Honduras ha ganado

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El pasado 30 de noviembre se realizaron elecciones generales en Honduras, para elegir al presidente, diputados, alcaldes de todo el país, y en estas alturas y casi al 100 por ciento del conteo, lo más destacable bajo nuestro punto de vista es que Honduras ha vuelto a la senda de la derecha ganándole las elecciones a la candidata del oficialismo Rixi Moncada, que competía por la Presidencia por Libre, el partido hasta ahora en el poder, que alcanza un pírrico resultado de más o menos un 19.30 por ciento.

Por el contrario, los dos partidos de la derecha, el Nacional con su candidato Nasry Asfura adelanta por pocos votos al candidato del partido liberal, Salvador Nasralla. Según los conteos, en estos momentos que escribo estas líneas está a un 99.40 por ciento del total Asfura gana de momento a Nasralla, por muy pocos votos pero la tendencia sigue manteniéndose al paso del escrutinio, lo que está generando incertidumbre en las cúpulas de los dos partidos en cabeza, ya que Nasry “Tito” Asfura, del Partido Nacional, tiene un porcentaje de más o menos 40.19 por ciento a 40.21 por ciento, y Salvador Nasralla, del Partido Liberal, tiene más o menos un porcentaje 39.48 por ciento a 39.50 por ciento, lo que representa en votos más, menos 1,123,020 para el primero y 1,104,133, lo que nos demuestra que la diferencia entre los dos es muy estrecha. La candidata de Libertad y Refundación (Libre) el partido de los Zelaya, con Rixi Moncada, apenas alcanza 19.29 porciento a un 19.30 por ciento.

En cuanto a diputados los escaños en una posible distribución tentativa más o menos de la siguiente manera: Partido Nacional 49 diputados, Partido Liberal 41 diputados y partido Libertad y Refundación más o menos 35 diputados según el mecanismo TREP, o sea Resultados Electorales Preliminares, que mantiene más o menos estos resultados.

Pero veamos quiénes son y qué representan los candidatos a la Presidencia. Nasry “Tito” Asfura, candidato del partido Nacional, con 67 años de edad, tiene una amplia trayectoria entre la política y el sector empresarial dedicado a la construcción. Fue alcalde de Tegucigalpa y esta es su segunda vez que intenta alcanzar la Presidencia de la República, ya que en 2021 se presentó a la candidatura presidencial y obtuvo el segundo lugar, elecciones que ganó Xiomara Castro, la esposa del conocido Mel Zelaya, que intentó dar un autogolpe para mantenerse en la Presidencia y fue expulsado incluso del país.

Es conocido popularmente como “Tito” o “Papi a la orden” y siempre intenta mantener una imagen de un candidato cercano a la gente, desde los inicios de su carrera política, con vocación de servicio y con capacidad de resolver los problemas de los hondureños. Incluso, en estas elecciones se recorrió Honduras en su propio carro, manejando él mismo y por ello suele decir que nadie le va a contar cuentos de lo que pasa en cada rincón del país y de allí su popularidad.

Si gana la Presidencia tendrá que hacer frente a las necesidades de los hondureños en todos los aspectos, así como el temor del pueblo a los fraudes de la clase política, la economía, el trabajo, la corrupción endémica de la clase política, que son las principales preocupaciones de un país que es el más pobre de Centro América.

Sin embargo, promete “un gobierno claro” donde el pueblo pueda sentirse “seguro” de que sus fondos y sus impuestos serán bien manejados. Busca legitimar y dar carta de confianza de sus proyectos en un partido que ha sido tachado de corrupto y con el mal ejemplo de Juan Orlando Hernández por su malos manejos públicos, que fue extraditado a EE.UU. y condenado por un tribunal a una pena de 45 años por su relación con el narcotráfico de la que por cierto ha sido indultado por el presidente Donald Trump, el que ha sido acusado de interferir en estas elecciones ya que prometió que si los hondureños votaban a Nasfura se volcaría en apoyos económicos para ayudar a solventar las graves falencias de los hondureños.

El candidato del Partido Liberal, Salvador Nasralla, ha sido una figura prominente de Honduras conocido por muchos ya que ha sido presentador de televisión, conocido por su carisma y su proyecto estrella de llevar a Honduras a ser un centro de desarrollo integrando transportes y producción. Algunos ven su perfil como “antiestablishment” y populista, prometiendo en su programa cambios radicales y enfrentándose a las élites tradicionales. Se posicionó en un momento como aliado de Xiomara Castro, la actual presidenta; también se posiciona como un outsider, criticando la corrupción y las viejas prácticas políticas hondureñas. Ha intentado ser candidato presidencial en varias ocasiones, representando diferentes fuerzas de oposición.

Con su programa de desarrollo e infraestructura se encamina en convertir a Honduras en un polo de desarrollo, mejorando puertos, carreteras, conectando áreas productivas para impulsar la economía. También su programa en erradicar la corrupción enquistada en la vida política hondureña así como atraer capital extranjero para apuntalar la economía, ofreciendo transparencia y seguridad jurídica y agrandar las zonas francas a inversores norteamericanos bajo condición de sueldos mejores a los existentes vigilados por las autoridades competentes del caso.

Como es natural, el partido Libre ha dicho que no reconocerá las elecciones porque fueron amañadas y aupadas desde el extranjero refiriéndose al caso de la interferencia Trump a la que nos hemos referido, pero el que pierde siempre busca asideros para tratar de empañar los resultados de las elecciones y más en el caso de Libre, miembro del Socialismo del Siglo 21, el Alba, el Foro de Puebla y cualquier otra organización que se considere opositora al “imperialismo yanki” al que tanto odian pero que se aprovechan como por ejemplo perteneciendo al DR-Cafta, área de libre comercio entre Centroamérica y República Dominicana y los EE.UU., donde van gran parte de sus exportaciones que ayudan de manera decidida a la maltrecha economía hondureña en los sectores que más los necesitan. La observación electoral de la UE, del Centro Carter y otras instituciones de prestigio en estas lides han concluido en su informe calificándolas como bastantes justas y transparentes a pesar de los retardos e interrupciones en el conteo.

Sea como sea, tanto si gana Asfura como Nasralla, este cambio radical vendrá a favorecer al pueblo hondureño. Y como conclusión podemos decir que Honduras gana y deja atrás cuatro años de comunismo encubierto que profesaban Zelaya —el poder detrás del trono— y su mujer Xiomara Castro.

El autor es abogado y comentarista político nicaragüense radicado en España.

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