El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández calificó este martes de «falsa» la acusación de la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, sobre que se estaría gestando «un golpe» contra su Gobierno, que finaliza en enero próximo, y negó que planifique regresar al país luego de ser indultado por el presidente de EE.UU., Donald Trump.
«Pueblo hondureño, la acusación lanzada por la presidenta Xiomara Castro es completamente falsa. No existe ningún plan de ingreso al país ni intento de ruptura del orden constitucional», indicó Hernández (2014-2022) en la red social X.
La denuncia de Castro «solo busca sembrar pánico, desviar la atención y generar caos, una práctica conocida de los líderes de LIBRE» (Partido Libertad y Refundación, izquierda, en el poder), afirmó Hernández, quien el pasado 27 de noviembre fue indultado por Trump, después de más de tres años de cárcel en Nueva York, donde en 2024 fue condenado a 45 años por narcotráfico y armas.
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Enfatizó que los líderes del Partido Libre, cuyo coordinador general es el expresidente Manuel Zelaya (2006-2009), esposo y principal asesor de la mandataria Castro, nuevamente «recurren a otro ataque, usando mi nombre, para aferrarse al poder mediante el caos. No estamos en 2021. Sus mentiras quedaron al descubierto».
Hernández descarta regreso
Hernández llamó a «mantener la mirada firme» en el escrutinio especial que tiene previsto realizar el Consejo Nacional Electoral (CNE), a la espera de la declaratoria oficial de las elecciones generales del pasado 30 de noviembre, con acompañamiento de observadores nacionales e internacionales, porque las elecciones «interesan a todos, no únicamente a los partidos políticos».
«No tengo intención de regresar a Honduras en este momento» por razones de seguridad, reiteró el expresidente, al considerar que el Gobierno actual «ha demostrado que no respeta garantías ni derechos, y porque mi seguridad y la de mi familia estarían en grave riesgo ante la evidente persecución y la instrumentalización de la justicia en mi contra. Hoy, una vez más, el tiempo me da la razón».

La denuncia de Castro y Zelaya
La presidenta de Honduras, Xiomara Castro de Zelaya, advirtió este martes por la madrugada sobre una presunta amenaza contra el orden constitucional, al denunciar que, según información de inteligencia verificada, el expresidente Juan Orlando Hernández, recientemente perdonado en Estados Unidos, estaría planificando su regreso al país con la intención de proclamar al ganador de las elecciones. La mandataria calificó esta acción como parte de una agresión orientada a ejecutar un golpe de Estado contra su gobierno.
Frente a este escenario, la presidenta solicitó el respaldo “pacífico y firme” del pueblo hondureño y convocó de forma urgente a movimientos sociales, colectivos, organizaciones de base y ciudadanía a movilizarse en Tegucigalpa. Según sus declaraciones, la movilización busca defender el mandato popular, rechazar cualquier intento golpista y visibilizar ante la comunidad internacional lo que considera una amenaza real a la democracia hondureña.
Horas más tarde, el expresidente Manuel “Mel” Zelaya, esposo de la mandataria y coordinador del Partido Libre, reafirmó la denuncia y pidió respaldo político e institucional. A través de un mensaje en redes sociales, Zelaya alertó que las amenazas apuntan a “desestabilizar el orden constitucional” mediante un golpe de Estado. Además, confirmó que este jueves 18 de diciembre se realizará el traspaso de mando al nuevo Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, en un acto institucional que, según dijo, “ratifica la conducción civil y democrática del poder y desmonta las maniobras golpistas que apuestan al caos y la ruptura”.
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Zelaya aseguró que Castro es “una demócrata probada” y reiteró su respeto absoluto a la alternancia en el ejercicio presidencial, cuyo período culmina el 27 de enero de 2026. Exigió que “los políticos golpistas y poderes fácticos no saboteen su mandato” y llamó a la ciudadanía a movilizarse de manera pacífica en respaldo a la jefa de Estado. “Golpe de Estado, nunca más. No al golpe electoral”, escribió.
Desde la oposición, el dirigente del Partido Nacional, Tommy Zambrano, respondió acusando al oficialismo de promover un “auto golpe” para prolongarse en el poder. A través de redes sociales, calificó las denuncias como falsas y aseguró que el gobierno fue “derrotado catastróficamente” en las urnas el pasado 30 de noviembre. Zambrano también hizo un llamado a las Fuerzas Armadas para que garanticen la transición al presidente electo, Nasry “Tito” Asfura, el 27 de enero próximo.

Derrota diplomática evidente
El telón de fondo de las advertencias presidenciales y las convocatorias a movilización por parte del oficialismo hondureño estuvo marcado por una intensa sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada este lunes en Washington. Aunque planteada como un ejercicio técnico para evaluar la situación electoral en Honduras, la sesión se convirtió en un acto político de contención que delimitó con claridad las narrativas aceptables en el sistema interamericano.
El informe presentado por la Misión de Observación Electoral (MOE), encabezado por Eladio Loizaga, señaló irregularidades operativas y conflictos internos en el ente electoral, pero descartó la existencia de fraude. Con ello, la OEA cerró la puerta a las acusaciones de manipulación masiva del proceso electoral del pasado 30 de noviembre, al tiempo que urgió al conteo especial dentro del marco legal hondureño.
La intervención del vicecanciller Gerardo Torres, quien denunció injerencia externa y coacción criminal sin presentar evidencia técnica sólida, no logró revertir el consenso. Países como Estados Unidos, Brasil, Uruguay, Argentina y Ecuador expresaron apoyo al informe de la MOE y llamaron a respetar la institucionalidad electoral y la voluntad ciudadana expresada en las urnas.
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Esta derrota discursiva del oficialismo en la OEA motivó un giro inmediato hacia acciones internas. En la asamblea del Partido Libre, Mel Zelaya calificó el proceso como un “fraude monumental” y vetó la firma del consejero electoral Marlon Ochoa en la declaratoria del CNE, profundizando la confrontación institucional. Con el respaldo internacional debilitado, el conflicto político en Honduras parece haber entrado en una fase crítica, en la que las narrativas de desconocimiento pierden eco externo, mientras se intensifican las tensiones internas rumbo al traspaso de mando del 27 de enero.