que dejan los fantasmas de las navidades. Hablemos de las navidades pasadas. En lo personal recuerdo navidades en la ciudad de donde es mi mamá, a la que yo más por cariño le llamo pueblo. Recuerdo jugar el amigo secreto y con una familia tan grande no era tan difícil pasarla bonito. Hoy algunos no están en Nicaragua y han formado sus propias familias. Creo que eso es lo primero que debemos apreciar: esos momentos en familias. Como decía el buen socio de Ebenezer Scrooge eso es más importante que amasar una fortuna.

Las cadenas de Jacob Marley podrían ser esas malas decisiones, ese no ver lo importante. De las navidades pasadas solo diré: éramos felices y no lo sabíamos y si lo sabíamos no teníamos idea de cuánto valía y lo mucho que lo extrañaríamos.

Aunque muchos creen que el fantasma más aterrador es el del final, en lo particular me aterra el de las navidades presentes. El que tiene el cuerno de la abundancia, que parece ser tan imponente, pero cómo el mismo dice no vive más allá de esa noche.

Esas navidades que queremos celebrar con todo (comida, regalos, etc.), cuando debería ser con todos los que amamos. Pero sobre todo la advertencia de cuidarse de lo que esconde debajo de su túnica: un niño y una niña que representan la ignorancia (el niño) y la miseria o la necesidad (la niña) y le dice “debes cuidarte de ambas”.

Estas representan la pobreza, la falta de educación y las terribles consecuencias sociales que surgen de la indiferencia y la falta de compasión humana. En otra película de Navidad alguien llamada Noel, que trata de la hija de Santa Claus que tomará el relevo y dice al final que pensó que Navidad era algo bueno porque recibía regalos, pero que descubrió que lo más maravilloso es que podemos entregarlos.

Creo que en estas fechas es importante recordar que somos buenos, que podemos hacer cosas buenas y que debemos disfrutar de poder apoyar al otro. Cuando san Ignacio de Loyola dijo “en todo amar y servir” también hablaba de la recompensa de poder prepararse, crecer y poder dar aún más al prójimo, a la sociedad, a un país.

Y hablemos de lo que aterra a la mayoría. El fantasma de las navidades futuras, que muestra las consecuencias de no cuidarse de la ignorancia, de la miseria, el morir solo.

Morir es algo inevitable y por eso este es el fantasma que se presenta como más aterrador, nos hace pensar un momento en qué estamos haciendo, un recuento de qué hicimos con eso que se nos entregó al nacer y a lo que llamamos vida.

En una sociedad que vive con miedo, donde los poderosos quieren más y más poder y forjan cadenas interminables, que se quedan cortas en comparación con las de Jacob Marley es importante no olvidar que cada quien rendirá sus propias cuentas al final y que Navidad no es para crear nacimientos, grandes altares, llenar de luces y colores las calles, es para recibir al Niño Jesús, para que nazca en nuestros corazones y para hacer ese recuento de qué hemos hecho cada uno con esa cuenta de años que nos fue entregada.

Espero que el Niño Jesús nazca en el corazón de cada nicaragüense sin importar las fronteras, que no tengan que ser visitados por fantasmas para reflexionar sobre el aporte que dejan con sus vidas y que puedan perdonar a aquellos que forjan cadenas amasando fortunas, robando propiedades e ignorando lo que de verdad importa. Ellos deberán rendir cuentas de lo que hicieron y como advirtió también san Ignacio de Loyola: Quien no vive para servir… No sirve para vivir.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí