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Esta semana, los días miércoles y jueves se han reunido en Bruselas el Consejo y la Comisión Europea, encabezados por sus respectivos presidentes, el portugués Antonio Costa y la alemana Ursula Von der Layen, en un momento crucial para la UE ante las amenazas de Rusia en una guerra de invasión contra Ucrania que empezó en 2023 y ya lleva 3 años, sin una solución a la vista.
Por otro lado, la hegemonía que quiere imponer Trump está debilitando lentamente la UE, por su política estratégica en la cada vez más alejada de la política de los veintisiete, que eran sus aliados después de la Segunda Guerra Mundial librada en gran parte del suelo europeo y que hizo nacer la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN).
La verdad es que Trump no ha visto con buenos ojos a los europeos y desde que volvió a la Presidencia en este su segundo periodo, ha tratado de imponer sus políticas, ningunearla, sin darle el trato que Europa merece en el contexto de las naciones. Se ha desarrollado enormemente en todos los aspectos, democráticamente hablando está entre los primeros del mundo, económicamente también, en ciencia y cultura, y otros aspectos, lo han demostrado en estos 80 años de paz que se distan desde la Segunda Guerra Mundial.
La reunión de estos dos días de los veintisiete se motivó para programar su ayuda a Ucrania, la nación invadida sin justificación que pueda esgrimir el país invasor más que su ansia de extender Rusia más allá de sus fronteras actuales impulsada y planificada por el nuevo zar ruso Vladímir Putin; exagente del KGB en la época de la URSS que, evidentemente, por aspirar a una política expansionista que podría ir más allá de Ucrania y tratar de atacar a cualquier otro de los países que conforman la Unión Europea, por eso hay que pararle los pies y demostrar fortaleza y confianza en sí misma.
Pues bien, la reunión de estos días en Bruselas la capital comunitaria ha sido para debatir un plan que pueda mantener la estabilidad económica de Ucrania, severamente golpeada por tres años de guerra, tanto materialmente como humanamente, con destrucción de muchas ciudades y centros de energía y muchos muertos y heridos.
La cuestión planteada reside en apoyar financieramente la supervivencia del país gobernado valientemente por Volodimir Zelenski, quien también ha estado presente en esta reunión, y que ha girado en torno a la propuesta del uso de los fondos congelados por las sanciones que se han impuesto por la UE a Rusia, que ascienden a más o menos 200,000 mil de millones de diversas monedas, especialmente euros y dólares norteamericanos y tomar de esos millones unos 90,000 millones en calidad de préstamo, por los posibles daños de futuras reparaciones que traerían causa de la guerra.
Respecto a este planteamiento la mayoría de los países que conforman la UE, han apoyado esta solución, pero también hay algunos como el prorruso Victor Orbán, primer ministro de Hungría, quien dice al respecto que esta es una idea descabellado pues sería tomar dinero de una parte para dárselo al otro con el que guerrea, y el primer ministro holandés De Wever que se opone a esta solución por temor a que las amenazas rusas de acudir a los tribunales internacionales de arbitraje le cuesten mucho dinero al país, ya que en este es donde están depositados los fondos congelados por las sanciones impuestas a Rusia y que están depositados en Euroclear, una entidad belga que se encarga de ser el custodio de los valores y centros de liquidación de las operaciones de mercado.
Sí ha quedado muy establecido que, por ejemplo, el canciller alemán Friedrich Merz se ha mostrado con claridad meridiana en favor de esta posición y sabemos que aún en sus momentos de debilidad económica sigue siendo la locomotora de Europa y su posición es muy escuchada y respetada por los demás miembros de UE.
También está claro que esta no es la única propuesta que se ha presentado, ya que también se plantearon la postura de hacer uso de recurrir al margen presupuestarios que queda en las cuentas de la UE para acudir al mercado y pedir un crédito con el que prestarle después el dinero a Kiev. Este proyecto es el modelo que prefieren los belgas por las razones que antes hemos expuesto.
Lo que queda claro es que la UE quiere mostrar al oso ruso que no le tienen miedo, y que la unión de todos en uno u otro de los proyectos se muestra más bien que hay un hecho indiscutible que consiste en ser una potente unión, tanto en lo económico como en la ayuda militar, ya que es evidente que sin la ayuda de la UE es muy probable que Ucrania ya hubiese caído y transgredido totalmente la soberanía del país.
El problema también está que Trump quiere un plan de paz muy consensuado con Rusia, dejando de lado a los países de la Unión Europea que indirectamente han estado involucrados desde el comienzo de la invasión proporcionando armas, inteligencia e incluso alimentos y aún más a la propia Ucrania, el país invadido por Rusia.
Algunos de los puntos del Plan de Paz creado por la Casa Blanca podrían tener cabida, pero no los otros en los que incluso se admitiría el quedarse con parte de los territorios ocupados desde la invasión de Crimea en 2014 y otros puntos no pueden aplicarse lisa y llanamente. Ojalá pues para llegar a una paz duradera no queden los rusos en una posición hegemónica, si hay paz, pero la verdad es que la política «trumpiana» contribuya de una vez por todas para alejar el fantasma de la guerra.
El autor es abogado y comentarista político nicaragüense radicado en España.