Elías Gerardo Valdés Cabrera

El cónsul de Ortega en el norte de México, Elías Gerardo Valdés Cabrera. LA PRENSA/TOMADA

El cónsul de la turbia fortuna: así operó el aliado de Ortega en México

Durante seis años, ninguna autoridad mexicana verificó qué hacía realmente el representante nicaragüense en el norte del país, mientras su empresa multiplicaba contratos con instituciones federales.

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Cuando el nombre de Elías Gerardo Valdés Cabrera empezó a circular con fuerza en las redacciones mexicanas, no fue por una agenda diplomática notable o por uno de esos homenajes que por mecenas le caían, sino por negligencias, tragedias y luego corrupción.

¿Quién era el hombre al que el dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, había nombrado cónsul en dos bastiones mexicanos del narcotráfico, como lo son Coahuila de Zaragoza y Nuevo León, y qué corona ostentaba para ganar tantos millonarios contratos de seguridad del Estado mexicano?

La sospecha de que un representante honorario de Nicaragua en el norte de México había encontrado en ese cargo una palanca para convertir una discreta empresa de seguridad en contratista privilegiada del Estado mexicano, se convirtió en noticia documentada cuando el destacado periodista Carlos Loret de Mola presentó el reportaje sobre el cónsul Elías Gerardo Valdés Cabrera en el portal LatinUS, el miércoles 15 de febrero de 2023.

Con el título “Conexión Nicaragua: Cónsul de Daniel Ortega recibe más de 3 mil millones de pesos mexicanos”, la investigación atribuida a la reportera Tania Rosas, develó el gran misterio sobre quién era el sujeto en mención.

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Misterios develados

Rosas, quien desde entonces ha seguido jalando la madeja del caso, admite a Revista Domingo que no ha llegado al origen de la extraña alianza del dictador nicaragüense con el empresario del que nadie sabía mucho, hasta que empezó a cometer “errores” que llegaron a los medios.

“Nadie hubiera sabido nada de Valdés Cabrera si las instituciones públicas no le hubieran otorgado tantos contratos millonarios a la empresa que un cónsul de Nicaragua administraba con su esposa”, explicó Rosas.

Mientras los medios trataban de aclarar las dudas, alrededor de la figura del sujeto empezaron a crecer señalamientos de abusos laborales, episodios de negligencia y tragedia en la custodia de un centro de migración y, más tarde, un escándalo de contrabando de combustible en un puerto vigilado por su compañía que colmó la paciencia de México.

En junio de 2025, el Gobierno de México ordenó que se investigara al entonces todavía cónsul de Nicaragua y hasta cinco meses después la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo dejó sin efecto su nombramiento consular y le retiró las credenciales.

Elías Gerardo Valdés Cabrera, excónsul honorario de Nicaragua, en Coahuila y Nuevo León. LA PRENSA/Tomada de redes.

Bajo perfil

Valdés Cabrera aparece en las historias de la prensa mexicana como un personaje de bajo perfil público.

Antes del nombramiento de Nicaragua en 2019 no figuraba como el empresario de primera fila al que ascendió luego, sino como un operador que se movía en pequeños despachos, contratos discretos, oficinas sin rótulos y poca exposición social.

En las investigaciones de Rosas, su nombre aparece ligado desde el principio a Servicios Especializados de Investigación y Custodia S.A. de C.V. (Seicsa), empresa creada en 2005 e inscrita en el rubro de seguridad privada, orientada a tareas de “investigación privada” y “espionaje industrial”.

Cuando LatinUS descubrió las toneladas de contratos a Seicsa, lo primero que hizo fue averiguar quiénes eran sus socios y descubrieron que detrás de los negocios figuraba un representante consular de Nicaragua.

De acuerdo con un exfuncionario de alto nivel diplomático de la dictadura Ortega Murillo, la figura del cónsul honorario suele presentarse como un puente de apoyo para los ciudadanos nicaragüenses en una plaza sin representación diplomática oficial.

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El dedo de Murillo

“Se suelen nombrar cónsules tradicionalmente en base a las recomendaciones de los embajadores o personas notables de la comunidad que muestren algún tipo de sensibilidad y empatía con los intereses de los pueblos”, dijo.

Recordó que antes de 2018, muchas de esas recomendaciones partían de los empresarios aliados con el régimen de los Ortega Murillo, cuando buscaban explorar mercados o ampliaciones de negocios y necesitaban de una persona influyente en las comunidades, para que les ayudase en las gestiones.

“Después de la ruptura de 2018, cuando el Gobierno endurece la selección de su personal diplomático, las recomendaciones y los nombramientos empiezan a basarse en los intereses del régimen para buscar socios, aliados y enlaces para sus negocios, y quizás por ahí llegó al despacho de Rosario Murillo el nombre de Elías Valdés”, explica.

No obstante, aclara que Murillo nunca suele nombrar a alguien sin antes pedirle a Inteligencia del Ejército y la Policía que investigue los nombres y trayectoria de las personas propuestas.

Un fantasma consular

Pero en el caso de Valdés Cabrera, uno de los hallazgos descubiertos fue la inutilidad del Consulado en materia de asistencia jurídica o humanitaria en una zona fronteriza de alto tráfico migrante hacia Estados Unidos.

“Sus direcciones registradas como consulado honorario en realidad eran oficinas privadas e instalaciones asociadas a la propia compañía. Ese detalle, que parece administrativo, es en realidad el primer hilo sospechoso: el cónsul brinda servicios de consulado en la oficina de su negocio”, dice el exfuncionario diplomático.

Esa incoherencia se volvió parte del escándalo cuando los medios locales de Coahuila de Zaragoza y Nuevo León indagaron en las actividades consulares de Valdés Cabrera.

El señalamiento más claro lo hizo Alberto Xicoténcatl Carrasco, director de la Casa del Migrante de Saltillo, una de las organizaciones con mayor contacto con población de migrantes nicaragüenses que pasaban por miles a través del norte de México.

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Elías Gerardo Valdés recibe homenaje como promotor de jóvenes aspirantes al boxeo profesional en México. LA PRENSA/ARCHIVO.

En declaraciones a la prensa local, Xicoténcatl fue directo: nunca tuvieron contacto con el cónsul honorario y no tenían conocimiento de la existencia operativa de un Consulado de Nicaragua en Coahuila.

A ese testimonio se sumó una verificación básica, pero reveladora del periódico Zócalo: tampoco el Instituto Nacional de Migración pudo dar fe de los servicios consulares del sujeto en esa sede.

Cuando los periodistas acudieron a la dirección oficialmente registrada del Consulado, Rayón 1055, en la Zona Centro de Saltillo, encontraron un escenario que confirmó aun más las sospechas: los vecinos del lugar confirmaron que el inmueble no operaba como representación diplomática, sino como oficina privada sin mucha actividad.

La constatación se volvió aún más clara con el testimonio de una trabajadora de Seicsa, quien regañó a los periodistas locales de Zócalo: “Aquí no hay ningún Consulado y no sabría decirle dónde es. Ya han venido varias personas preguntando, pero aquí no es”.

Esos primeros hallazgos, aparentemente menores, terminaron siendo fundamentales. Con el tiempo, se integraron al rompecabezas que reveló cómo un “Consulado” que no operaba como tal, coexistía con una empresa privada que multiplicaba contratos millonarios con el Estado mexicano.

Prestigio construido desde 2019

Antes que la dictadura Ortega Murillo nombrara a Valdés Cabrera en febrero de 2019 como cónsul honorario en Coahuila de Zaragoza, no existían referencias suyas más allá del registro de su empresa en 2005.

Luego del nombramiento, el misterioso empresario empezó a construir en paralelo dos historias: la del exitoso empresario al que le llovieron contratos del Estado y la del generoso mecenas del boxeo y la educación al que universidades y organizaciones poco conocidas empezaban a rendir homenajes.

El reportaje que detonó el escándalo en LatinUS, develó al menos 130 contratos durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, por alrededor de 3,900 millones de pesos (casi 200 millones de dólares), obtenidos entre 2019 y 2022.

A la par de los contratos, Elías Gerardo Valdés Cabrera, de 56 años y oriundo de Coahuila, proyectó durante esos años una imagen pública limitada y cuidadosamente controlada, como mentor de deportes y educación.

El homenaje más citado en su trayectoria es un Doctorado Honoris Causa que recibió en noviembre de 2021por parte de la desconocida Academia Internacional de Líderes de Excelencia Filantrópica.

El reconocimiento le fue otorgado por su supuesta “labor humanitaria y social”. Cuando los periodistas buscaron la “labor humanitaria”, no hallaron proyectos concretos, programas verificables ni acciones sostenidas que respaldaran ese perfil filantrópico.

Para la prensa mexicana, se trató de una estrategia de construcción de prestigio personal.

Otro rasgo que se le achacó, y por el cual recibió homenajes y vivas desde redes sociales, fue su desconocida afición al boxeo.

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El excónsul de Nicaragua en el norte de México, recibido en la Embajada de Nicaragua en México en 2019. LA PRENSA/ CORTESIA.

En las pocas entrevistas y videos suyos difundidos en redes sociales, Valdés señaló que practicó ese deporte desde la adolescencia y que comenzó a “tirar guante” desde los 12 años, cuando era un niño pobre, pero esforzado.

A partir de esa confesión anunció un proyecto de apoyo económico para jóvenes boxeadores de bajos recursos, a quienes, según su propio relato, ayudaría a iniciar una carrera deportiva.

Una organización social de ayuda a jóvenes en riesgos reunió a varios jóvenes aspirantes a boxeo que, a modo de honores, le entregaron un dorado guante de boxeo gigante a Valdés Cabrera.

Los medios, de nuevo indagaron y no encontraron las huellas ni registros de fundaciones formales, programas institucionales o patrocinios vinculados a esa actividad.

A la vez, de forma secundaria, algunas publicaciones en redes sociales lo mencionaron como promotor ocasional de actividades culturales y sociales locales, aunque sin una agenda pública conocida ni vínculos documentados con organizaciones comunitarias.

Tampoco hubo evidencia, más allá de las redes, de ese perfil filantrópico atribuido como empresario en Coahuila o Nuevo León, y menos como cónsul honorario.

Premio consular en 2023

De lo que sí encontró evidencias la periodista Dalila Escobar, de la revista Proceso, fue de la participación como accionista de Siecsa y socio de Valdés Cabrera del exjefe de la División de Inteligencia de la Policía Federal en el sexenio de Enrique Peña Nieto, Víctor Manuel Torres Moreno.

Para entonces Escobar ya no investigaba los múltiples contratos otorgados por más de 20 instituciones públicas a Siecsa por sus servicios de seguridad, sino una serie de denuncias de negligencias atribuidas a la empresa, incluyendo su papel en el trágico incendio de Ciudad Juárez en 2023.

En marzo de ese año ocurrió un incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, donde murieron 39 migrantes que protestaban por las malas condiciones del sitio. La investigación arrojó que los protestantes quemaron colchones para llamar la atención de las autoridades, pero los custodios del centro se retiraron sin quitar los candados a la hora del siniestro.

Escobar comentó que en la discusión pública mexicana aparecían menciones a empresas de seguridad vinculadas al sitio, incluyendo guardias de Seicsa que habrían aparecido en materiales audiovisuales o en líneas de investigación sobre la operación previa del lugar, aunque las autoridades indicaron que la seguridad en ese momento correspondía a otra empresa.

Sin embargo, la tragedia dio pie a otro hilo de investigación: las empresas de Valdés Cabrera aparecían una y otra vez en zonas sensibles del Estado como puestos migratorios, puertos, custodias de valores y documentos de valor, vigilancia a bodegas de armamentos y otros sitios estratégicos.

¿Sabía de ello el presidente López Obrador? Sí y reconoció a Valdés Cabrera como «amigo del presidente de Nicaragua».

En enero de 2023, Valdés Cabrera recibió un segundo nombramiento consular, ahora en Nuevo León, con sede en la capital, Monterrey, como sustituto de Jorge Adrián Zubieta y Landa Ortiz, quienes renunciaron a los nombramientos.

El hecho de acumular dos circunscripciones, ambas fronterizas y estratégicas en la lucha contra el crimen organizado, siguió alimentando las sospechas de que detrás del sujeto existía algo más que una alianza diplomática con Nicaragua.

El representante consular de Nicaragua en el norte de México recibió un Doctorado Honoris Causa en 2021, como «reconocimiento a sus aportes a la educación». LA PRENSA/ARCHIVO.

Principio del fin

El episodio que marcó la caída del cónsul aparece en 2023, ligado al puerto de Guaymas, Sonora.

Proceso reportó que Seicsa fue contratada por la Secretaría de Marina para tareas de vigilancia del puerto federal desde agosto de 2022, mediante un contrato por 65.6 millones de pesos.

En ese contexto, la prensa documentó en 2024 una operación de contrabando: la entrada de más de 2.2 millones de litros de diésel vinculada al buque Torm Agnes, en una trama bautizada como el caso “huachicol fiscal” o contrabando marítimo, con documentación presuntamente falsa y fallas en los controles de ingreso.

El puerto estaba bajo vigilancia privada contratada por el Estado, y esa vigilancia era responsabilidad de la empresa del cónsul honorario de Nicaragua.

El caso colocó a Valdés en la conversación pública y lo ligó a supuestas relaciones con otros empresarios vinculados a corrupción y a los cárteles de la droga y el crimen organizado, lavando dinero en los sectores energéticos, de espectáculos, aduanas, marina y tráfico de armas.

“Que se proceda”

El parteaguas político para Valdés llegó en junio de 2025, cuando, de acuerdo con la periodista Escobar, la presidenta Claudia Sheinbaum se pronuncia en público sobre el caso “huachicol fiscal”: que se investigue a Seicsa y su propietario.

A partir del estallido de ese caso, el nombre de Elías Gerardo Valdés Cabrera comenzó a aparecer ligado, por primera vez, al del empresario Raúl Rocha Cantú, accionista y propietario del certamen Miss Universo.

En particular, las investigaciones periodísticas y judiciales señalan que Seicsa tenía a su cargo la vigilancia del puerto de Guaymas, Sonora, cuando se permitió el ingreso irregular de más de dos millones de litros de diésel mediante documentación falsa.

En ese mismo expediente aparece Raúl Rocha Cantú, identificado por la Fiscalía General de la República como uno de los empresarios presuntamente involucrados en una red de contrabando de hidrocarburos, tráfico de armas y delincuencia organizada, con operaciones en varios puertos del país.

Elías Valdés Cabrera y Raúl Rocha, ambos excónsules de países centroamericanos, ahora están vinculados a una investigación por tráfico de armas e hidrocarburos en México. LA PRENSA/ARCHIVOS.

El cártel de los cónsules

Rocha Cantú operaba como Valdés, con el nombramiento de cónsul honorario de Guatemala, por lo cual en redes sociales se les llamó “el cártel de los cónsules”; Guatemala le retiró el cargo y ahora enfrenta una orden de aprehensión.

Desde entonces, el otrora cónsul de los Ortega Murillo en el norte de México, desapareció de sus oficinas y residencias.

A la fecha, las autoridades no han podido dar con él, aunque no haya una orden de captura internacional como se rumoró a medio año.

Y hasta seis meses después de la orden de Sheinbaum, Nicaragua al fin reaccionó.

El Acuerdo Presidencial 201-2025, aprobado el 5 de diciembre y publicado el 6 de diciembre de 2025 en La Gaceta, dejó sin efecto los nombramientos consulares de Valdés Cabrera: 6 años, 9 meses y 29 días después.

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COMENTARIOS

  1. Hace 9 meses

    El acuerdo presidencial nombrando a este hampa consul de Nicaragua está firmado por Danny Boy y el misterioso y enigmático estadounidense Paul Oquist Kelley al cual el Covid se lo llevó de la faz de la tierra. El covid fue el cuarto jinete del apocalipsis para una serie de mafiosos.

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