Calidades y cualidades para ser un buen mediador

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

En el año que está por terminar, sucedieron varios acontecimientos que sacudieron el mundo y no faltaron en cada uno de ellos, quienes se ofrecieran como mediadores para apaciguar o resolver dichos conflictos. No todos los que se ofrecieron fueron aceptados por las partes en conflicto y no todos los que fueron aceptados lograron resolver dichos conflictos, por ello escogí este tema para mi artículo de esta semana.

A mi juicio, un mediador debe poseer neutralidad, imparcialidad, saber escuchar y sobre todo tener empatía y habilidades comunicacionales. Además, es esencial que tenga paciencia, capacidad de análisis, y control emocional para guiar a las partes hacia una solución mutuamente beneficiosa, sin imponer sus propios puntos de vista. Su neutralidad e imparcialidad son importantes para mantenerse objetivo sin sesgos y sin favorecer a ninguna de las partes. Debe además saber escuchar atentamente para comprender ambas perspectivas sin interrumpir o juzgar.

Algo muy importante, el mediador debe ser paciente con el proceso y con las partes, permitiendo que se desarrollen a su propio ritmo. Debe saber adaptarse a las dinámicas y ritmos específicos de cada mediación.

También es importante que el mediador trate a todas las partes con el mismo respeto y consideración. El mediador debe por todos los medios posibles facilitar la búsqueda de puntos en común y acuerdos beneficiosos para todos y algo muy importante debe actuar con integridad, confidencialidad y reconocer los límites de su rol.

Por último, el mediador no debe tratar de sacar ventajas de ningún tipo de su mediación, con esto me refiero a ventajas de tipo político o económicos de ninguna clase. En este último acápite yo recomiendo a las partes en conflicto que hayan aceptado un mediador, que al momento de firmar acuerdos producto de la mediación, incorporen un acápite en donde quede plasmado sin jerónimo de dudas ni ambigüedades, asegurar que el mediador no realizara ningún tipo de acción que conlleve beneficio político o económico de ninguna clase con ninguna de las partes en conflicto, por lo menos en un plazo de diez años. Esto para evitar la injerencia o coacción en el caso que el mediador tenga el poder de influencia que podría inclinar u obligar a aceptar sus puntos de vista por motivo de su autoridad política o económica.

Podría agregar algunas otras calidades, pero considero que con las ya apuntadas he abordado las más importantes.

Ahora permítanme brindarles un adelanto de un artículo que estoy escribiendo, en este me referiré a un tema menos internacional pero igualmente de suma importancia para muchos y abordaré mis consideraciones a las interrogantes sobre los siguientes temas: ¿Qué es un partido político? ¿Qué necesita un partido político para existir? ¿Qué calidad y cualidad debe tener un aspirante a liderar un partido político?

Por último, por qué es crucial que el partido articule los intereses de diversos sectores de la sociedad y presente una narrativa coherente y creíble. Esas y otras inquietudes que he leído y escuchado en las últimas semanas, las abordaré con la delicadeza de quien come pescado, por lo delicado del tema, pero sobre todo porque más de uno se sentirá chimado con el tema.

Al respecto les dejo la siguiente pregunta a mis dilectos lectores y amigos: ¿Por qué Simón Bolívar jamás fundó o lideró un partido político?

El autor es analista político.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí