Daniel Ortega junto a Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas. ARCHIVO

Los “amigotes” de Daniel Ortega que salieron por la puerta de atrás 

Mientras Ortega permanece atornillado al poder en Nicaragua, sus aliados en otros países dejado el poder que tenían, ya sea muertos, derrocados o enjuiciados.

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Ralph Gonsalves 

El 27 de noviembre, el primer ministro de San Vicente y las Granadinas perdió el poder en las urnas. Este es uno de los mayores aliados que tienen las dictaduras de Venezuela y Nicaragua en el Caribe, y en los últimos años, se presentó como cercano a Daniel Ortega. 

Su relación inició como gobiernos aliados a la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) y al chavismo venezolano. Gonsalves incluso visitó Nicaragua en 2022 para el 43 aniversario del triunfo de la revolución sandinista. En aquella ocasión se le vio bailando algunas canciones sandinistas junto a Rosario Murillo. 

Gonsalves ha sido un aliado clave de Ortega en foros de la Organización de Estados Americanos (OEA) y Naciones Unidas, votando a favor del régimen o tomando posturas que favores a los Ortega Murillo. Algunos opositores lo han apodado como “el tío Ralph” 

Sin embargo, Gonsalves dejará el poder en el pequeño país del Caribe tras la derrota electoral del jueves pasado tras 21 años como primer ministro. 

Daniel Ortega junto a Hugo Chávez, Evo Morales de Bolivia y Carlos Lage, exvicepresidente de Cuba. ARCHIVO

Evo Morales 

La relación entre el expresidente boliviano y el dictador nicaragüense nació a partir de la cercanía de ambos con Hugo Chávez y su integración en el bloque de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), entre 2006 y 2007. 

Morales incluso visitó Managua para la tercera toma de posesión de Ortega en 2017, poco antes de su salida del poder la cual ocurrió tras una crisis electoral en Bolivia, en 2019. Para entonces, Ortega describió la caída de Morales como un “golpe de Estado” y advirtió que hechos similares podían usarse como guion contra otros gobiernos del ALBA, incluido el suyo. 

De hecho, Ortega buscó respaldo internacional del mismo Evo Morales y de otros gobiernos del ALBA cuando enfrentó protestas masivas en 2018 y que debilitaron a su régimen. 

Evo Morales salió del poder en noviembre de 2019 en medio de una crisis política tras las elecciones del 20 de octubre de ese año. El recuento de votos fue cuestionado por la oposición y por una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), que señaló irregularidades. Esto desencadenó semanas de protestas masivas, paros y enfrentamientos en varias ciudades. La presión aumentó cuando la Policía se amotinó en algunas regiones y las Fuerzas Armadas sugirieron públicamente la renuncia de Morales para pacificar el país. 

El 10 de noviembre de 2019, tras casi 14 años en el poder, Morales anunció su renuncia en un mensaje televisado, denunciando un “golpe cívico, político y policial”. Poco después salió del país primero hacia México y luego a Argentina, donde obtuvo refugio político. 

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En octubre de 2024, la fiscalía boliviana emitió una orden de captura contra Morales por supuesto vínculo con delitos de trata de persona, e incluso se le señaló de tener un hijo con una menor de edad. Esto habría sucedido en 2016, cuando aún era presidente de Bolivia.   

Muamar Gadafi fue cercano y benefactor personal de Daniel Ortega. ARCHIVO

Muamar Gadafi 

Su relación con los sandinistas comenzó en los años setenta, poco después que Muamar Gadafi tomara el poder en Libia en 1969 mediante un golpe de Estado. Durante los ochenta, Libia proporcionó ayuda económica y respaldo diplomático a los sandinistas, lo que Ortega ha reconocido como decisivo para sostener el proyecto frente a la presión de Estados Unidos. 

Pero Gadafi también fue benefactor económico personal de Ortega. En noviembre de 1998, el mismo Ortega reconoció en una entrevista con el periodista Fabián Medina que recibía “una mesada”, por parte del dictador libio dijo. “Ha sido un soporte muy importante todos estos años”, señaló Ortega. 

La relación entre los dos fue estrecha y cercana hasta el punto en que Ortega rebeló que lo visitaba al menos dos veces al año cuando fue oposición en Nicaragua, y estuvo en la boda de familiares cercanos a Gadafi. 

Cuando Ortega regresó al poder en 2007, trató de buscar la generosidad financiera de Gadafi, pero revelaciones periodísticas indican que no encontró lo que esperaba. De igual manera, las relaciones entre ambos se mantuvieron cercanas. 

En febrero de 2011, Libia condonó 195,8 millones de dólares de una deuda total de 313,6 millones que tenía Nicaragua con el país árabe. Meses después, durante el acto de aniversario de la revolución sandinista, en julio, Ortega dijo: “No podemos olvidar a Gadafi. Cómo él inmediatamente viendo la agresión que sufría Nicaragua se sumó y nos dio solidaridad incondicional”. 

Para entonces, Gadafi vivía sus últimas horas al frente del poder en Libia. Estados Unidos lo consideraba uno de los mayores financiadores del terrorismo a nivel mundial y era uno de sus principales objetivos militares. Además, Gadafi enfrentaba una revuelta popular que devino en una guerra civil. 

En octubre de 2011, Gadafi fue derrocado y él fue capturado y asesinado por los rebeldes cerca de Sitre, su ciudad natal. Ese fue el final del benefactor de Daniel Ortega. 

Actualmente, un sobrino de Gadafi forma parte de los funcionarios al servicio de Ortega. Se trata de Mohamed Farrara Lashtar, quien llegó a Nicaragua a mediados de los ochenta para representar los intereses de su tío. 

Fue nacionalizado nicaragüense en 1990 y fue parte del equipo cercano de Ortega. Fue diputado suplente del Frente Sandinista en el Parlamento Centroamericano (Parlacen), secretario privado de Ortega, secretario para asuntos internacionales de la Presidencia y diplomático con múltiples cargos. 

Pedro Castillo, expresidente de Perú y condenado por rebelión. EFE

Pedro Castillo 

Llegó al poder el 28 de julio de 2021, pero solo fue presidente por poco más de dos años. Su relación con Ortega fue más efímera que con otros mandatarios debido a su corto periodo al frente del gobierno de Perú. 

Castillo fue destituido como presidente de Perú el 7 de diciembre de 2023 por el Congreso de ese país, luego de que dictara la disolución del Parlamento. Sin embargo, Ortega aseguró que Castillo fue destituido “por el odio de clases”. 

“¡Libertad para Pedro Castillo!, ¡Presidencia para Pedro Castillo!, ¡Qué viva la unidad del pueblo peruano!”, exclamó Ortega durante un acto oficial en Managua, en el que entregó 150 autobuses donados por Rusia. 

“Allí (en Perú) han sembrado el terror, la muerte, simplemente porque el pueblo decidió elegir a un presidente de origen campesino, un maestro de origen campesino, que anda, no gorra, un sombrerito, un hombre humilde, lo eligieron entonces, empezaron en el Congreso a buscar como derrocarlos”, dijo el dictador nicaragüense. 

El 27 de noviembre de 2025, un tribunal peruano condenó a Castillo a 11 años y medio de prisión por los delitos de rebelión y conspiración tras su intento de disolver el Parlamento y hacerse de plenos poderes. 

Tras ser destituido en 2023, Castillo trató de huir hacia México. Para ello trató de refugiarse en la embajada de ese país, pero la población cerró la calle con sus vehículos y no permitió que el carro de Castillo avanzara hacia la sede diplomática. El expresidente fue detenido a pocas cuadras. 

Rafael Correta, expresidente de Ecuador, durante una visita que hizo a Daniel Ortega en 2007. ARCHIVO

Rafael Correa 

La relación entre Daniel Ortega y Rafael Correa, expresidente de Ecuador, surgió en medio del “giro a la izquierda” latinoamericano a principios del siglo XXI. Ambos mantenían un discurso contra el “neoliberalismo”, la soberanía y la influencia de Estados Unidos en la región. 

Al igual que el dictador nicaragüense, Rafael Correa inició su mandato presidencial en enero de 2007. Desde entonces, Ortega lo saludó en varias ocasiones y se refería a él como “el compañero Correa”. Fueron aliados del eje bolivariano junto a Venezuela y Cuba. 

En 2008, Correa visitó a Ortega en Managua y según dijo Rosario Murillo en aquel entonces, hablaron sobre cómo el narcotráfico en Colombia se estaba apoderando de las instituciones en ese país. Esto debido a un conflicto que tenían Ecuador y Colombia en ese entonces. 

Correa salió del poder en mayo de 2017 y poco después se instaló en Bélgica, país de origen de su esposa Anne Malherbe. Quien asumió el poder fue su vicepresidente y aliado político Lenín Moreno, pero la relación con este se rompió y denunció irregularidades durante el gobierno de Correa. 

La Fiscalía ecuatoriana abrió investigaciones por casos de corrupción y pagos de soborno. Correa fue investigado como cabecillla de un esquema de financiamiento ilegal a través de contratos con empresas privadas. En 2020 fue condenado en ausencia a ocho años de prisión e inhabilitación política por cohecho agravado. 

Correa negó los cargos y dijo que se trataba de una persecución política en su contra. Permanece asilado en Bélgica y Daniel Ortega le ha mostrado su cercanía. 

Incluso, en 2024, Ortega rompió relaciones diplomáticas con Ecuador después de que la policía ecuatoriana irrumpiera en la embajada de México para encarcelar al también exvicepresidente de Correa, Jorge Glas, también acusado de corrupción. 

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