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Han sido noticias tristes. Según un recuento realizado a partir de publicaciones en medios oficialistas y reportes en redes sociales monitoreados por LA PRENSA, al menos 58 niños y niñas han perdido la vida en accidentes domésticos, atropellos, incendios, electrocuciones, ahogamientos, explosiones, homicidios y otros sucesos fatales.
Entre el 23 y el 30 de noviembre, seis niños murieron en diferentes puntos del país, inundando de luto los comentarios en redes sociales. En Managua, el 30 de noviembre, la pequeña D.N.V, de año y medio, murió atropellada en el barrio Hialeah.
Jugaba con un primito cuando una camioneta pasó por la calle estrecha donde viven y la arrolló a orillas del andén. Los vecinos relataron que la madre corrió desesperada apenas vio a su hija tendida en el pavimento, pero la lesión craneal fue mortal.
Ese mismo día, en la comunidad Casa Roja, en Jalapa, el niño B.A.C., de 6 años, murió tras asfixiarse con un pedazo de carne mientras almorzaba. Su madre fue la primera en intentar auxiliarlo; luego, en la carrera hacia el Hospital Pastor Jiménez Arosteguí, familiares intentaron mantenerlo consciente, pero los médicos solo pudieron confirmar su fallecimiento.

El niño de la caja de cartón
Dos días antes, el 25 de noviembre, Estelí vivió una de las escenas más dolorosas del año.
L.L., de 6 años, fue atropellado por un camión repartidor de gaseosas mientras jugaba a esconderse entre unas cajas y cartones apilados en una esquina del barrio Gerardo Brocks.
El niño había improvisado allí su escondite favorito, mientras un amiguito se alejaba en su bicicleta para luego buscarlo. La acumulación de basura dificultó la visibilidad en el momento en que pasó el camión por el lugar repleto de basura.
La muerte quedó filmada en un video y causó conmoción dentro y fuera del país, ya que se hizo viral el accidente.
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Su madre, en el entierro, pidió perdón entre sollozos por el descuido letal. Dos días después, ella misma recibió el diploma de preescolar que su hijo debía obtener ese domingo.
Dos días después, en Managua, falleció A.S.R., de 8 años, al atorarse con una semilla de mamón chino dentro de su casa. Y en Jinotega, días antes, el pequeño L.R., de poco más de 2 años, murió tras lamer un herbicida que estaba sobre una mesa en la cocina de su vivienda.
En San Dionisio, Matagalpa, el niño C.J.G., de 12 años, beisbolista, que regresaba con su familia de un partido, murió el 23 de noviembre, al sacar la cabeza por la ventanilla de un bus, quedando prensado cuando la ventana se bajó inesperadamente, y un poste de concreto sobre la vía lo golpeó.

Víctimas del fuego
A lo largo del año, incendios domésticos han cobrado la vida de varios menores en todo el país.
En Bluefields, el 4 de agosto, H.D., de 12 años, murió dentro de la vivienda de su abuela, cuando un incendio comenzó a media madrugada.
La abuela, Aracely Downs, sufrió graves quemaduras mientras intentaba salvarlo. Los vecinos recordaron que las llamas se propagaron con tanta rapidez que volvió inútiles los esfuerzos de rescate.
En Bonanza, en marzo de este año, una niña de 2 años fue hallada sin vida entre los escombros de una casa calcinada. Jugaba a las escondidas con otros niños cuando una veladora encendida provocó que la vivienda, hecha de madera, ardiera por completo.
La niña, en su inocencia, corrió a esconderse dentro de una caja de juguetes, donde posteriormente fue encontrada asfixiada y con graves quemaduras.
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Electrocuciones y abusos
El 13 de julio, en el barrio La Tejana, de Chinandega, la muerte de una niña de 18 meses por electrocución reveló una tragedia aún más profunda. La menor había tocado un cable pelado de un ventilador, mientras jugaba sin supervisión de su papá.
La autopsia determinó que también era víctima de abuso sexual. El principal sospechoso es su propio padre, quien se encargaba de cuidarla tras la migración de la madre a Guatemala.
La comunidad quedó conmocionada por el doble hallazgo y el triste destino de la menor.
En Nueva Segovia, el 16 de septiembre, un niño de 6 años identificado como P.I.V. sufrió una explosión fatal mientras jugaba en el patio de su casa, en la comunidad Palo Verde.
El artefacto, presuntamente una mina unipersonal desenterrada, detonó cuando el niño trató de lavarla en una pileta. La explosión destrozó sus manos, parte de su cara y el abdomen.
El niño fue trasladado con graves lesiones al Hospital Héroes de Las Segovias, pero murió mientras era intervenido quirúrgicamente. Las causas aún no han sido esclarecidas por completo.

Aguas peligrosas
Entre mayo y junio, el país registró varias muertes por ahogamiento, muchas de ellas ocurridas en zonas rurales donde pozos, piletas y cuerpos de agua son parte natural del paisaje.
El 4 de mayo, en Chinandega, falleció N.N.A.S., de 11 años, al caer en un pozo cuando trataba de asomarse a su interior.
El golpe en la cabeza fue fatal. Ese mismo día, en Managua, murió N.A.C.G., de 2 años, tras caer de cabeza en una pileta mientras jugaba en el patio de su casa.
En Jinotega, el 1 de mayo, dos niños —de 11 y 12 años— se ahogaron cuando la pequeña embarcación en la que pescaban naufragó en el lago de Apanás. El cuerpo del mayor fue encontrado dos días después.
Además en Bonanza, un niño de 6 años murió en una laguna artificial mientras jugaba con un perro al que intentó rescatar cuando su mascota resbaló en la orilla.
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Muerte en las carreteras
En varios puntos del país, las calles y carreteras se han convertido en escenarios frecuentes de tragedias infantiles este año.
En Puerto Cabezas, el niño R.A.R., de 9 años, murió arrollado en el kilómetro 51 de la carretera hacia Tasba Pri, cuando cruzó imprudentemente la vía el pasado 3 de noviembre.
El conductor del camión de mercaderías, Misael Cisneros Ríos, se detuvo y esperó a la Policía, pero fue atacado y asesinado por familiares del menor, quienes lo golpearon con palos y tubos antes de incendiar su camión.
La Policía investiga el caso como accidente vial seguido de homicidio y destrucción de propiedad.
El 19 de septiembre, en Urbaite, Altagracia, un niño identificado como A.A.O.F. de 7 años, murió cuando un árbol cayó debido a fuertes vientos y lo golpeó. El menor y su familia estaban de visita, pasando vacaciones escolares cuando ocurrió la fatalidad.
Los familiares dijeron que todo ocurrió en segundos: el niño jugaba bajo el árbol, cuando una ráfaga de viento azotó las ramas, se oyó un crujido y de pronto el niño quedó bajo una rama pesada.

Crímenes contra niños
No todos los casos de 2025 han sido accidentes. El 27 de junio, Matagalpa quedó sacudido cuando dos niños fueron encontrados sin vida en una vivienda del barrio Linda Vista, en El Tuma-La Dalia, tras tres días de silencio.
La principal sospechosa es su madre Guadalupe Vílchez, quien inicialmente afirmó haber sido víctima de ladrones, pero cuyo testimonio no coincidió con las evidencias recogidas por las autoridades.
Los cuerpos tenían varios días en la casa y solo se supo de ellos por el hedor.
El crimen despertó incredulidad entre los vecinos, quienes aseguraron que nunca habían observado señales de violencia en el hogar.