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Una temporada para el olvido se ha extendido como una pesadilla interminable para los Tigres de Chinandega y sus fanáticos. El equipo que ha participado en diez finales de la Liga Profesional y que se ha coronado en cuatro ocasiones, es ahora un caricatura de aquellos clubes competitivos que mantenían el estadio Efraín Tijerino a reventar.
Ahora van de últimos. Su récord de 4-17 los tiene prácticamente eliminados. Y aunque a menudo dan pelea y ofrecen buenas presentaciones, terminan irremediablemente vencidos y eso espantó a sus fanáticos y develado fallas graves en su estructura organizativa, mientras Vicente Padilla ha quedado a expuesto a la crítica porque es el mánager.
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“A este equipo le faltan pieza”, advirtió públicamente Padilla desde antes de iniciar la temporada como pidiendo ayuda a los directivos, pero a pesar de barridas y promesas de estos, nada cambió en los Tigres que han continuado perdiendo hasta hundirse en el sótano sin oportunidades reales de levantar su voltaje en medio de la temporada.
¿Cuáles son las causas del terrible colapso? La contratación de los peloteros extranjeros fue de lo más errática en los Tigres. Trajeron a jugadores discretos, con malos récords la mayoría, varios solo habían jugado en la Liga de Verano en Dominicana y otros con antecedentes considerables, pero con un presente improductivo. Solo aguantaron unos días.
Un pitcheo terrible
La parte más frágil de los Tigres ha sido su pitcheo. Es el peor de la liga. Lanza para 6.95 después de mejorar un poco porque anduvo en 9.47. Es al pitcheo que más le batean (.319), al que más jonrones le conectan (28) y el que más bases por bolas regala (101). Para poner esto en perspectiva, a ningún otro staff le batean más de .273 y tampoco llegan a 95 bases.
En bateo, los Tigres no son últimos, pero no significan que sean buenos. Su promedio colectivo es de .249, solo delante del .236 de los Leones. El Tren del Norte (.280), los Gigantes (.283) y el Bóer (.284) tienen clara ventaja. Es el único equipo que no llega a 100 carreras anotadas (94). Incluso León que batea menos, ha pisado el home 120 veces.
Así que ha sido una pesadilla para Vicente conducir a este plantel que parece haber sido armado por personas sin mucho conocimientos del juego o por lo menos sin buenos contactos para conseguir jugadores de calidad. Con solo 11 juegos pendientes, a los Tigres solo los salva un milagro y la espera de un título iniciada en 2018 pica y se extiende.